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La isla de San Simón: un campo de exterminio de republicanos, socialistas, comunistas y anarquistas

Cogimos un barco que nos llevó hasta la isla. Cuando pusimos el pie en tierra firme, sentimos sensaciones negativas a pesar de su gran belleza

Las construcciones rectangulares, remozadas recientemente, se alzaban  perturbadoras. Estos edificios, fueron barracones para miles de presos políticos

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Acto de la Iniciativa Galega da Memoria en la isla de San Simón

Acto de homenaje en la isla de San Simón a los represaliados por el franquismo

Este verano, nuestro destino de vacaciones ha sido Galicia, en concreto Nigrán (Pontevedra). Su playa maravillosa y sus alrededores con la posibilidad de pequeñas excursiones a pueblecitos cercanos, han hecho que estos días hayan sido inolvidables y emotivos.

Emotivos, por la necesidad que tuvimos de conocer la isla de San Simón, cerca de Vigo, lugar donde murió el abuelo paterno de mi marido. Necesidad que este año se acrecentó, al tener algo más de información. 

Dicha información, la pudimos obtener gracias a internet. Nuestro pequeño trabajo de investigación, nos puso sobre aviso para querer saber más. Pensamos que se lo debíamos al abuelo. Hacer aflorar todo lo que allí había ocurrido, saber sobre su muerte y sobre su paradero, ya es una necesidad  ineludible para nosotros. 

En Vigo cogimos un barco que nos llevó hasta la isla. Cuando pusimos el pie en tierra firme, sentimos sensaciones negativas a pesar de su gran belleza. Las construcciones rectangulares, remozadas recientemente, se alzaban  perturbadoras. Estos edificios, fueron barracones para miles de presos políticos. La guía que nos acompañó, comenzó contando todas las funciones que había tenido la isla en el pasado, hasta que llegó a la parte más trágica y  dura relacionada con la Guerra Civil. A pesar de su disponibilidad a contar todo lo que sabía sobre el tema, no pudo explayarse, porque en el grupo que fuimos a la isla, había niños y, las explicaciones, fueron algo más escuetas. Por ello, se ofreció a dar más información en privado una vez terminada la visita a todos los que estuvieran interesados. Nosotros fuimos de los pocos que solicitamos dichas explicaciones.

Muchos sabrán, porque lo han oído o se han enterado leyendo algún artículo, que la isla de San Simón tuvo en el pasado varias funciones: abadía, lazareto, orfanato, cárcel para presos políticos.  Pero pocos saben, salvo las familias de los afectados, que aquello más que una cárcel, como lo llamaban los sublevados, fue un campo de exterminio de republicanos, socialistas, comunistas y anarquistas. Que la vida allí era prácticamente imposible, que las enfermedades, el hambre, los castigos y los fusilamientos, era la realidad que vivían día tras día aquellas personas en manos de un régimen fascista y dictatorial.

Entre 1936 y 1943, llegaron a pasar por la isla más de 6.000 presos. En el mismo periodo de tiempo, coincidieron  hasta 600 presos. Dormían hacinados sin apenas poder tumbarse. A todo lo anterior, hay que añadir el permanente estado de angustia y miedo al que estaban sometidos, por el hecho de que pudieran ser nombrados alguna noche para darles el “paseo”. La desesperación ante la imposibilidad  de poder escapar de la isla, hacían de ésta un auténtico matadero franquista.

Debemos destacar de forma especial, el despreciable papel que desempeñó, un sacerdote, un hombre de Dios, temido por todos, el padre Nieto, jesuita vigués, que oficiaba la misa con su pistola al cinto. Sin escrúpulos, era capaz de expresar en las homilías, la necesidad de "arrancar las malas hierbas", justificando los fusilamientos. Alegando en sus sermones que, a pesar de que el quinto mandamiento dice “No matarás”, Dios perdonaba esos asesinatos porque eran por el bien de España. Sus actuaciones eran tan salvajes que si alguno aún quedaba vivo, después de los fusilamientos, advertía para  que se les diera el "tiro de gracia".

El campo de exterminio que fue la isla de San Simón, se silenció durante largo tiempo. Muchas familias de las víctimas, optaron por callar por miedo a represalias. (En ocasiones, el miedo paraliza la mente y reprime el pensamiento). Por ellos, por todas las víctimas y por sus familias, es tan importante que se sepa la verdad, que se haga justicia y que se repare todo el daño causado por el régimen franquista.

España es el segundo país después de Camboya, con más desaparecidos del mundo. De momento, ni verdad, ni justicia ni reparación. Mientras no se cumpla la Ley de Memoria Histórica, las heridas seguirán abiertas.

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