No sin su consentimiento
Estoy con Ruth Ortiz, “No podemos dar voz a los asesinos”.
Siendo defensora de la libertad de expresión y de la no censura, además de ética, aquí hay una cuestión de derecho y ambas están por encima.
La Ley no debería permitir una publicación cuyo protagonista sea el asesino de sus hijos, actor consciente de violencia vicaria, sin el consentimiento de la madre. No puede volver a agredirla, no lo debemos permitir.