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Pin, pam: "Toma trifachito"

Pin parental, ¿censura educativa o derecho de los padres?

Sí, "pin, pam, pum" es la tonadilla de un conocido anuncio de golosinas que hemos tarareado tantas y tantas veces. Y me viene al moño (al moño de gitana) para titular este artículo. La propuesta de pin parental de los Voxeros se ha hecho viral y eso es lo que pretendían.

En resumidas cuentas, lo que piden, bajo la excusa de la moralidad y la protección de los menores, es eximir a las niñas y niños de cualquier tipo de contenido formativo que incluya educar y hacer reflexionar a las criaturas en cuestiones de diversidad de género y diversidad afectivosexual. Así como evitar que se les informe por parte de expertas en prevención de abusos.

Es un horror que se les haga tanto casito. Reflexionemos, mujeres, ¿por qué les estamos retuiteando y hablando públicamente de ello a cada rato? Es un verdadero horror que haya tanta gente que acuda como moscas a la miel defendiendo algo que hace aguas por doquier. Pues la educación tiene muchísimos problemas que debemos solucionar o, al menos, podemos ser parte de esa mejora. Y esto que tanto reclaman y vocean no es significativo para toda la problemática que tiene la escuela pública.

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La crisis de consentimiento sexual, crisis de consentimiento en general

Ilustración de Señora Milton para www.pikaramagazine.com

Siempre decía "caballo" en lugar de "cebolla" y viceversa. También decía "palmecitos" en lugar de "palomitas" de maíz. Acostumbraba a decir "estoy excitada" en lugar de "estoy emocionada", lo que generó algunas situaciones particularmente interesantes. Se podría pensar que es extraño comenzar un artículo sobre consentimiento rememorando mi aprendizaje del castellano. Pero aquí estoy. Vine a España pensando que después de haber visto a la Sra. Washington, mi paciente maestra de español en secundaria, enumerar las reglas del idioma en una pizarra, sería capaz de hablarlo. Como habrás adivinado, esta hipótesis resultó ser errónea. De hecho, en realidad, no pude hablar castellano hasta que empecé a aprenderlo y usarlo intencionalmente todos los días.

Ahora que tenemos una metáfora adecuada, pasemos a la parte del consentimiento. El consentimiento es el arte de llegar a un acuerdo mutuo y entusiasta a través de la comunicación. Mi pasión por el consentimiento surge de haber visto una y otra vez que practicarlo conduce a una sociedad más libre y más justa. Últimamente (y con mucho retraso), una forma específica de consentimiento, el consentimiento sexual, se ha ganado titulares en conversaciones sobre cómo terminar con la violencia sexual. El consentimiento sexual es la práctica ancestral de recibir un "sí" entusiasta antes, durante y después de participar en cualquier tipo de actividad sexual con una o más personas. El consentimiento sexual es una parte necesaria de cualquier experiencia sexual porque cualquier cosa excepto un "sí" claro y entusiasta es violación.

A pesar de que las pautas para el consentimiento sexual parecen bastante sencillas, resulta que es un poco como mi español: la gente parece entender los conceptos involucrados pero luego no los pone en práctica. Estudios y estudios muestran que el consentimiento sexual es infrautilizado y mal entendido. Sus críticos señalan esto como una prueba de que no funciona para prevenir la violencia sexual. Vale la pena señalar aquí que la mayoría de la oposición al consentimiento sexual ("¡Arruina el ambiente!"; "¿Qué será lo siguiente, firmar contratos antes de tener relaciones sexuales?" ;"¡Hay tantas zonas grises!") proviene de hombres cis. También vale la pena señalar que la gran mayoría de las personas que cometen violaciones son hombres cis.

Aquí viene mi segunda y última hipótesis en este artículo: lo que impide que la mayoría de las personas utilicen el consentimiento sexual no tiene nada que ver con su efectividad práctica. El único problema del consentimiento sexual es que no podemos esperar que la gente comience a usarlo por arte de magia en una sociedad que descuida el uso del consentimiento en la vida cotidiana en general. De forma similar a cómo tuve que poner en práctica mi castellano a diario, para que el consentimiento sexual funcione, debe estar profundamente arraigado en nuestra cultura cotidiana (obsérvese aquí un énfasis en la cultura y no en las leyes porque creo que las personas y su cultura deben dictar las leyes y no al contrario), lo que significa que es de vital importancia usarlo fuera de situaciones sexuales.

¿Cómo se usa el consentimiento en nuestro día a día? Me alegra que me hagas esta pregunta.

Reconsiderando cómo y por qué nos comunicamos Tanto en situaciones sexuales como no sexuales, el consentimiento le da la vuelta a las dinámicas de poder que se dan en la comunicación tradicional: el poder pasa a la persona preguntada, no a la que pregunta. El consentimiento diario dicta que es responsabilidad de quien hace las preguntas esforzarse para que éstas conduzcan a una comprensión completa de la persona o personas interrogadas. Menos preguntas de "sí/no" y más preguntas de "cómo". No solo "¿puedo tocarte?", sino "¿cómo te gusta que te toquen?". O no solo "¿necesitas ayuda?", sino "¿cómo puedo ayudarte?".

Además de formular la cuestión, el consentimiento nos enseña que el objetivo de la comunicación no es el de buscar una respuesta determinada, ya que un "sí" dado bajo coacción o cualquier tipo de presión no es un verdadero "sí". Pedimos saber la respuesta genuina y de esta manera recibir un "no" es tan bueno como obtener un "sí". Imagina un mundo en el que todas las personas se sintiesen empoderadas para decir "no" sin temor a las consecuencias. Lo cual, no por casualidad, nos lleva a la próxima lección importante que el consentimiento tiene que ofrecer: una respuesta auténtica requiere un entorno en el que cualquier persona o personas se sientan cómodas expresándose con sinceridad.

Comprender e identificar privilegios

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El antigitanismo que nos define

Iluius Rostas y Noemí Fernández, en la Conferencia Internacional Estrategias contra el Antigitanismo.

Niñas gitanas, de entre 12 y 14 años, fueron seguidas y perseguidas por los guardias de seguridad de un centro de comercial de Bilbao al que habían ido al cine, el pasado 9 de octubre, según denuncia la asociación AMUGE. El acoso que vivieron les hizo sentir miedo y 'entender' que un centro comercial de su ciudad no es un lugar seguro para ellas.

Saber que muchas personas con las que compartimos calle y acera sufren discriminación de manera sistemática no es ningún descubrimiento, pero escuchar ejemplos de racismo es un golpe en toda la cara. Durante la Conferencia Internacional Estrategias contra el Antigitanismo, organizada la semana pasada por la Asociación Sociocultural Gitana Karipen, varias de las personas ponentes contaron cómo se sienten perseguidas cada vez que entran a un establecimiento comercial: desde el inicio se las mira con el cartel de 'sospechosas'. Lo que fue narrado en muchos casos como anécdotas interiorizadas en tono cómico es una forma de violencia cotidiana y acoso que vive gran parte de la población, seguramente más de 12 millones de personas en Europa.

Después de leer y escuchar a Silvia Agüero, tengo muy claro lo que es el antigitanismo, al menos desde el punto de vista teórico: "Un tipo de racismo, basado en la ideología de la superioridad de la raza paya. Basada en la imposición de los modelos organizativos payos, políticos, culturales, es estructural, se da en todas las estructuras de la sociedad", cuenta en una entrevista. Es más difícil ser conscientes de las discriminaciones diarias que sufren nuestras vecinas.

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Uno de los nuestros

Finalistas en las 28 categorías de los Premios Goya

Hace unos días la música Le Parody dijo en sus redes sociales que en el mundo de la música "hay una fraternidad de hombres y que si eres hombre perteneces a ella automáticamente, tan automáticamente que probablemente no la ves. Es una red de compadreo, de intercambio de saberes, favores, opiniones. De poder. Es bonita de ver, es humana. Y sería buena si cupiéramos todos, ese todos masculino genérico que en teoría dicen que nos incluye a las demás. Es muy raro interactuar con esa red siendo mujer. Siempre es desde fuera (a veces desde muy afuera, a veces desde ligeramente afuera). Siempre desde un trato distinto, o condescendiente o reverencial. Y hay hombres con buenas intenciones queriendo compensar el desequilibrio con cuotas, invitaciones, colaboraciones. Pero no veis la red. Porque si la vierais sabríais que así no se desarticula. La red empieza a disolverse cuando vosotros mismos cambiáis dentro de la red. Yo no quiero ser más la cuota de tía que participa en tal charla, o que equilibra el cartel de tal festival, o que compensa la testosterona de tal concierto. Inclúyeme en la charleta tonta que tienes luego en la barra con tus colegas, mándame el mismo mensaje que a él, salúdame de la misma forma. No sé si me gustaría esto tampoco, pero sólo como experimento, por ver qué pasa."

Esa red tan sutil, pero patente, que se teje y es invisible la sienten muchas mujeres de distintos ámbitos culturales y artísticos. Yo, desde las muchas redacciones que ya he pisado, he visto como los "señoros" del periodismo se reparten méritos y responsabilidades mientras nos miran con condescendencia y siempre planea el "nunca serás uno de los nuestros". Como si yo estuviera jugando a esto del periodismo. Eso sí; con honrosas y maravillosas y (cada vez más) excepciones. Porque sí: hay muchos aliados en muchos espacios, hay que decirlo. Tú sabrás si eres uno de ellos. Si te sientes un poco incómodo con este texto es que igual eres de aquellos otros y te lo tienes que mirar.

La investigadora cultural Maria Ptqk afirmó esto ante el hilo de Le Parody, que apuntaba "un tema clave, esa especie de muro (no techo) de cristal que aísla a las tías en los entornos profesionales y permanece también cuando hay las mejores intenciones. A veces lo he oído nombrar como 'homosocialidad'.

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La cerveza que nos robaron a las mujeres

Imagen de archivo de cerveza artesanal.

Hay un ejemplo que Judy Wajcman recoge en su libro ‘El tecnofeminismo’ y que creo que resume muy bien de qué hablamos cuando hablamos de la alianza patriarcal y capitalista. Es el ejemplo del teclado QWERTY, el que conocemos y manejamos hoy en día y que sustituyó en su momento a la linotipia. Los obreros que manejaban la linotipia se sublevaron contra este cambio porque introducir un nuevo teclado significaba acabar con su trabajo especializado y que las mujeres pudieran entrar a hacer ese trabajo. Wajcman señala que la especialización del trabajo supone la sexualización o generización del mismo, y este ejemplo muestra cómo la lucha obrera fue en muchos casos la lucha del obrero, por mucho que se esfuercen en decirnos que la clase trabajadora es una y la misma. El caso es que, finalmente, si las mujeres entraron a trabajar con el teclado QWERTY no fue tanto un logro feminista sino una decisión de las patronales, que vieron la oportunidad de abaratar la mano de obra diciendo que el trabajo era menos especializado y pagando menos por él, cuando lo cierto es que se les pagaba menos por ser mujeres, que venían de no tener salario. Sabían que iban a quejarse menos.

Me he encontrado con este mismo tema cada vez que he investigado sobre mujer y clase. En las envasadoras de Almería, donde se justifica el menor salario diciendo que requiere menos esfuerzo que el de mozo de almacén o agricultor, por ejemplo. En las gerocultoras, cuyo trabajo cuidando a personas ancianas se resume en "limpiar culos" para quitarle valor. En las mineras que, como no trabajaban normalmente en el propio agujero su labor de limpiadoras de mineral, se consideraba menos dura. Incluso cuando eran cargadoras, antes de que la maquinaria hiciera ese trabajo, se pretendía que esta labor era menos costosa y especializada. Wajcman habla de la especialización del trabajo como forma de dividirlo sexualmente y, por lo que se ve, la especialización puede ser por conocimiento o por fuerza física. Se repite que por nuestra complexión hacemos trabajos menos costosos, aunque luego las mujeres realicen labores que requieren tanto esfuerzo como los tradicionalmente masculinos.

El viernes pasado fue Alba Donadeu, maestra cervecera, la que nos contó otro ejemplo de esta alianza patriarcal y capitalista. No está claro si fue en China o en Mesopotamia, la fecha también oscila entre el 10.000 y el 4.000 a.C., pero parece claro que la cerveza la inventaron las mujeres. No es extraño, según explica Donadeu, puesto que eran ellas las que se quedaban cocinando mientras ellos salían a cazar y así siguió siendo durante siglos. Las mujeres estaban elaborando una forma de alimento mezclando hierbas con granos de cereal y agua y cocinándolos, cuando descubrieron que aquello fermentaba, cumpliendo otra función además de la de saciar. Soy aficionada a la birra mala, rubia, con poco cuerpo y poca personalidad. Lo que yo llamo erróneamente una caña de toda la vida y Alba Donadeu llama producto de baja calidad hecho por las grandes empresas cerveceras para sacar alta rentabilidad y que desemboca en un producto homogéneo: casi da lo mismo tomar una caña que otra. Lo importante en esos casos, dice ella, es que la birra esté bien fría, claro, para que se nos congelen las papilas gustativas y el sabor más bien malo no se aprecie. Pero la cerveza de calidad, esa que tiene matices y es artesana, es mejor beberla a temperatura ambiente. Ambiente de Bilbao, se entiende, no ambiente de Mongolia, donde por estas fechas rondan los menos diez grados.

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De las creadoras de... "Mi cuerpo es mío" llega ahora... "Mi deseo, también"

Campaña de la Diputación de Bizkaia por el 25N

Escriben Tere Maldonado, de FeministAlde!, e Itziar Abad.

Uno de los premios recién otorgados por Bilbo Feminista Saretzen a "lxs personajes más desastrosxs en sus actuaciones contra la violencia machista" se lo acaba de llevar la Diputación Foral de Bizkaia (DFB). Su campaña en torno al 25N lo merece. Consiste en un cartel, un spot, pegatinas y demás merchan, con el lema "Queremos tíos buenos" y el texto "Los tíos buenos respetan, valoran, comparten, reconocen. Los tíos buenos no controlan, no humillan, no insultan, no agreden, no matan". Está dirigida a la juventud.

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No somos amigas...

Whitney Houston y Depeche Mode, entre los nominados al Salón de la Fama del Rock

Poco finas hemos de ponernos cuando de reivindicar la visibilidad lésbica se trata. La última vez ha sido por la amistad de la adolescencia de Whitney Houston. "Ambas mantuvieron una relación sentimental cuya parte íntima acabó cuando la cantante empezó a tener éxito", publicó La Vanguardia. "Una gran amiga y confidente", comentaba El País en su versión impresa. A ver, no me queda claro entonces si fueron señoras que se empotraron no hace mucho (por favor, no dejéis de leer este gran guiño que me he marcado).

Pase que algunas hablen de "compañeras", pero… ¿amigas? ¿Relación física? ¡Qué variedad de eufemismos inexistentes en el panorama heterosexual! Lejos de estar interesada en el papel cuché, me llama la atención la manera en la que los medios generalistas reflejan la visibilidad lésbica: cuando no retuercen la situación hasta provocar una absurda hipérbole, como en el caso de las dos futbolistas del Dépor femenino, se marcan un outing con toda la puerta del armario en la cara, sirva como ejemplo cuando sacaron el reportaje fotográfico de la actriz Elena Anaya en una playa desnuda retozando con su exnovia.

¿Nos dejarán tener referentes en algún momento? Pero sin mucho drama, ni por la puerta de atrás ni de portazo en la cara. Que si Toñi Moreno y Rosana de colegas, que si Inma Cuesta arriba y abajo… y es que ahora que estamos en la onda neofascista de que la violencia no tiene género, parece que también volvemos al discurso de que a quien te llevas a tu cama es vida privada, no pública. Como si no socializásemos en cada minuto vital, en entornos amigables y hostiles, saliendo de armarios en cada manifestación de tu estilo de vida, en cada nuevo círculo. Estés soltera, casada o arrejuntada.

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Las palabras que empujan la piedra

Pintada que dice "la violencia no tiene género" y la firma de DNJ en la sede de Pikara Magazine

Lucrecia Pérez llegó a Madrid buscando, como dice la canción, visa para un sueño. El día que la mataron tenía 33 años. Lo hicieron a tiros y a sangre fría. Los medios, en aquel momento, llamaron a las cosas por su nombre. A la extrema derecha, extrema derecha y al racismo se le llamó racismo. El 13 de noviembre se cumplieron 27 años de su muerte; el asesinato fue considerado el primer crimen por odio racista registrado en España. Es curioso que este reportaje de Informe Semanal resulte mucho más contundente en la defensa de los derechos que la mayor parte de los discursos que se extraen de los contenidos mediáticos hoy en día, con honrosas excepciones.

Los discursos racistas, homófobos, lesbofobos, xenófobos, machistas y sexistas se han disfrazado de “políticamente incorrectos”, de atrevidos y valientes, de reacción frente a una imaginaria “dictadura progre” que produce hilaridad con solo nombrarla. PP y Ciudadanos han legitimado esos mantras vergonzosos pactando con Vox, partido de extrema derecha. Algunos lo han hecho queriendo y otros, por pura repetición automática de contenidos, han incluido parte de los improperios como aceptables, como parte del club de la libertad de expresión, como opiniones. Como si debiéramos ser tolerantes con la intolerancia más burda.

Siembran mentiras, vetan a medios, manipulan datos, señalan a activistas, migrantes, periodistas y hasta leen listados de receptores de ayudas (si es que lo eran, claro). Son las palabras las que lanzan la piedra, las que empujan la navaja.

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La vida sigue

El PSOE cree que el debate a cinco será un "todos contra Sánchez"

No sé si se sabe o no, pero a los centros educativos públicos, anualmente vienen guiris estadounidenses, irlandeses o de Reino Unido a trabajar. Quiero subrayar el término 'guiris' porque quienes nos visitan no son llamados 'migrantes', ojo, por la sencilla razón de que el país de origen de quien se desplaza determina lo deseable de su venida a este nuestro vomitivo sistema de castas del Reino de España. El caso es que viajando en primera o en segunda, llegarán con contratos de mierda que según la comunidad autónoma en la que vivan no les dará para subsistir. Como toda hija de vecina, darán clases particulares en la economía sumergida, o si se topan con una academia chic, estas personas trabajarán en escuelas de idiomas no oficiales. La academias de idiomas parecen lugares muy glamurosos, pero son otra mierda pinchada en un palo donde cobras entre 8 y 20 euros la hora. ¿Cómo hay tanta diferencia entre 8 y 20 euros? Pues porque el fascinante convenio de enseñanza no reglada parece una broma pesada, pero no lo es: jornada completa de 40 horas LECTIVAS a cambio de cochinos 1100 míseros euros. Yo estuve trabajando así un par de años, y si a esto le sumamos las horas extras que te imponen por la gracia de dios y que además se pagan a 6,50 sin cotizar, o las condiciones como no tener luz natural y estar en un cuarto sin ventanas, acabas necesitando gafas, terapia y sindicarte con dos dedos de frente. En ese orden. "Pero entonces, ¿quiénes son esos que cobran 20 euros la hora?", pensaréis. Esos son los que con sus santos cojones negocian con el jefe. Lo que deberíamos hacer todas. Como en enseñanza no reglada trabajando, sobre todo hay mujeres de mediana edad que intentan conciliar con su vida familiar, jóvenes con la carrera recién terminada y guiris, da la sensación de que es un colectivo que siempre está de paso en busca de un curro mejor. Así que nadie se molesta en quejarse, o dedicar demasiado tiempo a pensar en exigir unas condiciones laborales medianamente dignas. Menos ellos: los hombres de mediana edad que llegan aquí a vivir con pareja autóctona, y no cobrarán menos de veinte euros la hora, porque no. En esos casos, los jefes negocian con ellos sus condiciones, les pagan el transporte y les hablan más bajo que al resto de las trabajadoras. Esto lo he visto yo con mis propios ojos en tres lugares diferentes. Curioso cuanto menos. ¿No?

El caso es que a mi instituto ya ha venido el auxiliar de conversación de rigor. Como profesora de inglés no puedo ser más feliz por saber que de ciento en viento mi alumnado escuchará inglés con acento y pronunciación anglófona que no venga de un cassette. Del mismo modo que detesto el purismo en lo que a las lenguas se refiere. Como decía una profesora mía (Isabel Rodríguez): "Las lenguas son de quien las usa" (y la tierra de quien la trabaja). Así que muchas veces un marcado acento en según qué idioma y según dónde, es una declaración de intenciones, una actitud ante el poder y lo oficial.

Estaba charlando superficialmente en la sala de profesorado con este chaval de veintitantos que explicaba cómo en su ciudad natal, con gobernantes demócratas, llevaban ya unos cuantos mandatarios dimitidos por corrupción, robo de dinero, materiales o asignar puestos a dedocracia. Sin un ápice de idealización de la política estadounidense, que apesta por todos lados, me entraba la risa pensando en el percal que tenemos. La conversación se fue por otros derroteros y acabamos hablando de esto. El chico preguntaba y yo respondía lo que sabía, que tampoco es mucho, pero mirábamos en San Google para ir reconstruyendo hechos. La moción de censura a Mariano Rajoy en junio del 2018, el gobierno en funciones, las elecciones con un 75% de participación ciudadana, pero un 24% de abstención, la ausencia de entendimiento y pactos y tal y cual. Entonces llega la pregunta por antonomasia: (redoble de tambores y sonido de trompetas): "¿Y cómo funcionan las cosas estando sin gobierno desde hace más de un año?". Paré en seco de recortar flashcards y miré a otra compañera que estaba preparando noséqué en la mesa de al lado. Somos absolutamente opuestas en ideología y forma de vida, pero nos hicimos un gesto y dijimos al unísono: "Como siempre". La conversación terminó aquí. Ahora yo estoy en estado de shock desde el viernes. ¿Cómo puede ser que las cosas marchen "como siempre" si llevamos sin gobierno más de un año?" ¿Esto qué quiere decir? ¿Si su no existencia se nota tan poco, es realmente necesario volver a hacer todo el paripé? ¿Nadie ha preguntado a ese 24% de la población que se abstuvo en las TAAAAAAAAAN IMPORTANTES Y NECESARIAS elecciones de 2019, la razón por la que lo hizo? Yo quiero saberlo. Llevo toda mi vida sintiendo que votar es mi responsabilidad y ejerciendo ese derecho que dicen que tengo a dar mi opinión sobre a quién odio menos de los partidos políticos que se presentan a las elecciones. Pese a que bajo ningún concepto quiero, ni creo que debamos permitir que salga la derecha (ni extrema, ni moderada, ni de centro, ni nada), mi vida es relativamente plácida salga lo que salga, por contar con una familia nuclear de clase trabajadora con una forma de vida muy austera, donde se consume lo justo y necesario y se ahorra todo lo que se puede. Esto hace que por muy precaria que haya podido ser mi vida desde que me fui a vivir fuera, si Papá Estado se negaba a cubrirme las necesidades básicas, siempre contaba con la posibilidad de pedir ayuda en casa. Aún así, he considerado vital votar porque la vida de otras personas entiendo que no es tan afortunada y necesitan tener acceso a paro, subsidios, ayudas de emergencias, renta de garantía de ingresos, asistencia médica pública gratuita, educación pública gratuita etc. Yo pago impuestos y voto para que las personas que viven donde yo vivo, hayan nacido donde hayan nacido, tengan la posibilidad de llevar una vida digna. Como dice Belén Gopegui en no recuerdo ahora qué novela: "El Estado del bienestar no puede depender sólo de lo que tú hayas aportado". Es que eso no es estado de bienestar, eso es un puñetero estado de malestar perpetuo para cualquiera a quien se le haya torcido la vida, por lo que sea. Pero ahora que veo que no tenemos gobierno, y la vida sigue como si nada, yo me pregunto qué demonios he estado haciendo cada cuatro años desde que cumplí los 18. Para qué me he devanado los sesos en el nombre de la responsabilidad leyendo panfletos y programas electorales, intentando votar a quien menos se aleja de lo que me gustaría ver materializado en el entorno que me rodea y en el Planeta Tierra en general. A ver por favor ¿PODEMOS DARNOS CUENTA TODAS DE QUE LLEVAMOS MÁS DE UN AÑO SIN GOBIERNO, NO HA PASADO NADA Y TODO SIGUE COMO SIEMPRE? ¿Aprovechamos y hacemos algo? ¿Cuestionar este tinglao aunque sea? "Pregunto", que diría aquella.

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Igualdad de segunda

Jugadoras del Deportivo

Hay una igualdad de primera y otra de segunda. Lo compruebas cuando abres el periódico de máxima difusión en Galicia y, tras cuatro páginas completas dedicadas a otro desastre del equipo masculino del Deportivo de A Coruña (con un presupuesto que supera los 35 millones de euros, el más alto de Segunda División), observas que solo dedican una plana al femenino, colíder de Primera Iberdrola con el presupuesto más bajo (unos 120.000 euros en sueldos). La historia tiene acento gallego pero puede replicarse perfectamente en cualquier otro lugar.

Pero, ¡ah! Aún tendremos que dar gracias por ese espacio dedicado al deporte femenino. Más aún cuando el relato se centra en desvelar la faceta más personal de las atletas mediante una pretenciosa y rancia muestra de empatía barata:

"Lo llevan con naturalidad". Destacarlo como sorprendente dice mucho de los prejuicios.
Y si añadimos que le dedican casi toda una plana en la sección de deportes donde casi no se menciona la progresión profesional y se limita a cotilleos de instagram... Esto es "la igualdad" pic.twitter.com/P06GSNlTEH

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