eldiario.es

9

Síguenos:

Boletines

Boletines

Propuestas para sentir y no militarizar nuestras emociones

Sánchez y 8 gobernantes piden "alinear" las medidas de contención en la UE y coronabonos para financiarse

Llega el fin de la semana y tenemos deberes que cumplir.

El sábado pasado, Pedro Sánchez en su comparecencia en La Moncloa nos avisó de que el final de esta semana iba a ser durísima y nos dió una orden: tenemos que llegar fuertes. Con una cara y aspecto cansadísimo, nos insistió que hay que llegar no solo fuertes, sino que "muy fuertes". Énfasis en "muy". Como si hubiera una forma de medir la insuficiencia. Como si existiera un barómetro en el que se nos condenará si no damos la talla. Según Sánchez, el motivo de este llamado a la fuerza es porque estamos en una batalla. En este caso, contra un ente microscópico: el coronavirus. Declaró que para ganar, derrotar y vencer a este enemigo tenemos que adoptar disciplina, unión como arma, y "moral de victoria".

Sumándose a toda esta parafernalia bélica, José Luis Martínez-Almeida aportó a la conversación dualista: "Tenemos dos opciones: o derrumbarnos, o demostrar al mundo que si nos unimos somos imbatibles."Fracasar o triunfar. Perder o ganar. No hay más.

Seguir leyendo »

Cuerpos olvidados

Imagen filtrada por uno de los residentes en el centro La Purísima.

Tres chavales de unos veintitantos años se esconden en el recoveco de una puerta. Unos diez agentes doblan la esquina de la calle. Les siguen dos furgones de la Ertzaintza y los tres chavales se van corriendo. Se escucha cómo, dos calles más allá, los altavoces anuncian que hay que permanecer en casa porque "nos encontramos ante una emergencia sanitaria grave que necesita la colaboración de todos". Estamos en el barrio de San Francisco, Bilbao. Veo el barrido policial desde mi balcón y veo a un hombre grabando todo lo que pasa a pie de calle. Salgo de casa y el hombre que graba me dice que es periodista.

Su vídeo es un directo para un medio muy leído en el País Vasco al que pone el título de 'Desalojando San Francisco' y donde dice que están "intentando barrer toda la zona, intentando sacar a toda la gente que hay, pero es igual, es complicado". Narra escuetamente lo que está pasando, como si no dar ningún contexto fuera más periodismo, más objetividad. Como si las imágenes sin palabras no construyeran imaginario y fueran, simplemente, la realidad que pasa: "Están identificando a gente". En el vídeo, la gente que se ve son chavales racializados. El resto de la grabación son los furgones conduciendo por las calles del barrio, los agentes bajando y acercándose a los chavales. La realidad es ésta. Mientras el recién declarado estado de alarma nos confinaba a nuestras casas, en la calle 2 de Mayo seguía habiendo jóvenes magrebíes.

Como conté en este reportaje, muchos de ellos viven en la calle u ocupando, especialmente cuando cumplen la mayoría de edad, y este barrio es uno de sus lugares de encuentro en la ciudad. Un día entre los 18 años y los 19 es la diferencia entre vivir en un centro o quedarte en la calle. La Cruz Roja ya alertó del aumento de jóvenes sin techo en Bilbao durante el pasado invierno. Los comentarios del vídeo en cuestión aplauden la actuación policial, como si realmente estuviéramos en el acto final de una performance. "Aupa la Ertzaina, mano dura con los que no cumplan", "es una pena que solo lo hagan ahora", "es triste decirlo, pero con identificación, detención y extradición, ganaríamos en recursos en sanidad y seguridad", "así de ordenadas tenían que estar las calles todo el año".

Seguir leyendo »

Interseccionalidad, perreo y Cambridge Analytics

Ilustración de Señora Milton para Pikara Magazine

A solo una semana del 8M llego al garito a tocar. Es tardísimo, toco a unas horas indecentes. Mientras el violinista y yo vamos probando sonido y unos machirulos hacen ruido en inglés en mitad de la sala, ajenos a cuanto acontece en torno a ellos, veo la silueta inconfundible de una queridísima amiga de Bahamas que tiene 20 años más que yo. Sí, se puede tener 20 años más que yo y estar viva. E ir a conciertos a horas indecentes, también. Cuando acabamos se sienta a mi lado y el primer tema del que me habla, tachán, está relacionado con el conflicto del sujeto del feminismo, de historias truculentas sobre personas trans en prisión, ¡en Vancouver! ¡Tía, en Vancouver! Muy bonito lo de la globalización, pero Vancouver me parecía lejísimos hasta cuando estaba en Toronto, imagínate en Huertas. Seguramente hay algo de cierto detrás de esas historias, ser una persona trans no te convierte en un ser virtuoso de moral intachable en ningún caso, pero reconocí en la arquitectura de lo que me contaba un algo, un aire de familia con otras historias que he visto repetirse en redes sociales en los últimos tiempos. Insistía en el tema, mientras yo contaba monedas (y pocos billetes) y apuraba mi cerveza con ganas de irme a casa de una vez y acabar con un día que estaba resultando ya demasiado largo. Rebusqué en mi ánimo los últimos gramos de amabilidad persuasiva que me quedaban y compuse un argumento tal como "parece que hubiera alguien muy interesado en que nosotras estemos hablando de esto ahora, después de varios meses sin coincidir en ningún lado, ¿no crees?" Funcionó: empezamos a hablar de alquileres, dinero, precariedad, supervivencia material, cosas normales de la vida.

La idea de que hubiera alguien con interés en que habláramos primero que nada de cualquier cosa que contribuyera a hacer grandes grietas a partir de pequeñas fisuras entre los distintos discursos feministas me pareció interesante. Y que todo esto se esté propagando fundamentalmente a través de las redes sociales me hizo terminar de concebir mi teoría conspiranoica. ¿Y si alguien estuviera utilizando las mismas herramientas que se utilizaron en el referéndum del Brexit, en la elección de Trump, en los comicios de Trinidad y Tobago y así sin parar, con el fin de desactivar la fuerza que en este momento representa el feminismo? ¡Con lo que me gusta a mí una conspiranoia! ¡Por fin tenía la mía propia!

Para afianzarla necesitaba identificar primero el sujeto y el motivo, quién y por qué. Estaba media dormida, pero iba trabajando en mi teoría hasta en sueños y ya por la mañana la tenía niquelada.

Seguir leyendo »

¿Podría ser nuestro año?

Sorda y cyborg.

¿Podría ser este el titular de la prensa de este 8 de marzo? No ha sido el caso, pero podría. Comienzo a salivar y se me pone cara de felicidad con tendencia a quedarse permanente porque creo que estamos a punto, cerca, de ponernos de moda. Políticamente de moda.

Las personas con diversidad funcional estamos a punto de ponernos políticamente de moda y no se me cae ninguna tuerca de la silla por decir "de moda" porque sé, desde hace años, que lo nuestro es una cuestión de derechos, es una cuestión de ampliar la mirada sobre las personas que componen la sociedad y las posiciones que ocupamos, es una cuestión de poner en cuestión la normalidad, de que te toque de cerca, de ser visibles, de existir para alguien más que para el vecindario. Si para que nuestros derechos se hagan efectivos tenemos que estar de moda, políticamente de moda, pongámonos de moda.

De moda en la calle, la cultura y, por qué no, en las políticas de despacho. Me sale preguntarme: ¿Qué fue primero? ¿Quién inspiró a quién? ¿Las alianzas con otros colectivos, con el activismo de calle? ¿Podría salir en las series más populares de HBO? Podría. ¿Podría ser Netflix catalizador de lo que reivindicamos activistas desde hace años? ¿Podrían serlo las activistas crip-punk de Instagram? ¿Podrían ver a políticas como Virginia Saelices jurar no volver a ser senadora en un senado inaccesible? ¿O tener a Pablo Echenique en el gallinero del congreso? Sea quién sea quién nos situé en el centro de la pasarela que enriquece el mundo de sujetas y sujetos políticos, analizaré a propósito del 8M, el panorama político que parece visibiliza nuestra existencia.

Seguir leyendo »

El desborde era esto

Jornadas feministas de Euskal Herria, en noviembre de 2019.

Hace dos años lo petamos. Pocas feministas habrá en el Estado español que no guarden en su memoria el recuerdo del 8M de 2018 como un hito, como un punto de inflexión en la capacidad de convocatoria de los movimientos feministas. 

Huelgas de entre dos y 24 horas y alrededor de seis millones de personas, cientos de colectivos, salieron a las calles por los derechos de las mujeres -sí, de las trans también-, contra las diferentes formas y ámbitos de violencias machistas, contra la ley de extranjería, en defensa de la diversidad sexual y de género. En fin, que allí estábamos todes. Bueno, casi. Faltaban las asesinadas, las presas, las internas, y muchas mujeres racializadas y migradas que se desmarcaron de la huelga haciéndonos ver a las blanquitas europeas que igual teníamos que darnos un puntito en la boca. Fue un antes y un después en varios sentidos. De repente, comentan algunas veteranas del movimiento feminista, pasamos de estar las cuatro de siempre a ser miles. Sí, fue emocionante. Y la tensión duró hasta el año pasado, que también hubo huelga de las grandes. ¿Quién podría pensar que este año 2020 no iba a haber huelga? Si ahora ya todas, todes y todos somos feministas, lo tenemos clarísimo y hasta las instituciones tienen pedigrí feminista. 

Pues no. Este año no hay huelga. Con excepciones, claro. Cataluña sí sigue apostando por esta herramienta, Asturias propone hacerla de cuidados, mientras que en Murcia CGT respalda legalmente una huelga de dos días: 8 y 9 de marzo, ya que el 8 es domingo. En Madrid, 'revuelta feminista': un mes entero, desde el 8 de febrero, de actividades y acciones en la comunidad. 

Seguir leyendo »

Esperanza, optimismo y lucha

Íbamos con prisa en el metro cuando me llamó, "Alicia, que al final esto es a las ocho y media, no a las nueve, pero da igual, parece que se retrasa un poquito". Yo iba con nervios porque pensaba que era algo importante, a veces parece mentira que tenga 50 años, parezco nueva. Y llegamos al local con la lengua fuera, era un sótano, estaba lleno hasta arriba, no tenía ni idea de a qué iba, me encontré algunas caras conocidas, para algunas yo también era conocida, para otras no. Y empezó el espectáculo, que consistía en que cuatro… ¿humoristas?, no sé si humorista es la palabra que se usa ahora, cuatro personas que se dedican a ponerse delante de un público armadas solo de su ingenio con el objetivo de hacer reír. Pues estas cuatro personas extraían un papelito de una urna, de una de las auténticas urnas del referéndum del 1 de octubre, con su logo de la Generalitat y todo, y ese papelito contenía tres temas de "actualidad" que debían mezclar en un monólogo que tenían unos minutos para pergeñar. En medio, una pareja de presentadores hacían chistes huecos imitando —aspiracionalmente, no paródicamente— la estética y la actitud de quien presenta los Oscars.

Me llamaron la atención dos cosas, la falta de pulso político de los monólogos y el criterio de productividad que los animaba, con esto me refiero a que el objetivo era conseguir risas, a cualquier coste, a como diera lugar. Y para eso lo más eficaz es recurrir a lugares comunes, a un imaginario compartido por el público y la persona sobre el escenario. La apuesta más segura es la cultura de masas, y de esta, la televisión. Pasolini hubiera flipado. El público estaba compuesto de personas mucho más jóvenes que yo y era un grupo muy homogéneo no solo desde la perspectiva generacional, sino también de clase, de etnia y de filiación ideológica. A este último respecto imagino que se considerarían La Izquierda, yo los calificaría de socialdemócratas-dentro-de-un-orden-mientras-no-pase-nada-grave. Abundaban los chistes sobre políticos, pero ni uno sobre política. Obedecían el mandato de la cultura de la modernidad tardía, que diría Byung-Chul Han, evitando la confrontación, la tensión, que todo sea amable y blanco. Sobre todo blanco… Uno de los monologuistas, que en aras de lo políticamente incorrecto cultivaba un aura de macho alfa y le sacaba partido y todo porque era "gracioso" ser así en un entorno como aquel, y tuve que ver cómo compañeras que yo consideraba feministas se veían obligadas a seguirle el juego y reírle las gracias al machirulo de familia bien… bueno, pues este pavo introdujo en su monólogo una supuesta tensión al hacer chistes sobre personas negras. Pero no era una tensión real porque no había ni una sola persona negra, ni gitana, ni racializada en medida alguna en la muestra humana que configuraba el auditorio. Me pregunté si las hubieran dejado entrar.

Pero, ah, hermanas, lo peor de todo fue cuando la última humorista subió al escenario y mostró lo que todo el mundo allí llevaba dentro, esa sí que conectó con el sentir general, cuando en mitad de su perorata inconexa se preguntó "porque, ¿quién es hoy clase obrera?"

Seguir leyendo »

El Gobierno del cambio

El equipo de Igualdad promete construir un país feminista al tomar posesión

Tenemos un Ministerio de Igualdad, a cuyo frente está una ministra que ha ido a manifestaciones feministas y que ha estado en la calle, en la lucha, a nuestro lado. Irene Montero ha elegido como equipo a mujeres que han estado, prácticamente, toda su vida en la lucha por la igualdad, en la lucha feminista, en la lucha contra la Lgtbifobia y en la lucha antirracista. Todo son grandes y esperanzadoras noticias.

Tuve el honor de estar presente el día que todas ellas juraron el cargo.

Rita Bosaho es compañera de lucha y amiga y, por compañerismo y sororidad, un grupo de activistas antirracistas quisimos acompañarla en el inicio de este, por lo menos, interesante camino. Fue muy emocionante. La verdad, es que no podía parar de llorar de la emoción.

Seguir leyendo »

Que vuelva la cuerpa

WhatsApp dejará de funcionar en Android 2.3.7 e iOS 8 a partir del sábado

Pasó hace unos días en el metro de Madrid. En uno de los últimos trenes antes de que terminara el servicio. La una y media de la madrugada. Cuatro personas viajan en el tercer vagón con la mirada sobre sus pantallas. Una señora comienza a convulsionar, primero de manera casi imperceptible, después cada vez más fuerte. Mira a los lados para pedir ayuda. Casi no puede respirar. Nadie la escucha. Se agobia. Si pudiera, gritaría. Apenas inhala aire. Lo intenta. Otra vez. Una vez más.

Muere.

En su vagón, otros cuatro cadáveres sedentes con cara iluminada.

Seguir leyendo »

Una gala de los Goya en tres actos

Benedicta Sánchez, Goya a la mejor actriz revelación con 84 años

Acto 1: Los premios

A los Goya, como a la vida, hay que ir cenada y llorada de casa. Allí me presenté como acompañanta de una mujer que se dedica a esto del cine y que me advirtió: “La gala se hace larga”. Feminista que es una, me subí a unos tacones (cómodos, eso sí) y me puse un vestido bien bonito y bien prestado. Fuimos en un autobús desde el hotel al Martín Carpena de Málaga y ni un vaso de agua hasta que acabó la gala, a pesar de los intentos que hicimos. Un consejo que os doy si os invitan: llevad cargador y petaca.

Los Goya fueron a parar a manos mayoritariamente de hombres, pero hubo grandes alegrías que demuestran que ciertas cosas en la Academia y en el mundo del cine están cambiando: el Goya al mejor corto documental se lo llevó Silvia Venegas por Nuestra vida como niños refugiados en Europa y el mejor documental fue para Nata Moreno por contar la historia de Ara Malikian. Y es que no se trata solo de que se lleven el premio mujeres, se trata de qué mujeres se los llevan, qué historias están contando y cómo las están contando.

Seguir leyendo »

Pin, pam: "Toma trifachito"

Pin parental, ¿censura educativa o derecho de los padres?

Sí, "pin, pam, pum" es la tonadilla de un conocido anuncio de golosinas que hemos tarareado tantas y tantas veces. Y me viene al moño (al moño de gitana) para titular este artículo. La propuesta de pin parental de los Voxeros se ha hecho viral y eso es lo que pretendían.

En resumidas cuentas, lo que piden, bajo la excusa de la moralidad y la protección de los menores, es eximir a las niñas y niños de cualquier tipo de contenido formativo que incluya educar y hacer reflexionar a las criaturas en cuestiones de diversidad de género y diversidad afectivosexual. Así como evitar que se les informe por parte de expertas en prevención de abusos.

Es un horror que se les haga tanto casito. Reflexionemos, mujeres, ¿por qué les estamos retuiteando y hablando públicamente de ello a cada rato? Es un verdadero horror que haya tanta gente que acuda como moscas a la miel defendiendo algo que hace aguas por doquier. Pues la educación tiene muchísimos problemas que debemos solucionar o, al menos, podemos ser parte de esa mejora. Y esto que tanto reclaman y vocean no es significativo para toda la problemática que tiene la escuela pública.

Seguir leyendo »