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Casado hunde al PP con el peor resultado de su historia y no dimite a un mes de las autonómicas y municipales

El líder popular evita la autocrítica y pide a Ciudadanos y a Vox una estrategia conjunta para las elecciones del 26 de mayo ante los resultados de la "fragmentación"

Minutos después de la comparecencia de Casado, Feijóo presumía de que en Galicia Vox no haya conseguido escaños y Ciudadanos lograra un único diputado.

"El efecto Vox ha sido devastador", consideran en la sede de la calle Génova, completamente vacía de simpatizantes por la debacle

Consulta los resultados de las elecciones del 28A, municipio a municipio

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Vista del exterior de la sede del PP en Madrid, donde se sigue el recuento de los votos de las elecciones de este domingo

Vista del exterior de la sede del PP en Madrid, donde se sigue el recuento de los votos de las elecciones de este domingo EFE / Javier Lizón

Los votantes de derechas no han considerado al Partido Popular como un "valor seguro", lema con el que Pablo Casado pretendía arrebatar la Moncloa a Pedro Sánchez. La consigna, acompañada de la foto sonriente de Casado, seguía colgada a última hora de este domingo en las farolas de una desierta calle Génova de Madrid, donde apenas se han concentrado una treintena de simpatizantes populares, que asumían con rostros desencajados la mayor derrota de la historia del partido, víctima de la fragmentación de la derecha en tres partidos –PP, Ciudadanos y Vox–.

Casado ha perdido este 28A más de la mitad de los escaños logrados por Mariano Rajoy en 2016. Se queda en 66, muy lejos de los 134 de hace tres años. En feudos tradicionales como Madrid es tercera fuerza, por detrás de Ciudadanos y PSOE. "El resultado ha sido muy malo. Al PP le gusta ganar", sostenía el presidente de los populares al filo de la medianoche en una declaración ante la prensa en la que no ha aceptado preguntas.

El giro a la derecha emprendido por el líder del PP desde su triunfo en las primarias, hace ahora apenas 10 meses, ha hundido este domingo a los populares al peor resultado desde su nacimiento, en 1989. Los diputados logrados por Casado son incluso menos que los obtenidos por su partido predecesor, Alianza Popular, en 1982, año de la primera mayoría absoluta del PSOE, cuando Manuel Fraga aglutinó bajo esas siglas por primera vez a los llegados de distintos partidos de la derecha. 

Con un resultado que dirigentes del partido consideran "humillante", Casado ha situado al PP casi 40 escaños por debajo de los 107 que logró José María Aznar en 1989, tras la refundación de Alianza Popular. Las nuevas siglas se abrazaron entonces precisamente tras perder las elecciones de 1986 en las que Fraga obtuvo 105 diputados, también muy por encima de los obtenidos este domingo por los populares. 

"A trabajar desde ahora"

El líder del PP, sin embargo, no va a dimitir, aún a riesgo de perjudicar a su partido que en menos de un mes, el 26 de mayo, se enfrenta a las elecciones municipales, autonómicas y europeas más débil que nunca. "El PP tiene un líder indiscutible con el que está todo el partido", aseguran fuentes de la dirección popular.

El propio Casado descartaba esa opción en su comparecencia en Génova durante la cual ha sido aplaudido por una veintena de simpatizantes. "Nos vamos a poner a trabajar desde ahora para recuperar ese apoyo liderando el espacio del centro derecha que, al fracturarse, se ha demostrado en una opción difícilmente ganadora", reconocía. 

La dirección de los populares reconoce que "los resultados no son buenos" y culpa a los votantes de Vox que no han conseguido "cristalizar" sus apoyos en escaños. "Tenemos que ver qué tipos de pactos se logran ahora y el PP va a estar defendiendo la unidad de España", apuntan fuentes de Génova. El equipo de Casado considera que el "efecto Vox ha sido devastador" porque "muchos de los votos obtenidos por Vox no han cristalizado en escaños". 

En opinión de la cúpula popular, también ha influido el fuerte crecimiento de Ciudadanos, que a su juicio se ha convertido "en refugio de los que han temido lo que Vox significaba". 

El futuro de Feijóo

Minutos después de la comparecencia de Casado hablaba ante la prensa el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, a quien muchos ven como un posible sustituto del líder del PP en el caso de que las próximas semanas la presión interna crezca exigiéndole que dimita por la debacle en las urnas. Feijóo presumía de que, a diferencia del conjunto del Estado, en Galicia –donde este domingo la fuerza más votada ha sido el PSOE– Vox no haya conseguido representación y Ciudadanos haya logrado un único diputado.

La estrategia de campaña de Casado, que no le ha funcionado, se centró precisamente en buscar frenar a Ciudadanos apelando al voto útil, eje principal de su campaña. "El PP es la única alternativa a Pedro Sánchez porque es el único que puede llegar a acuerdos a izquierda y derecha e impedir el bloqueo", insistió el presidente de los populares en las últimas dos semanas, dando a entender que su partido se sitúa en el centro, Ciudadanos en la izquierda y Vox en la derecha. No lo han percibido así los electores.

El líder del PP ya temía "muchos votos a Ciudadanos y Vox" pudieran "acabar en escaños del PSOE, Podemos o Bildu" sobre todo en las circunscripciones pequeñas, por lo que Casado insistió a lo largo de la campaña en la necesidad de "unir el voto" y "concentrar los esfuerzos" del electorado conservador en los populares. 

Este domingo, una vez perdidas las elecciones, el líder del PP –que evitaba cualquier atisbo de autocrítica– insistía en que "se ha castigado mucho la fragmentación" y pedía a Ciudadanos a Vox que reflexionen "si ha merecido la pena, a la luz de los resultados". De cara al 26 de mayo Casado pedía una estrategia conjunta a las otras dos derechas: "Que apoyen a nuestros candidatos", señalaba.  

En su "camino hacia el Gobierno" el líder del PP dudó en utilizar datos y cifras falsas –este mismo jueves faltaba a la verdad al asegurar que desde la llegada del PSOE al Gobierno hay 126.000 parados más–, ni escatimó en descalificaciones e insultos contra Pedro Sánchez, al que llamó "traidor" e incluso "felón" por dialogar con la Generalitat catalana y las fuerzas independentistas.

"Pedro Sánchez prefiere manos manchadas de sangre a manos pintadas de blanco", llegó a asegurar en plena campaña, vinculando al presidente del Ejecutivo con el terrorismo de ETA por haber recibido los votos de EH Bildu en la moción de censura que desbancó a Mariano Rajoy del poder. Todas esas declaraciones exageradas e incluso falsas han acabado pasándole factura.

El PSOE, "un gran partido"

Los vaivenes marcaron su campaña. Este mismo viernes, apenas 12 horas después de ofrecer entrar en su Gobierno a Vox, Casado reivindicaba la centralidad del PP: "El PP siempre ha estado, está y estará en el centro. Somos el centro de la vida política nacional, somos el centro ideológico y la columna vertebral de este país", apuntaba en el acto de cierre campaña.

En los últimos días también tendió la mano al PSOE. Estas contradicciones no han sido entendidas por muchos de los votantes tradicionales del PP que han buscado cobijo en otras opciones políticas. En su comparecencia de este domingo Casado volvía a considerar al PSOE como "un gran partido", y ha esperado que "Sánchez pueda llegar a acuerdos de gobernabilidad sin los independentistas".

Este lunes el líder del PP reunirá a su Comité de Dirección para analizar los resultados del 28A y, el martes, a su Ejecutiva. No se espera que se produzca, por el momento, ninguna dimisión pese a la magnitud de la derrota.

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