Arrimadas resiste las presiones internas en su primer aniversario mientras los críticos preparan su ofensiva

La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas

Inés Arrimadas no se deja presionar por los sectores críticos que le piden cambios y ha decidido continuar con la hoja de ruta que se marcó hace ahora un año cuando fue elegida presidenta de Ciudadanos en la V Asamblea extraordinaria tras unas primarias que ganó abrumadoramente frente a su rival, el ahora vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Francisco Igea. La presidenta del partido ha enviado este lunes un claro recado a los Renovadores Cs, que están preparando el terreno para forzar una moción de censura y otro congreso extraordinario ante la negativa de la actual dirección a convocar uno ordinario tras la debacle cosechada en las autonómicas catalanas. No solo les ha recordado que va a seguir implantando su proyecto, sino que les ha pedido que "respeten la democracia interna" y las decisiones que se tomaron en ese reciente cónclave en el que tanto la reforma de los Estatutos como la Estrategia política fueron aprobados con más del 90% de respaldo de los compromisarios. Además, ha añadido que su candidatura a la presidencia del partido obtuvo el apoyo "del 80% de la militancia" y que ella "se siente fuerte para seguir adelante".

Ciudadanos, ascenso y caída de un partido diseñado en los despachos del poder

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En su balance, la dirigente de Ciudadanos ha reconocido que en estos doce meses "el camino no ha sido fácil" ya que ha estado marcado por la pandemia y no ha podido realizar muchas cosas de las que se propuso entonces. Ha pedido tiempo. "Nuestro proyecto tiene que seguir implantándose", decía este lunes en la rueda de prensa que ofrecía en la sede de Ciudadanos tras la reunión del Comité Permanente, un órgano formado por su núcleo duro que se resiste a ampliar. Tampoco está dispuesta a sacrificar, como le piden algunos, a una de las personas de su máxima confianza: Carlos Cuadrado, vicesecretario primero del partido y estratega de la campaña catalana junto al vicesecretario segundo, José María Espejo Saavedra. De momento, por lo tanto, no habrá cambios.

Pese a ese tremendo batacazo sufrido en su feudo, la líder del partido sigue pensando que la estrategia que ha decidido mantener durante todo este tiempo ha sido "la correcta", tanto de apoyo al Gobierno de Sánchez ante la crisis sanitaria y económica, como de continuar con las coaliciones de gobierno con el PP en Madrid, Andalucía, Murcia y Castilla y León. "Hemos demostrado que somos un partido de centro, liberal y moderado, que sabe gobernar y estar a la altura cuando somos oposición", se jactaba en la misma comparecencia en la que ha anunciado que seguirán "defendiendo el interés general".

Arrimadas no ha profundizado en la crisis abierta desde el 14F en su partido y ha asegurado estar convencida de que "Ciudadanos va a volver a ilusionar a millones de españoles" en las próximas citas electorales. Ese empeño es el que le lleva a no querer ni oír hablar de alianzas o fusiones con el PP como están sugiriendo los de Casado y acaba de apuntar en Andalucía el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno. Incluso el propio líder regional de Ciudadanos, Juan Marín, pese a que ahora reniega de esa fórmula. "No vamos a solucionarles problemas existenciales a aquellos partidos que están en dificultades. El PP necesita lanzar globos sonda, cortinas de humo ante sus malísimos resultados en Catalunya", zanjaba Arrimadas.

Los críticos preparan la ofensiva para forzar una nueva Asamblea

Sin embargo, sabe que las aguas internas que ella intentó contener en la tensa reunión que celebró la Ejecutiva al día siguiente de 14F no se están calmando. El grupo más numeroso de exdirigentes del partido que le piden cambios, los denominados Renovadores Cs, cuyo portavoz es el exdiputado del Parlament Antonio Espinosa, está preparando desde hace días el terreno para una posible moción de censura que sea dirimida en una Asamblea extraordinaria. Para ello lo primero que quieren saber es el número de afiliados "reales" que hay en estos momentos en el censo ya que tienen constancia de que la cifra de cerca de 30.000 que contabilizaba la dirección en 2018 puede haberse quedado ahora en la mitad.

Precisamente la vía de la moción de censura para tumbar a la Ejecutiva fue una de las reformas estatutarias que impulsó la propia Arrimadas en la V Asamblea. El artículo 69.3 de los Estatutos establece que el Comité Ejecutivo podrá ser destituido mediante una moción de censura. Para ello se requiere que, al menos, un tercio de la militancia promueva la convocatoria de una Asamblea General extraordinaria. Esa solicitud debe pasar por la aprobación del Consejo General, máximo órgano entre congresos, y contar con mayoría absoluta.

"Necesitamos saber el censo para ver cuántas son las firmas necesarias para avalar la petición y también que nos digan los plazos", aseguran fuentes de este colectivo que lamentan que esos datos "sigan guardados bajo siete llaves".

Aunque en esta corriente hay antiguos igeistas que acompañaron al dirigente castellano leonés en su candidatura, 'Ciudadanos EresTú', eso no significa que el vicepresidente de esta autonomía haya decidido dar respaldo a estos movimientos internos. Consciente de que ese sí podría ser un problema para sus aspiraciones de mantener su liderazgo, Arrimadas ha anunciado una visita institucional a Castilla y León para reunirse con el presidente autonómico, Alfonso Fernández Mañueco, del PP, y también con Igea justo cuando el PSOE alimenta la idea de que hay diputados de Ciudadanos dispuestos a apoyar la presentación de una moción de censura contra el Gobierno de coalición. Arrimadas ya echó balones fuera la semana pasada afirmando que eran "rumores infundados" y "globos sonda" y que lo que pretenden los socialistas es que no se hable de los "problemas más graves" que sufre la ciudadanía achacables al Gobierno de Sánchez e Iglesias. "No vamos a caer en ese juego", zanjó, mientras el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, pedía al PSOE que "deje de enredar" dado que también buscan propiciar una moción de censura en Madrid.

Algunos dirigentes fieles de Arrimadas quieren protegerla y han pedido a los barones regionales que la respalden porque abrir en estos momentos un nuevo congreso solo perjudicaría al partido. De hecho, con motivo de este primer aniversario han sido varias las declaraciones de dirigentes a favor de la líder de Ciudadanos en las redes sociales con el hashtag #EnhorabuenaInés. Empezando por miembros de su equipo como Edmundo Bal, Marina Bravo, José María Espejo Saavedra, Carlos Carrizosa, Guillermo Díaz, Borja González, o el valenciano Fernando Giner. Pero también Juan Marín, con el que la dirigente de Ciudadanos ya se sabe que no mantiene buenas relaciones personales. Pero este lunes, en su cuenta de Twitter, Marín la definía como "una mujer valiente, íntegra y preparada para abrir la nueva etapa que España necesita más que nunca lejos de populismos y extremismos".

Algunos han echado de menos tuits personales y no de la cuenta oficial de sus respectivas organizaciones felicitando a Arrimadas. Entre ellos el de Toni Cantó, uno de los dirigentes que pidió "cambios" tras el desastre de las catalanas y sobre el que parece que hay un sector que quiere impulsarle como recambio de Arrimadas o como nuevo portavoz del partido, extremos que él niega.

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