La derecha se burla del manifiesto del 8M para arrinconar el movimiento feminista en la extrema izquierda

El 8 de marzo de 2017 ya desbordó todas las previsiones. Fue el primer ensayo de huelga feminista, que se hizo en tramos, y se culminó con manifestaciones multitudinarias por todo el país.

A partir de ese día, las promotoras de la Asamblea Feminista comenzaron a reunirse cada 8 de cada mes para generar las condiciones que llevaran al éxito de la huelga y las manifestaciones de este 8 de marzo. Y, sea cual sea el seguimiento, lo cierto es que están protagonizando conversaciones, debates, están poniendo sobre la mesa sus reivindicaciones y generando una hegemonía más allá de partidos, siglas y organizaciones. Lo cual las hace más libres, más incontrolables.

El 8M y el feminismo representan el mayor movimiento social del país. Y por eso es incómodo; y por eso el poder les ataca y les intenta ridiculizar para arrinconarlas en un espacio estrecho –la extrema izquierda–, cuando su espacio no tiene límites.

“La huelga promueve el odio entre mujeres y hombres, y está impulsada por un partido con peligrosos nexos y afinidades donde las mujeres llevan burka”. Así define Sofía Godoy, la concejala de Igualad de Ourense, el 8M. ¿Dónde se promueve esa “androfobia” que denuncia la concejala? En ningún sitio. ¿Qué impulsor tiene peligrosos nexos con países donde las mujeres llevan burka? No lo dice, pero es una alusión a Podemos, partido al que no sólo no se le han demostrado nexos peligrosos con ningún país a los que se refiere Godoy, sino de ningún otro tipo de nexos.

Más directo fue el vicesecretario de Política Social y Sectorial del PP, Javier Maroto, quien ha asegurado que su partido no apoyará la protesta convocada para la jornada del 8 de marzo, Día de la Mujer, porque está auspiciada por Podemos. “No podemos apoyar una manifestación convocada por Pablo Iglesias, es la manifestación de Podemos y lo sabe todo el mundo, creemos que la igualdad de oportunidades no se alcanza con la manifestación que quiere Pablo Iglesias, que lo que le gusta es el ruido”, ha dicho.

Pero, ¿cómo es posible que Iglesias haya convocado la convocatoria si la llevan trabajando las mujeres desde el mismo 9 de marzo de 2017? Maroto no lo demuestra, pero le sirve para circunscribir el movimiento bajo el paraguas de Podemos. Y, por otro lado, ¿acaso las mujeres necesitan que un hombre, en este caso Pablo Iglesias, organice la huelga? ¿No pueden hacerlo ellas solas?

En el PP, la oposición a la huelga es generalizada, incluida la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, con argumentos muy parecidos a los de la ministra Isabel García Tejerina, quien ha llegado a apostar por una “huelga a la japonesa” para “demostrar las capacidades que tenemos las mujeres en este país”.

El Partido Popular ha llegado a repartir entre sus cargos un documento con sus razones para oponerse, tal y como reveló la cadena Ser. El argumentario señala que la protesta pretende “romper nuestro modelo de sociedad occidental” que es “la que más ha avanzado en la consecución de derechos y oportunidades para las mujeres” y apuesta “por el enfrentamiento entre mujeres y hombres” en detrimento de la unidad.

En el PP señalan que se trata de una convocatoria “elitista” porque solo la pueden hacer las personas que tengan empleo, cuando la convocatoria alude expresamente a una huelga en tres vectores. Además de los clásicos paros laborales, se promueve “huelga de cuidados” que permita sumarse a las mujeres que trabajan sin cobrar nada a cambio, y “de consumo”.

En el último argumentario, titulado 8 de marzo: trabajando por la igualdad de oportunidades para todos, aunque es menos agresivo contra la huelga que el anterior, inciden en la idea de la guerra de sexos para descalificar la huelga: “No se trata de una lucha entre hombres y mujeres, sino una lucha de toda la sociedad en su conjunto, todas las mujeres y todos los hombres en favor de la igualdad de oportunidades”.

“Anticapitalista”

Mientras el PP ha repartido las burlas con multitud de enfoques con asuntos que ni siquiera aparecen en la convocatoria, Ciudadanos se ha centrado en la libre interpretación de uno que sí aparece en el manifiesto: las críticas al capitalismo y al “neoliberalismo salvaje”, por su incidencia en la invisibilización del trabajo de cuidados y en el “control de los territorios y de las personas, así como en las guerras, producto de su alianza con el patriarcado”.

¿Las convocantes se definen anticapitalistas? No. ¿Aparece la palabra anticapitalista en el manifiesto? No. Pero a Inés Arrimadas y a Albert Rivera no les importa. “El día 8 de marzo habrá una representación de nuestra Ejecutiva que estará en esa manifestación que defiende la igualdad de las mujeres pero no apoyamos la huelga general anticapitalista que han convocado porque no somos anticapitalistas”, ha afirmado este lunes Rivera: “Ser feminista no significa ser anticapitalista, ni defender la igualdad de la mujer tiene que tener la obligación de pertenecer a una ideología u otra”.

Por su parte, el portavoz de Ciudadanos en Extremadura, Cayetano Polo, defendió en una entrevista en El Periódico de Extremadura que él no es “ni feminista ni machista”: “¿El machismo no busca la igualdad y el feminismo sí? A lo mejor es que semánticamente no han encontrado la mejor manera de definir las cosas (en referencia a la RAE). Yo ni soy machista ni feminista, creo en la igualdad”.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, también lo tiene claro. Tanto, que le dijo a Ana Rosa Quintana qué tendría que hacer el 8M. “Usted va a aportar mucho más a la causa que defiende trabajando, contando lo que suceda, que si está haciendo huelga”, aseguró en una entrevista en El programa de Ana Rosa.

Insolidario, elitista, anticapitalista, ideologizado, androfóbico y amigo de países donde se obliga a las mujeres ir con burka. La derecha se burla del manifiesto del 8M, un texto que seguramente no haya sido lo más determinante para la buena parte de las mujeres que se sumen a la huelga, con la idea de arrinconar el movimiento feminista en la extrema izquierda. Pero el 8M se si las mujeres movilizadas caben en una etiqueta ideológica o si acaso desbordan las fronteras de los partidos y las ideologías.

De momento, el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, apoya la huelga feminista: “Hay que defender sus derechos. Lo haría también, lo hace también de hecho, la Santísima Virgen María”.

Manifiesto 8M

JUNTAS SOMOS MÁS. Cada 8 de Marzo celebramos la alianza entre mujeres para defender nuestros derechos conquistados. Fue la unión de muchas mujeres en el mundo, la que consiguió grandes victorias para todas nosotras y nos trajo derechos que poseemos hoy. Nos precede una larga genealogía de mujeres activistas, sufragistas  y sindicalistas. Las que trajeron la Segunda República, las que lucharon en la Guerra Civil, las que combatieron al colonialismo y las que fueron parte las luchas anti-imperialistas. Sin embargo, sabemos que aún no es suficiente: queda mucho por hacer y nosotras seguimos luchando.

La sororidad es nuestra arma; es la acción multitudinaria la que nos permite seguir avanzando. La fecha del 8 de marzo es nuestra, internacional y reivindicativa.

Hoy, 8 de Marzo, las mujeres de todo el mundo estamos convocadas a la HUELGA FEMINISTA.

Nuestra identidad es múltiple, somos diversas. Vivimos en el entorno rural y en el entorno urbano, trabajamos en el ámbito laboral y en el de los cuidados. Somos payas, gitanas, migradas y racializadas. Nuestras edades son todas y nos sabemos lesbianas, trans, bisexuales, inter, queer, hetero… Somos las que no están: somos las asesinadas, somos las presas. Somos TODAS. Juntas hoy paramos el mundo y gritamos: ¡BASTA! ante todas las violencias que nos atraviesan.

¡BASTA! de agresiones, humillaciones, marginaciones o exclusiones. Exigimos que el Pacto de Estado contra las violencias machistas –por lo demás insuficiente– se dote de recursos y medios para el desarrollo de políticas reales y efectivas que ayuden a conseguir una sociedad libre de violencias contra las mujeres y niñas. Denunciamos la represión a quienes encabezan la lucha por los derechos sociales y reproductivos.

¡BASTA! De violencias machistas, cotidianas e invisibilizadas, que vivimos las mujeres sea cual sea nuestra edad y condición.

QUEREMOS poder movernos en libertad por todos los espacios y a todas horas. Señalamos y denunciamos la violencia sexual como expresión paradigmática de la apropiación patriarcal de nuestro cuerpo, que afecta de modo aún más marcado a mujeres en situación de vulnerabilidad como mujeres migradas y trabajadoras domésticas. Es urgente que nuestra reivindicación Ni una menos sea una realidad.

¡BASTA! De opresión por nuestras orientaciones e identidades sexuales! Denunciamos la LGTBIfobia social, institucional y laboral que sufrimos muchas de nosotras, como otra forma de violencia machista. Somos mujeres y somos diversas.

¡MUJERES LIBRES, EN TERRITORIOS LIBRES!

Somos las que reproducen la vida. El trabajo doméstico y de cuidados que hacemos las mujeres es imprescindible para el sostenimiento de la vida. Que mayoritariamente sea gratuito o esté devaluado es una trampa en el desarrollo del capitalismo. Hoy, con la huelga de cuidados en la familia y la sociedad, damos visibilidad a un trabajo que nadie quiere reconocer, ya sea en la casa, mal pagado o como economía sumergida. Reivindicamos que el trabajo de cuidados sea reconocido como un bien social de primer orden, y exigimos la redistribución de este tipo de tareas.

Hoy reivindicamos una sociedad libre de opresiones, de explotación y violencias machistas. Llamamos a la rebeldía y a la lucha ante la alianza entre el patriarcado y el capitalismo que nos quiere dóciles, sumisas y calladas.

No aceptamos estar sometidas a peores condiciones laborales, ni cobrar menos que los hombres por el mismo trabajo. Por eso, hoy también hacemos huelga laboral.

Huelga contra los techos de cristal y la precariedad laboral, porque los trabajos a los que logramos acceder están marcados por la temporalidad, la incertidumbre, los bajos salarios y las jornadas parciales no deseadas. Nosotras engrosamos las listas del paro. Muchos de los trabajos que realizamos no poseen garantías o no están regulados. Y cuando algunas de nosotras tenemos mejores trabajos, nos encontramos con que los puestos de mayor salario y responsabilidad están copados por hombres. La empresa privada, la pública, las instituciones y la política son reproductoras de la brecha de género.

¡BASTA! de discriminación salarial por el hecho de ser mujeres, de menosprecio y de acoso sexual en el ámbito laboral.

Denunciamos que ser mujer sea la principal causa de pobreza y que se nos castigue por nuestra diversidad. La precariedad se agrava para muchas de nosotras por tener mayor edad, ser migrada y estar racializadas, por tener diversidad funcional o una imagen alejada de la normatividad. Reivindicamos que nuestra situación laboral nos permita desarrollar un proyecto vital con dignidad y autonomía; y que el empleo se adapte a las necesidades de la vida:  el embarazo o los cuidados no pueden ser objeto de despido ni de marginación laboral, ni deben menoscabar nuestras expectativas personales ni profesionales.

Exigimos también las pensiones que nos hemos ganado. No más pensiones de miseria, que nos obligan a sufrir pobreza en la vejez. Pedimos la cotitularidad de las pensiones y que el tiempo dedicado a tareas de cuidado, o que hemos desarrollado en el campo, sea reconocido en el cálculo de las pensiones al igual que el trabajo laboral y luchamos  por  la ratificación del convenio 189 de la OIT que regula el trabajo doméstico.

Gritamos bien fuerte contra el neoliberalismo salvaje que se impone como pensamiento único a nivel mundial y que destroza nuestro planeta y nuestras vidas. Las mujeres tenemos un papel primordial en la lucha contra del cambio climático y en la preservación de la biodiversidad . Por eso, apostamos decididamente por la soberanía alimentaria de los pueblos. Apoyamos el trabajo de muchas compañeras que ponen en riesgo su vida por defender el territorio y sus cultivos. Exigimos que la defensa de la vida se sitúe en el centro de la economía y de la política.

Exigimos ser protagonistas de nuestras vidas, de nuestra salud y de nuestros cuerpos, sin ningún tipo de presión estética. Nuestros cuerpos no son mercadería ni objeto, y por eso, también hacemos huelga de consumo. ¡Basta ya de ser utilizadas como reclamo!

Exigimos también la despatologización de nuestras vidas, nuestras emociones, nuestras circunstancias: la medicalización responde a intereses de grandes empresas, no a nuestra salud. ¡Basta de considerar nuestros procesos de vida como enfermedades!

La educación es la etapa principal en la que construimos nuestras identidades sexuales y de género y por ello las estudiantes, las maestras, la comunidad educativa y todo el movimiento feminista exigimos nuestro derecho a una educación pública, laica y feminista. Libre de valores heteropatriarcales desde los primeros tramos educativos, en los que las profesoras somos mayoría, hasta la universidad. Reivindicamos también nuestro derecho a una formación afectivo-sexual que nos enseñe en la diversidad, sin miedos, sin complejos, sin reducirnos a meros objetos y que no permita una sola agresión machista ni LGTBIfóbica en las aulas.

Exigimos un avance en la coeducación en todos los ámbitos y espacios de formación y una educación que no relegue nuestra historia a los márgenes de los libros de texto; y en la que  la perspectiva de género se transversal a todas las disciplinas. ¡No somos una excepción, somos una constante que ha sido callada!

¡VIVAN LA HUELGA DE CUIDADOS, DE CONSUMO, LABORAL Y EDUCATIVA!

¡VIVA LA HUELGA FEMINISTA!

Ninguna mujer es ilegal. Decimos ¡BASTA! al racismo y la exclusión. Gritamos bien alto: ¡No a las guerras y a la fabricación de material bélico! Las guerras son producto y extensión del patriarcado y del capitalismo para el control de los territorios y de las personas. La consecuencia directa de las guerras son millares de mujeres refugiadas por todo el mundo, mujeres que estamos siendo victimizadas, olvidadas y violentadas. Exigimos la acogida de todas las personas migradas, sea por el motivo que sea. ¡Somos mujeres libres en territorios libres!

Denunciamos los recortes presupuestarios en los sectores que más afectan a las mujeres: el sistema de salud, los servicios sociales y la educación.

Denunciamos la corrupción como un factor agravante de la crisis.

Denunciamos la justicia patriarcal que no nos considera sujetas de pleno derecho.

Denunciamos la grave represión y recortes de derechos que estamos sufriendo.

Exigimos plena igualdad de derechos y condiciones de vida, y la total aceptación de nuestra diversidad.

¡NOS QUEREMOS LIBRES, NOS QUEREMOS VIVAS, FEMINISTAS, COMBATIVAS Y REBELDES!