ANÁLISIS | Mediana, demócrata y mujer: las tres cruces de Cristina de Borbón
Cada vez que un niño dice que no cree en las hadas, muere un hada en algún sitio. Cuando un país entero deja de creer en las princesas, nace una cuenta en Suiza. Decía Boris Izaguirre que todo empezó a ir mal “cuando Iñaki y Cristina se compraron una casa en Pedralbes, el mejor barrio de Barcelona, por 7,5 millones de euros, y la gente empezó a preguntarse cómo podían permitírsela”. Pero la crisis de Cristina Federica de Borbón empezó el día que España se convirtió en democracia. O lo que es lo mismo, la culpa de todo lo que le ha pasado la tiene su padre, don Juan Carlos I, sumajestad.
La Infanta Cristina tiene tres cruces: nació mediana, demócrata y mujer. Su padre quería regentar una monarquía moderna como la danesa, pero no tan moderna como para que fuera segunda en la cola del trono en lugar de la séptima. La Constitución Española dice que en el trabajo no puede hacerse discriminación de sexo, pero la línea sucesoria aún “prefiere el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer”. Ojito, Leonor. Un descuido y te vas fuera.