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Díaz, Madina y Pedro Sánchez miden sus apoyos antes de dar el paso a la Secretaría General del PSOE

La presidenta andaluza, Susana Díaz

Manuel Sánchez

Los tres posibles candidatos a la Secretaría General del PSOE, Susana Díaz, Eduardo Madina y Pedro Sánchez, velan armas y miden sus apoyos antes de anunciar públicamente si van a dar el paso o no.

Antes de la noticia de la abdicación del rey, todo hacía prever una carrera de anuncios inmediata de los tres aspirantes para darse a conocer -no tienen ninguno un alto nivel de conocimiento entre la ciudadanía- y una precampaña inmediata.

Pero que el foco mediático esté ya en otro sitio, junto al cambio de las normas del voto directo aprobado en la Ejecutiva Federal del próximo lunes -en claro beneficio para Susana Díaz al quitar el techo de avales-, ha hecho frenar las prisas que había y que todos hayan desaparecido prácticamente de la esfera pública.

De hecho, todo apunta a que hasta el final de la próxima semana no se conocerán las decisiones que tome cada uno, porque hasta el 13 de junio no empieza el plazo para la recogida oficial de avales.

Susana Díaz o, mejor dicho, fuentes cercanas a la presidenta andaluza, insisten en que está empeñada en compatibilizar cargos. Es decir, ser secretaria general del PSOE y seguir al frente de la Junta de Andalucía. Esto no gusta en el PSOE, ni entre quienes no la apoyan -como Juan Carlos Rodríguez Ibarra-, ni entre otros dirigentes que creen que el partido no puede estar dirigido “a media jornada” en las actuales circunstancias.

Zapatero, que parece fan de la presidenta andaluza, afirmó este miércoles que puede compatibilizar ambos cargos, incluso con la secretaría general del PSOE-A, pero no son pocos los miembros del partido que no lo ven. “A ver si vamos a desvestir un Santo para vestir a otro”, comentó un dirigente de la Ejecutiva Federal.

Otro problema que tiene Díaz es que quiere garantías de victoria y que su llegada a Madrid sea un paseo militar. Es decir, sin moverse del Palacio de San Telmo. El hecho de que también se haya aprobado que los militantes voten, aunque sólo haya un candidato, apunta a que estaba pensado también en ella. Es decir, en buscar legitimarse y que, además de los avales, tenga los votos de los afiliados en el caso de que sólo concurra ella al proceso que lo que la vieja guardia quiere y los afines a Zapatero quieren.

Sin embargo, se ha encontrado que todo está abierto aunque tenga todas las posibilidades de ganar. Que si Madina da el paso -sobre todo lo mencionan a él-, nada está garantizado, aunque en el partido se afirma que lo de Susana Díaz está hecho.

Por su parte, Madina ha vuelto a encerrarse en sí mismo. Tras forzar el voto directo con sus declaraciones, el cambio de normas internas le ha hecho retraerse y volver a reconsiderar las cosas.

Madina duda, no sólo en cuanto al nivel de apoyos que pueda tener o no, sino en una reflexión más política. Si de verdad el PSOE quiere un liderazgo único y cerrado, o el proyecto que quiere presentar puede aportar algo nuevo y distinto al partido.

De momento, se ha alejado de los medios de comunicación -no quiso este miércoles hacer declaraciones- y anunciará su decisión la próxima semana.

Su entorno asegura que sus apoyos no dejan de aumentar, tiene asegurado el número de avales para presentarse y en los últimos días ha incrementado el equipo de asesores con quienes analiza sus estrategias.

Pedro Sánchez está en parecida situación. Sopesa sus posibilidades y está hablando con numerosos dirigentes del PSOE para ver qué decisión tomar.

También sigue ganando apoyos en las redes sociales y a medida de que está siendo más conocido por los ciudadanos, lo que le hace animarse. Pero, en modo alguno, tiene la decisión tomada.

Así, que habrá que esperar. De momento, sólo el miembro de Izquierda Socialista, José Antonio Pérez Tapias, ha dado el paso de anunciarlo. Pero sus posibilidades son escasas.

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