“A los gitanos nos quitan de enmedio con la asimilación”: Sevilla se alza en memoria de la comunidad gitana

Mujeres de la comunidad gitana que participan en la ceremonia del río echando pétalos a las aguas del Guadalquivir, en Sevilla, con motivo del Día Internacional del Pueblo Gitano.

Carla Rivero

Sevilla —

0

“Cojamos nuestra bandera, porque lo más grande que tenemos es nuestra identidad”, manifestó el abogado Juan Silva de los Reyes ante sus primos. Con el micrófono en mano y de pie, recordó a la comunidad la indiferencia y la discriminación que sigue sufriendo el pueblo gitano en la actualidad, cuando la violencia física es sustituida por el ataque escurridizo de un sistema que utiliza la homogeneización social para silenciar. “El racismo que estamos viviendo es peor que el de 1749, porque aquel te condenaba físicamente, quería aniquilarte, y hoy nos quitan de enmedio, no con violencia, pero sí con asimilación”, compartió con quienes lo escuchaban.

La Torre del Oro se recortaba contra la cristalera del salón del restaurante Abades de Triana, lugar escogido este martes para la conmemoración del Día Internacional del Pueblo Gitano. El diálogo intergeneracional dio la oportunidad para que se expresaran unos y otros desde el público, en donde también se encontraban los representantes políticos del Ayuntamiento de Sevilla, como Antonio Muñoz (PSOE), Susana Hornillo (Podemos) y José Ángel Velez (PP), y de la Junta, con el delegado Ricardo Sánchez Antúnez. Ante ellos, Silva de los Reyes hizo hincapié en que la conmemoración del 8 de abril no es baladí, sino que refleja los retos que quedan por conquistar: “La militancia gitana no se puede quedar en un gesto, en una pose, por muy negra que sea tu cara, porque tiene que ser profunda y activa”.

Un caso que saltó recientemente a los medios fue cómo un tanatorio de Madrid negó la asistencia a una familia por el hecho de ser gitana. Por el momento, hay hasta cinco casos detectados por el bufete de abogados del letrado, en los que el que el servicio funerario reiteró que todas las salas estaban completas cuando los recibieron por petición de sus respectivas mutuas. “Si ya no podemos velar a nuestros muertos, decidme qué se diferencia el racismo de aquel tiempo con este más lacerante, que con la asimilación y la desunión nos separa”, argumentó en un discurso marcado por el principio de interculturalidad en vez de integración. Allí, reunidos, hubo ocasión para tomar conciencia del pasado y planificar el rumbo de una comunidad que aún sufre obstáculos para alcanzar la igualdad, tanto para el acceso de una vivienda, de recursos sociales, como para que se plasme su impronta en las aulas.

“Memoria compartida”

Al respecto, Alejandra Moreno, coordinadora de la Red Juventud Gitana de Fakali, reivindicó que “la historia y la cultura del pueblo gitano por fin estén en un libro de texto, como un pilar para nuestros niños y niñas y la sociedad mayoritaria, porque, aunque parezca que no, eso hace que haya un cambio”. En 2024, se actualizó la LOMLOE para incluir en el curriculum educativo la historia y cultura del pueblo gitano, una adecuación que va acorde a la Estrategia Nacional para la Igualdad, la Inclusión y la Participación del Pueblo Gitano en España (2021-2030) en vista de la situación que pervive, como que la brecha educativa haya aumentado en la última década y el abandono escolar entre la población gitana haya pasado del 63% al 87,5%, o que, de media, vivan diez años menos que el resto de etnias.

Con unas elecciones andaluzas a la vuelta de la esquina, Moreno subrayó que el acceso a la vivienda sigue siendo una tarea pendiente. “Hay una realidad muy importante sobre el pueblo gitano: seguimos en un alto porcentaje en zonas de exclusión social, por lo que necesitamos que las autoridades sean nuestros aliados a la hora de intentar romper con todo y separar lo que es la cultura gitana de la cultura de la marginalidad”, a lo que añadió que, entre los objetivos de la asociación, está mostrar el prisma de cuidados que mantiene la comunidad gitana en un tiempo en el que la soledad no deseada campa y deja aisladas a las personas mayores.

Con el cante de Malena Carrasco, cuya voz hizo resonar en las aguas del Guadalquivir angre, sangre, de Juan Peña El Lebrinajo, se mostró la cara de la mujer gitana, aquella que ha sostenido la identidad de su pueblo a través de generaciones y para la que se reclama un reconocimiento justo y unánime. En el escenario, la cantaora se mostró “orgullosa” de ser gitana, de ser mujer y de vivir de la música sin ser señalada. A este lado del río, sus palabras se complementaron con el manifiesto que compartió Fakali, en el que se celebró la identidad romaní como una cuestión de honor y responsabilidad que no responde a un solo día al año, sino a la defensa de un legado: “Nuestra historia se sostiene en la memoria compartida, somos parte de este mundo y existen otras formas de habitar la sociedad”, y donde los medios de comunicación deben asumir “con responsabilidad” la representación de sus integrantes sin alentar discursos de odio ni conductas antigitanas.

La exposición que rodeaba al evento dejaba a ojos del visitante fechas claves para entender las zozobras vividas por la comunidad gitana. El 30 de julio de 1749 tuvo lugar La Gran Redada o Prisión General de Gitanos: a las órdenes del obispo de Oviedo y autorizado por el rey Fernando VI, el objetivo principal era su expulsión, pero terminó derivando en un exterminio en el que murieron 9.000 personas gitanas, de las que se estima que 6.500 procedían de tierras andaluzas. Otro hito tuvo lugar en Sevilla, en el año 1753, apenas cuatro años después de la masacre nace la Hermandad de los Gitanos en la ciudad hispalense, fundada por Sebastián Miguel de Varas, para dar visibilidad y representación a los sobrevivientes de la persecución. Un acto de fe en la evolución de la sociedad circundante y una defensa de los propios principios del pueblo que clamaba por la justicia y la libertad.

Los pétalos de rosas echadas al Guadalquivir y las velas encendidas sobre la bandera romaní reunieron a los presentes en la Ceremonia del Río, un acto en el que se conmemora las pérdidas de tantas vidas y que sigue reuniendo a quienes preservan su legado.

Etiquetas
stats