De Instituto de Medicina Legal a pisos compartidos para personas vulnerables, el inesperado giro de unos suelos en Sevilla

Edificio de viviendas compartidas en Sevilla Este, el primero de impulso municipal.

Antonio Morente

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La Junta de Andalucía ha perdido la parcela que en su día le cedió el Ayuntamiento de Sevilla para la construcción del Instituto de Medicina Legal, una actuación que nunca llegó a concretarse y que ahora ha llevado al gobierno local a recuperar estos terrenos para construir en ellos un edificio con 58 viviendas protegidas en régimen especial de alquiler tipo coliving (compartidas) destinadas a personas vulnerables. El rescate de estos terrenos se ha producido justo 18 años después de que se transmitieran al Ejecutivo andaluz, una operación que se desarrolló con Alfredo Sánchez Monteseirín (PSOE) como alcalde.

La parcela, de 4.000 metros cuadrados, se ubica en la calle Parque Sierra de Castril, en Pino Montano, justo enfrente del Vacie. Junto a ella, el gobierno local del PP cederá a Emvisesa (la Empresa Municipal de Vivienda) durante 80 años otros dos terrenos colindantes en los que se harán esos pisos en coliving para colectivos vulnerables: realojos temporales, acogida para familias sin hogar, familias con menores y reinserción social...

Como paso previo, el Consistorio ha declarado que la Junta ha incumplido el fin para el que se le concedió este suelo, por lo que hace unas semanas se le requirieron explicaciones. El Gobierno andaluz ha confirmado que, en efecto, no ha hecho lo que tenía previsto y ha expresado su conformidad con la reversión iniciada por el Ayuntamiento. El expediente se ha tramitado de urgencia y ya tiene los parabienes de la Junta de Gobierno Local.

En el tanatorio de manera temporal

La idea inicial de la Consejería de Justicia era levantar aquí el nuevo Instituto de Medicina Legal de Sevilla, aunque poco después (ya en 2009) alquilaba el semisótano del tanatorio de San Jerónimo para reubicar unas instalaciones que salían así de su antigua sede en la Facultad de Medicina. En teoría el alquiler era por cuatro años, pero allí que siguen en servicio. A todo esto, en 2020 se inició la operación para ubicar la Ciudad de la Justicia en la sede de Abengoa en Palmas Altas (los primeros juzgados abrieron a finales de 2023), lo que conllevaba la decisión de mudar allí también el complejo forense.

De esta manera, quedó definitivamente sin uso el solar de Pino Montano, que ahora regresa a manos municipales para, sobre la marcha, pasar a Emvisesa en las mismas condiciones: concesión demanial directa y gratuita durante 80 años. Y tiene los mismos requisitos temporales que, en el caso de la Junta, no se han ejecutado de manera precisamente estricta, ya que los terrenos podían revertir a propiedad municipal si el inmueble no se construía en los cinco primeros años o el servicio estaba inactivo durante dos años. Lo cierto es que al final han sido 18 los años que han transcurrido.

La construcción ahora de un inmueble con 58 alojamientos de esta tipología abunda en la apuesta por el coliving del anterior gobierno municipal, que en 2019 ponía en marcha en Sevilla Este la bautizada como RUE 32, la primera promoción de estas características en Andalucía. Los buenos resultados cosechados animaron a fomentar una línea que, dos años después, recibía un espaldarazo importante gracias a una inyección económica adicional del Gobierno central. En total, se diseñaron casi 300 viviendas de este tipo, repartidas en 11 promociones por toda la ciudad que iban de tres a 92 pisos, aunque una de ellas (en la calle García Ramos) la frenó el PP nada más llegar al gobierno local al considerar que no estaba garantizada la viabilidad del proyecto.

Zonas comunes y convivencia vecinal

Con las viviendas colaborativas lo que se busca es la convivencia entre grupos heterogéneos, sentido en el que se suele poner como ejemplo a personas pertenecientes a la comunidad investigadora, educativa o deportiva; emigrantes sevillanos retornados; personas procedentes de rupturas de unidades familiares y menores de 35 años y mayores de 55 años, así como beneficiarios de actuaciones de realojo, rehabilitación o regeneración urbana. 

La idea es que los inquilinos convivan y cooperen en la realización de diversas tareas en unos alojamientos que disponen de zonas comunes, para así facilitar el intercambio de experiencias laborales y vitales. Se trata, en definitiva, de una versión actualizada de los clásicos corrales en los que los vecinos interactúan y colaboran entre ellos en la elaboración de proyectos profesionales o tareas domésticas, además de darse mutuamente compañía y apoyo psicológico.

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