La empresa que quiere ‘resucitar’ mamuts dice ahora haber reinventado el huevo para incubar aves gigantes del pasado

En su fantasiosa y lucrativa carrera por recuperar animales del pasado como los mamuts mediante biotecnología, la empresa Colossal Biosciences anuncia ahora haber reinventado el huevo. En una nota de prensa, los responsables han presentado un huevo artificial, escalable en tamaño, que podría utilizarse —según ellos— para el programa de desextinción del Moa Gigante de la Isla Sur. 

Según la compañía, que ya fue criticada por sus mentiras sobre la supuesta desextinción del lobo gigante, “han logrado la eclosión de polluelos vivos a partir de su huevo totalmente artificial”. Esta plataforma de incubación permite el desarrollo completo del embrión aviar fuera de la cáscara biológica, “desde la etapa embrionaria temprana hasta la eclosión, sin oxígeno suplementario”, aseguran.

Su aproximación para devolver a la vida a especies de mamíferos desaparecidas en el pasado consiste en reconstruir genomas antiguos, modificar embriones y producir luego la gestación de un individuo “híbrido” en una hembra de una especie similar (por ejemplo: un animal con genes de mamut gestado por una elefanta). Con las aves, el gran obstáculo es que no hay un útero —en este caso huevo— de una especie actual que sirva para el efecto.

Restaurar a los moas gigantes

“Restaurar especies como el moa gigante de la Isla Sur requiere construir un sistema de incubación completamente nuevo donde no exista un sustituto y que se escale de manera que la biología convencional simplemente no permite”, dice Ben Lamm, director ejecutivo y cofundador de Colossal Biosciences. Los huevos de moa tenían un volumen aproximadamente 80 veces mayor que el de un huevo de gallina y unas ocho veces mayor que el de un huevo de emú, lo que los sitúa completamente fuera del alcance de cualquier sustituto aviar disponible. Un huevo artificial a escala, concluyen, es la mejor opción para el desarrollo exógeno de esta especie.

La nueva tecnología imita la estructura de una cáscara reticular que incorpora una membrana de silicona bioingenierizada, cuya capacidad de transferencia de oxígeno es comparable a la de una cáscara de huevo natural en condiciones atmosféricas normales. “Durante décadas, el sistema reproductivo aviar ha estado rezagado con respecto al de los mamíferos debido a los desafíos únicos que presentan las aves en su desarrollo”, recalca Beth Shapiro, directora científica de Colossal. “El huevo artificial cambia esta situación. Nos permite desarrollar una experiencia interna fundamental en el desarrollo exógeno aviar que no existe en ningún otro lugar y que será esencial en cualquier enfoque de desextinción”.

Desconfianza y escepticismo

Las principales críticas de los científicos al gran anuncio anterior sobre el lobo gigante fueron que Colossal Biosciences no había “resucitado” a esta especie, como anunciaron, sino que había creado lobos grises modificados genéticamente con algunos rasgos físicos parecidos, alterando apenas 14 genes relacionados con su aspecto. Según varios genetistas y zoólogos, los animales siguen siendo Canis lupus y no la especie extinta Aenocyon dirus.  

Además, los expertos denunciaron que hablar de “desextinción” era una exageración publicitaria: para recuperar realmente una especie extinta habría que clonarla o reproducir su genoma completo, algo imposible con el ADN fósil disponible. Por ello calificaron el anuncio de campaña de marketing y propaganda científica más que de auténtico logro de conservación. 

Carlos Lalueza-Fox, especialista en genética y director del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, recuerda que la empresa ya ha tenido muchas críticas. “Como en otros ejemplos publicitados por la misma compañía —baste recordar el mamut o el lobo gigante— hay una mezcla bastante sorprendente de avances científicos y de publicidad que puede calificarse de engañosa, que trasciende el ámbito científico y que debe de interpretarse siempre en el contexto de los intereses empresariales de una compañía privada”, explica en declaraciones al SMC. 

Lalueza-Fox cree que Colossal busca una solución ante la imposibilidad de emplear ninguna ave actual como madre subrogada, per cree que para el aumento de dimensiones del dispositivo hasta un embrión de gran tamaño requerirá más investigación para que el sistema sea escalable. “Naturalmente siguen persistiendo cuestiones de tipo ético en los objetivos finales de Colossal, y es lícito que nos preguntemos si tiene sentido ecológico rediseñar genéticamente algunas aves actuales para que se parezcan superficialmente a los moas, y qué destino les aguardaría a dichos animales”, afirma. “¿Los liberaríamos en la Isla Sur de Nueva Zelanda?”.

Lluis Montoliu, investigador en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), coincide en que para “desextinguir” aves el reto es distinto. “Colossal plantea retos que requieren el desarrollo de tecnologías y dispositivos que no existen”, explica al SMC. Pero recuerda que otra vez ha compartido el avance a través de una nota de prensa de la propia compañía, “no a través de la vía habitual de publicar sus avances en un artículo científico”.