Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
El Frente Amplio y Podemos intentan zanjar el debate de las siglas
Investigan a dos jóvenes españoles de 34 y 22 años por terrorismo
Opinión - La historia se repite, pero cada vez sale más cara, por Enric González

Hay un día del hombre... pero no es como tú piensas

­
17 de octubre de 2026 22:11 h

0

“Y el día del hombre, ¿para cuándo?” es una frase sarcástica que algunos pronuncian cuando se acerca el 8 de marzo o, sencillamente, ante cualquier reivindicación feminista. Lo que quizá no saben es que ese día existe, pero seguramente no como imaginan: este 21 de octubre es el Día de los Hombres contra las Violencias Machistas, una efeméride que nació en España hace ya veinte años para reivindicar el papel de los varones en la eliminación del machismo y sus violencias.

“El 21 de octubre no nace de la necesidad de que exista un día del hombre, sino de la necesidad de pronunciarse y posicionarnos públicamente en contra de las violencias que mayoritariamente son ejercidas por nosotros. Es asumir una responsabilidad, como un not all men, pero bien: no todos queremos callarnos frente a las violencias que cometemos el común de los hombres. Queremos construir una idea de qué es una relación igualitaria”, explica Jesús Moreno, un joven de 30 años que participa estos días en la organización de esa efeméride en Sevilla, la ciudad que vio nacer la iniciativa y que estos días acogerá reuniones de distintos grupos y activistas.

Unas declaraciones del premio Nobel de Literatura José Saramago movieron a un grupo de hombres de Sevilla a convocar la primera manifestación masculina contra la violencia de género y a organizarse para instaurar la efeméride. “La violencia de género es un problema de los hombres que sufren las mujeres”, dijo Saramago.

“Ya antes habíamos hecho actos, había una red de grupos de hombres con grupos en muchas ciudades grandes, pero las palabras de Saramago nos inspiraron para convocar una manifestación”, cuenta Hilario Sáez, uno de los impulsores de la iniciativa, fundador del grupo de Sevilla, que se había formado en 1997 tras el asesinato machista de Ana Orantes y que ya entones impulsó un manifiesto que llamaba a los hombres a condenar públicamente la violencia de género al que se sumaron entidades de otros puntos del país. Unos años después de esa primera manifestación, en 2011, el Congreso Iberoamericano de Masculinidades y Equidad que se celebró en Barcelona proclamó el 21 de octubre como el Día de los Hombres contras las Violencias Machistas.

Una reivindicación, no una reacción

Poco que ver con la intención que parecen tener quienes pronuncian ese “¿y el día del hombre?”. Jesús Moreno, psicólogo en la Fundación Iniciativa Social (FIS), una organización que, desde el comienzo, participa activamente en la convocatoria del 21O, pone un ejemplo revelador. “Cuando estamos en los puntos violeta y viene un hombre y nos dice algo como '¿y los hombres para cuándo?' y le damos un folleto de nuestro servicio de atención a hombres nos dicen 'ah esto no'. Eso nos hace ver que no hay una propuesta real detrás de querer reivindicar un espacio propio, que es lo que las mujeres han hecho con el feminismo, sino una reacción al sentirse desplazados del centro”, cuenta.

El psicólogo recuerda que, de hecho, existe otra efeméride relacionada: el Día Internacional del Hombre, que se celebra el 19 de noviembre, y cuya filosofía oscila entre la idea del 'desplazamiento' de los hombres y los discursos sobre la promoción de los cuidados y la prevención de malestares y violencias cercanos a los de organizaciones como FIS, el Foro de Hombres por la Igualdad o la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (AHIGE), que se suman al 21 de octubre.

“Por socialización lo que esperamos es ser el centro de nuestras relaciones e invisibilizar las violencias que cometemos”, prosigue Moreno, que cuenta que uno de los objetivos del encuentro que han organizado para conmemorar este 21 de octubre es precisamente seguir reflexionando sobre cómo deben abordarse esas violencias, con qué enfoque y qué medios hacen falta, pero también cómo abordar esa gran cantidad de comportamientos que, sin ser calificados como violentos o rozando con el concepto de violencia, sirven a los hombres para mantener el control en las relaciones, para imponer sus condiciones y no situarse en verdadera igualdad con las mujeres con las que se relacionan.

Hilario Sáez subraya que la fecha está pensada para ser una condena pública de los hombres hacia las violencias machistas, pero que es también “un compromiso colectivo y personal con la igualdad, con revisar los modelos de masculinidad en los que hemos sido educados”. “Si somos parte del problema debemos ser parte de la solución. La violencia reproduce la desigualdad y la desigualdad es el contexto que sostiene y legitima las violencias. Tenemos que pensar en cómo se construye la masculinidad, cómo nos educan para gestionar los conflictos, cómo legitimamos la violencia... todo eso es lo que luego permite que exista la violencia extrema, pero también toda una violencia psicológica, cultural... ”, reflexiona Sáez.

Transformar la masculinidad

“Este día pone en un primer plano a los hombres, pero en sentido contrario a cómo lo hace la manosfera o los grupos por los derechos de los hombres, que buscan reivindicar la hombría en un sentido normativo, machista, de vuelta al status quo patriarcal. Quienes suelen pedir un día de los hombres lo hacen para reivindicar una masculinidad que ahora está herida, sin ningún otro propósito, porque se sienten desplazados por la exigencia de avances y derechos. El 21 de octubre día aparece, sin embargo, desde la reivindicación de transformar la masculinidad en un sentido igualitario, corresponsable y, de alguna manera, feminista”, comenta la socióloga Beatriz Ranea, autora de Desarmar la masculinidad.

Ranea cree que la efeméride debe impulsar algunas conversaciones urgentes alrededor de la masculinidad y señala una prioritaria: “Salir del discurso que demoniza a los hombres jóvenes, como si la reacción conservadora y antifeminista solo tuviera que ver con la juventud. Claro hay hombres jóvenes radicalizados, pero también hay una juventud que se moviliza desde otros puntos de vista, como está sucediendo ahora con la vivienda”.

La experta ve también imprescindible abordar los pactos de silencio, las complicidades y los miedos masculinos a desafiar a otros hombres y a “poner el cuerpo por la igualdad: ”Lo vemos en casos mediáticos, como en el de la universidad de Cornell o el de Gisèle Pelicot, pero también en la vida cotidiana. No se trata de hacer un discurso de culpabilización, pero sí de hacerse responsables del papel que tienen en la reproducción de la violencia y la desigualdad. Hay que hablar también de cuidados, cada vez hay más hombres involucrados, pero la carga sigue siendo muy desigual“.

Hilario Sáez concluye: “Convocamos a los hombres por la no violencia, queremos decirles, ¿cómo te posicionas?, ¿qué hay que hacer para que no exista? Si no cambia la socialización masculina la violencia machista va a estar ahí, y no solo violencia contra las mujeres, sino también contra menores, contra la población LGTBI y contra nosotros mismos”.

Etiquetas
stats