Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
La mayoría de ciudadanos apoyarían una huelga general por la vivienda
Crónica - 'Cómo pasó Junts de pactar el decreto a tumbarlo', por Neus Tomàs
Opinión - 'El mayor error político de su vida', por Rosa María Artal

¿Cómo pudo la NASA desarrollar en 10 años la tecnología que los llevó a la Luna?

Fotografía cedida por la NASA de los integrantes de la tripulación de la misión Artemis III, de izquierda a derecha, Andre Douglas, Luca Parmitano, Randy Bresnik, y Frank Rubio. EFE/Bill Stafford/NASA

María Dolores Rodríguez Frías

2 de octubre de 2026 22:29 h

0

La llegada de los seres humanos a la Luna se enmarca en la Guerra Fría y esto supone que la respuesta a esa pregunta es que el desarrollo tecnológico fue posible por una cuestión fundamentalmente geopolítica. La Guerra Fría fue un enfrentamiento ideológico, político, económico y militar entre Estados Unidos y la Unión Soviética que duró desde 1947 hasta 1991 cuando la Unión Soviética se desintegró. 

En el contexto de ese enfrentamiento, la Unión Soviética había logrado tres hazañas científico-tecnológicas muy notables. La primera fue el lanzamiento del primer satélite artificial de la historia, el Sputnik, el 4 de octubre de 1957. Además del logro científico que suponía, el lanzamiento del Sputnik provocó el inicio de la llamada carrera espacial, una pugna entre Estados Unidos y la Unión Soviética por la conquista del espacio. 

La segunda hazaña lograda por la Unión Soviética y que sirvió para explorar aún más el desarrollo tecnológico espacial estadounidense fue que en 1966 logró enviar una sonda, la Luna 9, que alunizó y tomó imágenes de la superficie del satélite. Poco después, la sonda Luna 10, se convirtió en la primera nave en orbitar a nuestro satélite.

Y la tercera hazaña soviética fue la de conseguir enviar a la primera persona al espacio. El 12 de abril de 1961, el cosmonauta Yuri Gagarin se convertía en el primer humano en salir de la Tierra. Las tres hazañas situaban claramente a la Unión Soviética a la cabeza de la conquista espacial. Pero mucho más allá, demostraban que el poder tecnológico de los soviéticos era muy superior al de los americanos. Pocos días después del vuelo de Gagarin, el presidente estadounidense, John F. Kennedy, pronunció un discurso en el Congreso de su país en el que anunció que Estados Unidos enviaría un astronauta a la Luna y lo traería de vuelta a la Tierra antes de finalizar la década de los años sesenta. Para ello, Estados Unidos llegó a invertir hasta el 5% de su presupuesto nacional. 

El programa se llamó Apolo y tuvo un coste aproximado de 25.400 millones de la época, que equivaldrían a entre 257.000 millones y 309.000 millones de dólares actuales. Con esa enorme inyección de dinero, Estados Unidos logró que la misión Apolo 11 alunizara en nuestro satélite el 20 de julio de 1969. En ella iban tres astronautas, Neil Armstrong, Edwin “Buzz” Aldrin y Michael Collins. Este último permaneció en el módulo que orbitaba el satélite, pero Armstrong y Aldrin descendieron hasta la superficie lunar. Por primera vez en la historia, un ser humano pisaba la Luna. Y, como había anunciado Kennedy tres años antes, eran estadounidenses.

La carrera espacial continuó, pero ya con una intensidad mucho menor, se lanzaron otras seis misiones tripuladas en los siguientes tres años y poco a poco el interés político decayó. Durante las siguientes décadas y hasta muy recientemente, los viajes a la Luna no han vuelto a despertar ese interés. 

La respuesta concreta a la pregunta es que cuando se invierte en desarrollo tecnológico y en ciencia, los resultados van a otra velocidad y esto se demostró claramente con el tema de pisar la Luna. La tecnología ya estaba ahí, solo había que invertir para que su desarrollo se acelerase, como así ocurrió. 

La tecnología requerida no era de una complejidad insalvable para los conocimientos de la época. Por ejemplo, llegar a Marte y posarse allí sí tiene otras complejidades, pero llegar a la Luna es mucho más sencillo. Para empezar, si hablamos de distancias en el cosmos, la Luna está muy cerca, a 300.000 kilómetros de la Tierra. Yo siempre digo en broma que mi coche ya ha ido y está volviendo de la Luna. 

Como te decía más arriba, recientemente ha vuelto a revivirse el interés por los viajes a la Luna y, nuevamente, al menos parte de ese interés tiene otra vez un trasfondo geopolítico. Seguro que sabes que una peculiaridad de nuestro satélite es que rota sobre su eje a la misma velocidad que rota alrededor de la Tierra. Este hecho consigue que siempre veamos la misma cara de la Luna y que la otra cara no sea visible desde la Tierra, es decir, hace que exista la cara oculta de la Luna. 

No conocemos qué hay en esa cara oculta. Y que sepamos, nadie la ha visitado por el momento, pero podemos pensar en el interés que tendría llegar allí porque podría vigilarse la Tierra sin que se supiera.

María Dolores Rodríguez Frías es doctora en Ciencias Físicas, catedrática de Física Atómica, Molecular y Nuclear de la Universidad de Alcalá en el Departamento de Física y Matemáticas.

Coordinación y redacción: Victoria Toro.

Pregunta enviada por Enrique Polo Delgado.

Investigadoras al rescate es un consultorio científico semanal, patrocinado por el programa L’Oréal-Unesco ‘For Women in Science’ y por Bristol Myers Squibb, que contesta a las dudas de lectores y lectoras sobre ciencia y tecnología. Son científicas y tecnólogas, socias de AMIT (Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas), las que responden a esas dudas. Envía tus preguntas a nosotrasrespondemos@gmail.com o por Bluesky o Instagram como #investigadorasalrescate.

Etiquetas
stats