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Una de las profesoras del acta falsificada: “Álvarez Conde me dijo que había recibido presiones de la URJC y del ámbito político”

13:43 h, 22 de enero de 2021

Clara Souto, una de las profesoras cuyo nombre aparece en el acta falsificada del TFM de Cristina Cifuentes, ha asegurado en su declaración como testigo ante el tribunal del caso Máster que el fallecido Enrique Álvarez Conde, el catedrático que dirigía el Instituto de Derecho Público (IDP) que ofertaba el posgrado y epicentro de la trama, le dijo que había recibido “presiones” de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) y del “ámbito político” para solucionar el asunto del máster de la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid. “Exactamente no me dijo de quién pero sí me habló de la Universidad y del ámbito político”, ha asegurado en su declaración como testigo a preguntas de la fiscal.

Souto, que ha confirmado que estuvo en el tribunal ante el que supuestamente Cifuentes defendió su TFM, ha relatado que tenía una relación de “jerarquía muy marcada” con el catedrático, una persona de carácter “difícil”, muy “estricto en las funciones” y al que era muy difícil decirle que no. Asimismo, ha explicado que Álvarez Conde no le dada mucha importancia a la presentación de los TFM y que había alumnos que no hacían esa defensa por una “decisión personal” del catedrático.

La profesora ha explicado también que el 21 de marzo de 2018, cuando elDiario.es publicó que Cifuentes había obtenido un posgrado con notas falsificadas, Álvarez Conde la llamó por teléfono para decirle que había surgido un “problema” con el máster y preguntarle si podía contar con ella. Ella le dijo que sí y no le pidió detalles. Según su relato, después la llamó la profesora Cecilia Rosado, quien ha confesado haber falsificado el acta, que le preguntó si había hablado con el catedrático. Ella le dijo que sí y, a través de una videollamada, le mostró su firma para que Rosado la copiara, en un procedimiento —la firma de unas personas por otras— que ha calificado de habitual en ese departamento.

Souto ha asegurado, sin embargo, que Rosado no le dijo para que iba a falsificar su firma. “Le consentí a la profesora Rosado pero no sabía para qué. Ni me lo pregunté. Estaba convencida de que era un problema menor”.

Escribe Elena Herrera.