Vitoria baja la persiana de manera voluntaria: “No ha sido una decisión fácil”
El sábado 14 de marzo ha amanecido soleado en Vitoria. La intensidad del tráfico y de gente por las calles es mucho menor. A las 10 horas el único coche circulando por la calle de San Antonio era un Volkswagen matriculado en Madrid. No hay ni un solo partido de 'futbito' o baloncesto. Algunos de los pocos paseantes llevan mascarillas. Otros arrastran un carro de la compra para llenar la despensa. En el transporte público el personal de limpieza desinfecta los asideros.
Sin que haya una directriz institucional concreta como en Madrid o Cataluña -aunque la población no espera otra cosa en las próximas horas-, esta ciudad muy castigada por la extensión del coronavirus ha bajado la persiana de forma voluntaria. “No ha sido una decisión fácil por el daño económico, pero entendemos que lo más importante para todos en este momento es la salud”.