Del cura llamando a misa puerta a puerta al obispo celebrando en la catedral: la minoría negacionista del coronavirus
Han sido pocos, muy pocos, los clérigos que se han saltado la recomendación del Gobierno, y las indicaciones de los obispos, y han optado por seguir celebrando la misa en público. Un riesgo innecesario, tal y como ha determinado la Conferencia Episcopal, y las autoridades sanitarias que, sin embargo, no se han atrevido (alguien podría haber invocado los Acuerdos Iglesia-Estado) a cerrar los templos.
En pequeñas localidades, especialmente en la sierra, pero también en grandes ciudades, como Madrid, Alcalá o Valladolid, algunos curas han abierto los templos y oficiado las misas del domingo como si nada, apenas advirtiendo la necesidad de una cierta separación entre los fieles, y algunas normas mínimas de salubridad. En muchas de ellas, incluso, con comunión en la boca, un foco de contagio mucho mayor que el de la comunión en la mano.
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