Las farmacias de Cantabria no medirán la tensión hasta nuevo aviso: “Para algo tan sencillo requerimos de muchísima protección”
Cientos de personas -principalmente ancianos- acudían frecuentemente a sus farmacias a que les midiesen la tensión, ya fuese por enfermedades previas o por seguir cierto control de su presión arterial por consejo médico, pero como tantas otras cosas, eso también ha cambiado.
La COVID-19 convirtió las farmacias en 'trincheras' en las que, además de guantes, mascarillas y geles hidroalcohólicos, las mamparas protectoras han comenzado a ser un escudo más en la venta de medicamentos. Desde que comenzó el estado de alarma, estas decidieron que las pruebas bioquímicas -como la del azúcar-, la medición de tensión o incluso la puesta de pendientes tendrían que esperar a que la situación comenzase “a normalizarse”.
Escribe Blanca Sáinz.