Las familias afrontan indignadas una vuelta al colegio llena de incertidumbre: “Están cocinando un nuevo cierre”
“Con el corazón en un puño”. Así depositarán a sus criaturas en los colegios los padres y madres que definen este inicio de curso como el más incierto de las últimas décadas. Las asociaciones de familias con hijos asisten con estupor a las directrices de las consejerías de Educación, que están dejando buena parte de la responsabilidad en manos de los centros. Los equipos directivos se han rebelado contra el lastre de poner en marcha a contrarreloj un protocolo que garantice la seguridad sanitaria y la conciliación en este escenario epidemiológico cambiante. Pero además de suscribir las quejas del profesorado, los progenitores experimentan por su parte la desazón de “no saber exactamente a qué estamos exponiendo a nuestros hijos”.
Ciqui Simancas, vicepresidente de la Federación de Padres y Madres de la Comunidad de Madrid, FAPA, recuerda que los centros escolares “no se dedican a hacer chapas, sino a educar a seres humanos, niños y niñas que son muy conscientes de la situación que vivimos y de sus peligros”. En su caso, la Federación lleva semanas a la espera de que el consejero madrileño despeje las numerosas dudas que le plantearon en persona y de las que, aseguran a día de hoy, “no tenemos ningún compromiso por escrito”.
Por Mónica Zas.