Los madrileños esquivan el cierre nocturno de los parques pero sin grandes concentraciones
Hay dos formas de impedir el acceso a un parque. Una es vallarlo y ponerle puertas. La otra es que la policía cierre activamente el paso. Ambas son complicadas de ejecutar en Madrid, ciudad de 3.800 parques, según los datos del Ayuntamiento de Madrid. Nadie quiere realmente enladrillar los espacios verdes y la vigilancia efectiva de tantas áreas es “muy difícil, por no decir imposible”, según reconoció el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, cuando a finales de agosto anunció la clausura nocturna para prevenir el contagio de coronavirus en los botellones.
Así que el cierre (de 22.00 a 6.00 horas) queda en los parques con puerta física, como el Retiro. Para el resto, el veto se traduce, en la práctica, en una nueva recomendación y aviso reforzado de multas por aglomeraciones.
Lo cuenta Víctor Honorato.