Esta ciudad francesa fue testigo del juicio y la ejecución en la hoguera de Juana de Arco
Entre 1892 y 1894, Monet pintó más de 30 versiones de la fachada de la Catedral de Ruan. Fascinados por su luz, artistas como Camille Pissarro o Alfred Sisley también inmortalizaron en sus lienzos esta ciudad ubicada en noroeste de Francia, contribuyendo a que hoy muchos se refieran a ella como “la capital del impresionismo”.
Podemos admirar sus obras en su Museo de Bellas Artes, que posee la segunda colección impresionista más importante de Francia, uno de los grandes atractivos turísticos de la localidad. Otros son sus joyas arquitectónicas, como la Abadía de Saint-Ouen, el reloj de Gros-Horloge o la Maison Sublime, el monumento judío más antiguo de Francia.
Pero más allá de monumentos emblemáticos, la capital de Normandía fue escenario de uno de los episodios más importantes de la historia de Francia. Un episodio que tuvo como protagonista a Juana de Arco, una joven campesina que cambió el rumbo de la Guerra de los Cien Años y cuya vida acabó en tragedia tras ser condenada a morir en la hoguera.
La historia de Juana de Arco
Conocida como “la doncella de Orleans”, Juana de Arco nació en una familia campesina de la pequeña aldea de Domrémy, en la región de Lorena, en el año 1411. Por entonces, Francia e Inglaterra llevaban décadas peleando en la conocida como Guerra de los Cien Años, algo que marcó profundamente la vida de la joven.
Siendo adolescente, Juana juró que se la habían aparecido diferentes santos, incluyendo el Arcángel Miguel, quien supuestamente le había encomendado que ayudara a expulsar a los ingleses de Francia y asegurar así la coronación de Carlos VII. Sin ningún tipo de preparación militar, la joven se unió al ejército y ayudó a levantar el asedio inglés sobre la ciudad de Orleans, logrando la liberación de la ciudad.
Tras varias victorias militares, Juana convenció al ejército para avanzar hacia Reims, ciudad donde tradicionalmente se coronaban los reyes franceses, y el 17 de julio de 1429, Carlos VII fue coronado rey del país. Aquella tarea le valió un gran reconocimiento por parte de los franceses, sin embargo, en mayo de 1430, mientras defendía la ciudad de Compiègne, fue capturada por los borgoñones, aliados de Inglaterra, y después vendida a los ingleses.
Su relación con la ciudad de Ruan
Después de ser capturada, Juana de Arco fue conducida hasta la ciudad de Ruan, por entonces bajo dominio inglés. El lugar donde permaneció prisionera fue el antiguo castillo de la ciudad, del cual hoy solo queda una torre en pie. Allí fue juzgada, acusada de herejía por liderar ejércitos vestida con ropa “de hombre”, y condenada a morir en la hoguera.
El 30 de mayo de 1431, Juana fue llevada a la Plaza del Mercado Viejo, donde la quemaron viva. Tenía solo 19 años. Veinticinco años después de su muerte, en 1456, ya finalizada la guerra, el papa invalidó su juicio y la declaró inocente. Hoy en día, esta plaza de la capital de Normandía ostenta una cruz en su memoria en el lugar exacto en el que se encendió la hoguera.
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