Construido en el siglo XVIII, este castillo francés con vistas al Sena está rodeado de jardines y tilos
En el corazón del departamento de Aube, a unas dos horas de la capital parisina, un curioso viajero puede dejarse sorprender por el imponente castillo de La Motte-Tilly. Esta elegante edificación del siglo XVIII, construida íntegramente en ladrillo y piedra arenisca, es todo un ejemplo de la arquitectura residencial de la Ilustración francesa. El complejo, situado en un entorno de paz absoluta que invita a la desconexión del ajetreo urbano, destaca por la sobriedad y la armonía simétrica de sus fachadas, las cuales se han mantenido intactas en su estado original desde su finalización. Los viajeros que se acercan desde Sens o Provins descubren un rincón donde el tiempo parece haberse detenido entre la cálida luz champañesa y un horizonte libre de construcciones modernas.
La historia de este enclave se remonta al siglo XIV, cuando existía en el lugar un montículo feudal con un torreón medieval destinado a proteger un vado sobre el río Sena. Tras pasar la propiedad a la familia Noailles en el año 1710, convirtiéndose el señorío en un condado, se tomó la decisión de demoler la antigua fortaleza para levantar una residencia más acorde a los gustos estéticos de la época. Las obras del actual castillo de estilo clásico comenzaron finalmente en 1754, bajo el diseño del reconocido arquitecto François-Nicolas Lancret. La construcción fue encargada por el abad Terray, un hombre de gran ambición que más tarde se convertiría en el poderoso controlador general de finanzas del rey Luis XV, deseoso de un pabellón de campo acorde a su alta posición.
El diseño de Lancret concibió una refinada residencia de campo que servía tanto de pabellón de caza como de espacio de representación social para el influyente abad. El edificio principal se sitúa estratégicamente en las alturas del dominio, ofreciendo unas vistas privilegiadas sobre un meandro del río Sena que discurre apaciblemente por la parte baja de la propiedad. La estructura residencial se complementa con un espectacular espejo de agua reflectante y un canal lineal que acentúan la simetría y la majestuosidad visual de la fachada norte. En su interior, el castillo alberga una extraordinaria colección de mobiliario de las épocas de la Regencia, Luis XV y Luis XVI, que destaca por el minucioso trabajo de los mejores maestros ebanistas del Antiguo Régimen francés, aportando una atmósfera de intimidad y lujo cortesano.
A pesar de los avatares históricos y la demolición de algunos edificios auxiliares en el siglo XIX, la propiedad experimentó un renacimiento a partir de 1910 gracias al conde Guy de Rohan-Chabot. Este aristócrata inició un minucioso proyecto de restauración para devolver al dominio el esplendor del pasado, basándose en los planos originales de Lancret. Su labor fue continuada de manera ejemplar por su única heredera, Aliette, marquesa de Maillé, quien dedicó su vida a reunir una colección de arte, tapices y objetos decorativos de una coherencia estética asombrosa. A su fallecimiento, la marquesa legó la finca al Estado con el firme propósito de mantener las habitaciones tal y como ella las habitaba, evitando que el castillo se convirtiera en un frío museo.
El extenso parque que rodea la mansión abarca unas 60 hectáreas y constituye uno de los mayores atractivos del dominio, habiendo sido galardonado con el prestigioso sello de Jardín Notable. Este espacio verde ha evolucionado a lo largo del tiempo integrando con destreza tres corrientes del arte del paisajismo europeo que el visitante puede disfrutar de forma consecutiva. Por un lado, destaca el riguroso jardín de estilo francés inspirado en los diseños clásicos de Le Nôtre, caracterizado por sus parterres bordados, paseos rectilíneos y perfectos boulingrins. Esta ordenación geométrica contrasta armoniosamente con la libertad de las líneas curvas del romántico jardín anglo-chino, que da paso a amplias praderas y lomas de suaves pendientes que descienden de manera natural hacia la orilla del majestuoso estanque reflectante.
La seña de identidad botánica más célebre de estos jardines es su tilletum, una impresionante colección de tilos que obtuvo el sello de colección homologada en 2005. Este proyecto botánico se gestó tras la devastadora tempestad que azotó la región en 1999, uniendo los esfuerzos de la Fundación de Francia, la Oficina Nacional de Bosques y el Centro de Monumentos Nacionales. El tilo ha sido históricamente un elemento fundamental del ecosistema local, poblando de forma natural las laderas de este sector de la cuenca del Sena. En la actualidad, esta plantación especializada reúne más de 70 variedades distintas de este árbol de procedencia mundial, ofreciendo un paseo perfumado y educativo de un gran valor científico para los amantes de la botánica y el público general.
Compromiso medioambiental
La belleza cinematográfica de La Motte-Tilly no ha pasado desapercibida para el séptimo arte, habiendo servido como escenario principal para la película Valmont del director de cine Milos Forman. Más allá de su dimensión histórica y artística, el dominio destaca hoy en día por su compromiso social y medioambiental a través de la recuperación de su huerto histórico. En 2017 se firmó una colaboración con la asociación Chlorophylle para crear un huerto ecológico solidario de más de una hectárea. Este espacio no solo busca recuperar el trazado agrícola del siglo XVIII, sino que genera empleo para personas en proceso de reinserción profesional.
Actualmente, la gestión de este inmenso dominio que incluye el monumento, su parque y más de mil hectáreas de bosques circundantes, corresponde al Centro de Monumentos Nacionales. Quienes pasean por sus estancias pueden percibir que se respeta fielmente la última voluntad de la marquesa de Maillé, consistente en que el visitante sienta una presencia viva en cada rincón del palacio. La mesa del comedor que permanece vestida, las flores frescas cortadas de los jardines o los retratos familiares distribuidos con mimo consiguen crear la ilusión de que los antiguos propietarios regresarán en cualquier momento.
0