La noche negra de Antonin Kinsky que muchos ya señalan como una de las peores actuaciones de un portero en la historia: “Ha destruido por completo su carrera”
El error de un portero queda expuesto de una forma brutal en el fútbol profesional. Cuando un delantero falla frente a la portería o un mediocampista entrega mal un pase, el juego continúa y casi siempre hay margen para corregir el fallo unos minutos después; en cambio, un error bajo palos suele terminar en gol y queda grabado en la memoria de todos los que miran el partido. Esa diferencia convierte cada decisión del guardameta en un momento de tensión extrema.
Además, una sustitución antes del descanso puede dejar una huella psicológica importante porque el futbolista siente que su entrenador ha perdido la confianza en él en pleno partido. Por eso muchos entrenadores evitan retirar a un jugador tan pronto, incluso cuando la actuación ha sido mala.
El técnico croata retiró al checo tras apenas 17 minutos
Antonin Kinsky vivió precisamente ese tipo de episodio en el Atlético de Madrid-Tottenham de la Liga de Campeones. El portero checo cometió varios fallos graves en los primeros minutos del encuentro y el técnico Igor Tudor decidió cambiarlo en el minuto 17, una decisión casi inédita en esta competición cuando no hay lesión.
El partido terminó con victoria del Atlético por 5-2 y con una escena difícil de olvidar: el joven guardameta caminando hacia el túnel con la cabeza baja mientras el estadio reaccionaba con aplausos mientras pitaba a Vicario, el portero que entraba en su lugar.
El entrenador defendió su decisión tras el partido. Tudor explicó en rueda de prensa que había tomado la decisión antes del encuentro y afirmó que “Toni es muy bueno”. También añadió que “después de esto es fácil decir que me equivoqué”. El técnico insistió en que el cambio se produjo por el bien del equipo y por el bien del cancerbero.
Antiguos especialistas de la portería reaccionaron con incomodidad ante la escena
La decisión provocó una reacción inmediata entre antiguos porteros y comentaristas. El exportero inglés Joe Hart dijo en TNT Sports que la situación le resultó dolorosa, y afirmó que “me rompió el corazón”. Hart recordó que el jugador había vivido un mal inicio de partido y añadió que incluso el público parecía sentir compasión por el guardameta.
Peter Schmeichel, leyenda del Manchester United, fue todavía más duro con la gestión del entrenador y señaló en Paramount que “esto tendrá repercusiones para el resto de su carrera”. En su opinión, el técnico debía haber esperado al descanso antes de tomar una medida tan drástica.
Durante el partido también intervino David de Gea, guardameta de la Fiorentina, que escribió en X una reflexión dirigida al jugador del Tottenham y señaló que “nadie que no haya sido portero puede entender lo difícil que es jugar en esa posición”.
Una cadena de fallos tempranos abrió la goleada madrileña
El contexto del partido explica en parte el desastre. La acción que abrió el marcador llegó en el minuto 6 cuando Kinsky resbaló al intentar sacar el balón jugado desde atrás y la jugada terminó con Marcos Llorente marcando para el Atlético. Poco después se produjo otro desliz de un defensa del Tottenham y Antoine Griezmann aprovechó el espacio para firmar el segundo tanto.
Apenas un minuto más tarde el portero falló un pase largo que dejó el balón a Julián Álvarez, que empujó el tercero con la portería vacía. El propio Griezmann comentó después en Movistar que “metimos mucha presión y los errores vienen por presión nuestra”.
La polémica no se centró solo en los fallos del guardameta. Muchos analistas cargaron la responsabilidad sobre Igor Tudor por haber alineado a un jugador que llevaba meses sin disputar un partido oficial con el primer equipo. Según datos recogidos por The Athletic, Kinsky no jugaba desde octubre antes de saltar a un cruce de Champions con enorme exigencia.
El exdefensa Jamie Carragher afirmó en Paramount que “culpo al entrenador, él lo puso ahí”. En paralelo creció el debate sobre el futuro del técnico croata, que había dirigido apenas cuatro encuentros con el Tottenham y todos habían terminado en derrota.
Los analistas recordaron de inmediato otros episodios parecidos. El caso que apareció con más frecuencia fue el de Loris Karius en la final de la Champions de 2018 entre Liverpool y Real Madrid. Aquel partido también quedó marcado por errores del portero alemán, que durante años cargó con el recuerdo de aquella noche. La diferencia con Kinsky, según varios comentaristas, es que Karius venía jugando con regularidad antes de esa final y su presencia en el verde estaba justificada.
El Tottenham no remonta
La crisis del club londinense añade más presión al episodio. El equipo había recurrido a Tudor como técnico interino tras un cambio en el banquillo durante la temporada, con la idea de reaccionar en la Premier y escapar del descenso. Sin embargo, la racha negativa continuó con derrotas ante Arsenal, Crystal Palace y ahora el Atlético en Europa. El resultado en Madrid es la puntilla a una campaña muy complicada en todas las competiciones.
El propio Kinsky rompió el silencio al día siguiente con un mensaje en redes sociales. En una historia de Instagram escribió que “de sueño a pesadilla y otra vez a sueño”. El guardameta agradeció los mensajes de apoyo y cerró el texto con una despedida, señal de que intenta dejar atrás una noche que ya forma parte de los recuerdos más duros de su carrera deportiva.
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