Mari Loli quiere pasar página: la perra que vivía atada a un árbol y que ahora busca una familia
Mari Loli solo ha conocido la soledad y el miedo a su corta edad. Esta perra malvivía en un campo, atada a un árbol con una cadena. Eso era en el mejor de los casos, porque esta pastora belga malinois no podía convivir tranquila con los otros perros de la finca, que le atacaban y mordían. Y la solución de sus dueños pasaba por encerrarla en una habitación, donde pasaba horas sola, a la espera de que decidieran volver a sacarla.
“Ha conocido demasiado pronto lo que significa no tener libertad”, lamentan desde El Refugio - Escuela Marlene, una organización dedicada al rescate, los cuidados y adopción de perros abandonados o maltratados en Sevilla. Ellos están a cargo de su cuidado, hasta que aparezca la oportunidad que tanto esperan, tanto la peluda como los voluntarios: una familia que cuide y trate a Mari Loli como se merece.
Mari Loli terminó en una finca porque la llevaron allí con la idea de que fuera una perra de guarda y de caza. Sin embargo, todo se torció cuando no cumplió las expectativas que tenían para ella. No servía para la empresa que le habían encomendado, así que se olvidaron de ella por completo, según detalla esta organización andaluza.
A partir de ahí, todo fueron problemas. La perra estaba la mayor parte del tiempo atada con una cadena a un árbol. Y tampoco encontraba refugio entre los demás perros. Cuando estaban juntos, la atacaban y mordían, así que muchas veces acababa encerrarla y sola para evitar los ataques de los otros canes.
Sin rencor y en busca de una familia
Nada ha sido fácil para Mari Loli, pero la perra no ha perdido la energía ni la bondad. “A pesar de todo lo que ha vivido, es una perrita tranquila, cariñosa, noble y tremendamente sociable. Es de esas perritas que buscan el contacto, que disfrutan de la compañía y que, cuando se sienten seguras, te regalan todo su cariño”, escribe El Refugio - Escuela Marlene a través de su página web.
La peluda, de tres años y medio, no tiene problemas de socialización. “Se relaciona bien con otros perros y disfruta muchísimo de la compañía de las personas y de los niños”, añaden los responsables de este refugio en sus redes sociales, una herramienta que utilizan para darle visibilidad a su caso y que no caiga en el olvido. Quieren evitar a toda costa que se convierta en una invisible.
“Queremos que Mariloli conozca lo que significa tener un hogar de verdad. Un lugar donde nunca vuelva a sentirse sola, donde nadie espere de ella que sea otra cosa que ella misma y donde pueda recibir todo ese amor que lleva tanto tiempo esperando”, sostienen.
Los interesados en su adopción deben ponerse en contacto con la organización a través de su correo electrónico o cumplimentando el formulario que aparece en su web. La peluda se entrega con chip, pasaporte, vacunas al día y test de ehrlichia, anaplasma, filaria, leishmania y también esterilizada.
0