Cuando los Oscar se equivocan: cinco películas icónicas que no recibieron ni una nominación
Los Premios de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, los Oscar, se celebraron por primera vez el 16 de mayo de 1929, en una ceremonia que duró 15 minutos, en la que ya se sabían los ganadores desde hacía tres meses. La Academia había sido fundada en 1927 por el productor Louis B. Mayer, originalmente como herramienta para mejorar la imagen de la industria y gestionar las relaciones laborales. Casi un siglo después, los Oscar siguen siendo el referente global del cine, con más de 10.000 profesionales de la industria ejerciendo su voto. Y como cualquier institución humana, tienen un historial de 'errores' que el tiempo se ha encargado de dejar en evidencia.
El debut que cambió Hollywood y la Academia no vio
En 1992, un joven de 28 años llamado Quentin Tarantino presentó en el Festival de Sundance su ópera prima con un presupuesto de 1,5 millones de dólares. Reservoir Dogs introdujo la narrativa no lineal, los diálogos sobre cultura pop y una violencia estilizada que cambió el lenguaje del cine independiente americano. La Academia la ignoró por completo: cero nominaciones. Dos años después, Pulp Fiction recibiría siete, lo que hace todavía más llamativo que el origen de todo pasara sin pena ni gloria.
El segundo error es quizá el más difícil de explicar. El bueno, el feo y el malo (1966), el western más valorado de la historia del cine, situado por ejemplo en el número 5 en el ranking de IMDb con más de 800.000 valoraciones, no recibió tampoco ni una sola nominación. La dirección de Sergio Leone, la actuación de Clint Eastwood y la icónica banda sonora de Ennio Morricone pasaron completamente desapercibidas para la Academia. De hecho, al ser una coproducción italoespañola, Hollywood la miraba con otros ojos al ser etiquetada como una película “spaghetti western”. Si no contamos el Oscar honorífico que le entregó la Academia por su trayectoria en 2006, Ennio Morricone tardó 50 años desde el mítico western en ganar un Oscar al poner música a Los odiosos ocho (2016), del propio Tarantino, con 87 años.
Un duelo histórico, Fincher olvidado y Kubrick en los Razzie
Pero eso no es todo. En 1995, Michael Mann consiguió juntar por primera vez en la misma escena a Al Pacino y Robert De Niro con diálogo compartido. Ambos habían aparecido en El Padrino II pero en épocas distintas sin coincidir nunca en pantalla. El resultado fue Heat, considerada por críticos y directores como una de las mejores películas de atracos de todos los tiempos, con su tiroteo icónico por las calles de Los Ángeles. La Academia no la nominó en ninguna categoría: ni sonido, ni montaje, ni actuaciones. Nada.
Zodiac (2007), de David Fincher, tuvo la misma suerte. Sigue sin explicarse hoy en día que con un reparto de lujo, que contaba con Jake Gyllenhaal, Robert Downey Jr. y Mark Ruffalo, y una recreación modélica de los años 70, la película fuese ignorada por completo por los profesionales de la industria que votan. Paradójicamente, la Academia sí nominó a Fincher un año después por El curioso caso de Benjamin Button (2007), una película menos valorada por la crítica y el público.
Pero sin duda, el caso más llamativo de todos es el de El Resplandor (1980). Es una de las pocas películas de la filmografía de Stanley Kubrick en no recibir ninguna nominación en los Premios Óscar, logrando sin embargo ser candidata en dos categorías en los Premios Razzie (Peor director y Peor actriz) en el primer año que se otorgaron estos premios que valoraban lo peor del cine de Hollywood. Sin embargo, el tiempo la ha convertido en una de las obras de terror más influyentes de la historia del cine y en una referencia obligatoria en cualquier análisis sobre el lenguaje cinematográfico del horror, dejando escenas icónicas que están en el imaginario de cualquier fan del cine. De hecho, pese a su gran filmografía, Kubrick solo ganó un premio Óscar en toda su carrera, y no fue por su dirección o sus guiones, sino por los Mejores Efectos Visuales Especiales de la película 2001: Una odisea del espacio (1969).
En casi 100 años de repartir estatuillas doradas, la Academia ha sabido reconocer obras extraordinarias, pero también ha mirado hacia otro lado ante el debut de Tarantino, el mejor western de la historia, el duelo más esperado del cine americano, el thriller más obsesivo de Fincher y la obra maestra de terror de Kubrick. Cinco ejemplos en las que el tiempo, por suerte, ha acabado poniendo cada cosa en su lugar.
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