Un planeta helado del polo a los trópicos y una pista que apunta a la sal en plena Tierra bola de nieve

Cuando el entorno alcanza valores muy bajos, esos restos salinos acaban formando depósitos visibles

Héctor Farrés

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La historia del clima planetario incluye fases en las que regiones enteras pasaron de temperaturas sofocantes a un frío capaz de cubrirlo todo de hielo. La Tierra ha atravesado etapas muy duras en su pasado y algunos de esos momentos cambiaron por completo el aspecto de la superficie. Lugares donde hoy el calor resulta casi insoportable llegaron a quedar cubiertos por capas heladas.

En esos intervalos la transformación fue tan amplia que mares y continentes terminaron bajo condiciones gélidas durante mucho tiempo. Ese tipo de episodios plantea una pregunta sobre el mecanismo que pudo empujar al planeta hacia un estado tan extremo.

Un trabajo científico propone un factor adicional en las grandes glaciaciones

Un estudio publicado en la revista científica Climate of the Past plantea que restos de sal acumulados sobre el hielo del océano pudieron intensificar el enfriamiento durante las fases iniciales de una congelación global. El trabajo describe un mecanismo físico que se añadió a un modelo climático sencillo para comprobar cómo cambiaba la evolución del sistema.

Los investigadores escriben que “nuestros resultados sugieren que la precipitación de sal pudo influir en el clima temprano de esos episodios de congelación global”. Según el análisis, ese proceso habría actuado como un empujón adicional en un planeta que ya estaba perdiendo temperatura.

El mecanismo comienza en el momento en que el agua marina se transforma en hielo. El agua del mar contiene sales disueltas y, cuando se forma la estructura sólida, gran parte de esos compuestos queda expulsada fuera del cristal. Una fracción permanece atrapada en pequeños bolsillos de líquido muy concentrado.

El mundo atraviesa ciclos térmicos severos que alteran la faz terrestre

Cuando el entorno alcanza temperaturas extremadamente bajas, ese líquido termina cristalizando y deja depósitos sólidos sobre la superficie helada. Si amplias zonas del océano permanecían cubiertas por hielo expuesto al aire, ese proceso pudo extenderse por enormes superficies.

Además interviene otro fenómeno físico. En condiciones muy frías y secas, el hielo puede pasar directamente al estado de vapor sin convertirse antes en agua líquida. A medida que la superficie helada perdía masa por ese proceso, las sales que habían quedado atrapadas no desaparecían. Permanecían sobre el hielo en forma de cristales claros que cubrían la superficie como una capa muy pálida. Ese recubrimiento reflejaba gran parte de la radiación solar y reducía la energía que quedaba disponible para calentar el suelo o el mar.

El planeta queda atrapado más tiempo en la fase gélida

Para estudiar la magnitud de ese efecto, el equipo de la UiT, The Arctic University of Norway, introdujo ese mecanismo en un modelo climático. Las simulaciones mostraron que, una vez iniciado el proceso, el enfriamiento se intensificaba con rapidez.

Los autores escriben que “el mecanismo introduce dos estados posibles de congelación global en el modelo, uno con acumulación de cristales de sal y otro sin ellos”. El escenario con depósitos salinos resultó mucho más frío que el que solo tenía hielo ordinario.

El modelo también indicó que ese estado helado sería más difícil de revertir. Cuando la superficie acumulaba sal, la temperatura necesaria para iniciar el deshielo tenía que ser bastante mayor que en simulaciones sin ese componente. Eso significa que el planeta podía quedar atrapado durante más tiempo en una situación extremadamente fría antes de iniciar la recuperación.

Las rocas ecuatoriales antiguas conservan señales de antiguos glaciares

Las pruebas de que algo parecido ocurrió aparecen en rocas muy antiguas encontradas en zonas cercanas al ecuador. Esos materiales muestran señales típicas de antiguos glaciares a pesar de hallarse en latitudes que hoy presentan climas cálidos. Esa evidencia llevó a los geólogos a plantear que, entre unos 720 y 635 millones de años atrás, grandes masas de hielo se extendieron desde los polos hasta regiones tropicales.

Materiales geológicos hallados cerca del ecuador muestran marcas propias de grandes masas heladas

Durante años la explicación principal se apoyó en el comportamiento del hielo frente a la luz solar. Las superficies claras devuelven una gran parte de la radiación al espacio y reducen el calentamiento del planeta. Cuando el hielo se extiende, aumenta esa reflexión y la temperatura sigue bajando. Ese ciclo de enfriamiento alimenta nuevas expansiones del hielo.

El nuevo estudio no sustituye esa explicación clásica. Más bien añade un proceso adicional que podría haber actuado al mismo tiempo. Los autores consideran que los depósitos de sal sobre el hielo podrían haber intensificado ese enfriamiento en la etapa inicial del proceso.

Comprender esos detalles ayuda a explicar por qué el planeta llegó a estados tan extremos durante el Neoproterozoico y cómo pequeños procesos físicos pueden alterar el equilibrio climático global.

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