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INTERNACIONAL

La poderosa Asociación Nacional del Rifle de EEUU estalla por dentro (y Trump está muy preocupado)

Problemas financieros y luchas internas acosan al lobby pro-armas de Estados Unidos poniendo en duda si la NRA podrá financiar la campaña de Trump

Ya en las pasadas elecciones a la Cámara de Representantes, que ganaron los demócratas, la asociación tuvo que dismunuir en un tercio su gasto

La asociación acumula 64 millones de dólares en pérdidas y varios casos judiciales que preocupan a Trump, que en la anterior campaña recibió hasta 70 millones

Donald Trump, preocupado por la crisis interna de la NRA

Donald Trump, preocupado por la crisis interna de la NRA

"Vuelvan a ser GRANDES – RÁPIDO". Donald Trump tuiteó cuando terminaba la convención anual de la Asociación Nacional del Rifle la semana pasada, el lobby pro armas estadounidense ahora bajo el punto de mira por los supuestos desmanes financieros de sus líderes. "Basta de peleas internas", imploraba el presidente de Estados Unidos a sus aliados de la NRA, por sus siglas en inglés.

Es lógico que a Trump le inquieten las dificultades de esta asociación de cinco millones de miembros. Le preocupa la capacidad del otrora todopoderoso grupo para repetir el apoyo que le dieron en las presidenciales de 2016 y respaldar, con decenas de millones de dólares, su candidatura en las elecciones de 2020, según antiguos miembros de la NRA y analistas en legislación sobre armas.

Los tuits llegaron a pocos días de su tercer discurso en la convención anual de la asociación como presidente de Estados Unidos, una frecuencia inédita para un presidente. En sus mensajes, también cargó contra la investigación a la NRA recién abierta por Letitia James, fiscal general de Nueva York, tras recibir acusaciones de irregularidades financieras. En Twitter, Trump acusó a James y a Andrew Cuomo, gobernador del Estado de Nueva York, de "usar de forma ilegal el aparato jurídico del Estado para derribar y destruir esta importante organización".

La NRA lleva dos años consecutivos registrando pérdidas por un total de 64 millones de dólares (más de 57,2 millones de euros). Entre los problemas que enfrenta figuran las acusaciones contra su director y contra su presidente por usar información privilegiada para hacer negocios privados. Los defensores de la asociación esgrimen que Trump quiere que la NRA resuelva sus peleas internas y se centre en los desafíos legales y económico, porque confía en volver a contar con su músculo político y financiero para mejorar sus posibilidades de ser reelegido en 2020.

Según Saul Anuzis, miembro vitalicio de la NRA y expresidente del partido republicano de Michigan, "tener el apoyo de la NRA ha sido muy importante para Trump y ahora que comienza la reelección es clave tenerla como aliada cubriendo todos los flancos". "Suena lógico que al presidente y a su equipo de campaña les preocupe la eficacia que va a tener la NRA como aliada con estas peleas internas y estas amenazas legales desde (la Fiscalía General de) Nueva York", apunta.

John Aquilino, exportavoz de la organización, coincide en el diagnóstico sobre la importancia clave de la NRA para la reelección de Trump en 2020, un apoyo que las dificultades actuales ponen en entredicho. "Lo cierto es que la NRA fue claramente una ayuda en la elección de Trump, probablemente más de lo que la mayoría de la gente cree", declara.

En opinión de Aquilino, "los estados donde la NRA tiene más presencia son los indecisos y Trump sabe que, para ganar, el apoyo de la NRA es más importante que la afiliación a un partido político". El tuit de Trump, comenta, es lo más parecido que hay a "decirle a los niños que dejen de tirarse la comida unos a otros y se pongan manos a la obra".

El conocido lobbista y operador del Partido Republicano Charlie Black también comprende así la lógica de los mensajes de Trump. "Por supuesto que tenía que animar a los miembros de la NRA a unirse y ser eficaces", declara. "La NRA fue un socio clave dentro de la coalición de Trump en el 2016, y estoy seguro de que cuenta con ellos para jugar un papel fundamental en la coalición de 2020", señala.

Las posibilidades políticas de Trump para el 2020 van a depender, en parte, de que la NRA repita el respaldo que y ofreció en 2016 a su entonces audaz candidatura, cuando el grupo de presión gastó más de 30 millones de dólares en publicidad positiva para Trump y movilizó a sus simpatizantes en los estados clave del Medio Oeste, donde cuentan con un fuerte movimiento de base. Así fue como la organización ayudó a la victoria de Trump, que ganó la presidencia pese a perder en el voto popular por 3 millones de votos.

En el informe enviado a la Comisión Federal Electoral (FEC, por sus siglas en inglés), la NRA declaró un gasto oficial de 54,4 millones de dólares (48,6 millones de euros) para las elecciones de 2016. Sin embargo, en 2018 dos personas de la NRA con vínculos en la junta de administración desvelaron a la agencia de noticias McClatchy que el gasto total de la NRA para 2016 había sido de, al menos, 70 millones dólares (62,5 millones de euros). En esa cifra se incluye el gasto en operaciones sobre el terreno para movilizar a votantes y el coste de los anuncios por internet, dos conceptos sobre los que la FEC no exige información.

Según expertos en armamento y la NRA, no está claro que la asociación pueda recuperarse de la crisis actual a tiempo para protagonizar un gasto igual de generoso y eficaz en 2020. Robert Spitzer, profesor de ciencias políticas en la Universidad Estatal de Nueva York, explica que "para que la NRA sea un agente decisivo en la política nacional necesita presencia en la campaña electoral". Algo que Spitzer considera "muy poco probable teniendo en cuenta sus finanzas y sus problemas legales, lo que significa que la agenda y los objetivos de la NRA no ocuparán un lugar importante en las próximas elecciones". A diferencia de lo que ocurrió en 2016, la NRA "no tendrá el dinero ni los recursos para ser una presencia relevante en el 2020", predice el autor de cinco libros de temas relacionados con las armas.

Tal vez la NRA no lo tenga tan complicado como analiza Spitzer, pero si el gasto bajo y los pobres resultados de las elecciones legislativas de mitad de mandato sirven de ejemplo, es muy posible que al grupo de presión le cueste igualar el papel que tuvo en 2016. En 2018, cuando los demócratas recuperaron la mayoría en la Cámara de Representantes, la NRA gastó un tercio de lo que había invertido en las legislativas de 2014: unos escasos 9,4 millones de dólares (cerca de 8,4 millones de euros). Por primera vez los grupos defensores del control de armas la superaron.

Parte de la caída registrada durante 2018 tiene que ver con las grandes pérdidas financieras del lobby pro armas, que entre 2016 y 2017 sumaron un total de 64 millones de dólares (más de 57,2 millones de euros). La NRA no ha respondido a The Guardian sobre el efecto que sus problemas legales y financieros podrían tener sobre el gasto en la campaña de 2020.

Los números rojos y los malos resultados electorales de 2018 han sido los temas de fondo de las batallas internas aireadas durante la reciente convención. El presidente de la NRA y teniente coronel retirado Ollie North (conocido por su papel durante el escándalo Irán-Contra en los años ochenta), ha acusado de mala gestión a Wayne LaPierre, director de la asociación, que ha recibido críticas internas por el más de millón de dólares que cobra cada año (446.600 euros).

North también ha salido escaldado de la reunión y no solo por el contrato millonario que supuestamente ha firmado con el canal de televisión del grupo de presión, NRATV. LaPierre ha acusado a North de haber intentado chantajearle con que, si no abandona su cargo, presentaría un "informe devastador" sobre la situación financiera de la asociación.

El derramamiento de sangre se ha ido mitigando a medida que se acercaba el final de la convención. LaPierre ha logrado derrocar a North, que ha asegurado que no busca la reelección para el tradicional segundo año como presidente de la NRA, y ha sobrevivido a la decisión de algunos miembros de apartarlo de la dirección. En una reunión a puerta cerrada, la junta de administración ha reelegido a LaPierre como gerente.

La agencia de publicidad de la NRA, en el punto de mira

Pero según la opinión de analistas y de gente de dentro de la NRA, los problemas financieros y legales seguirán afectando al grupo durante un tiempo. El mes pasado, la NRA presentó una demanda contra Ackerman McQueen, su histórica agencia de publicidad. En 2017, la compañía recibió de la NRA 40 millones de dólares (35,7 millones de euros) por el lanzamiento hace unos años del canal NRATV. Presentada en Virginia, la demanda tiene que ver con la presión de varios socios y organismos de control, que consideraron el precio una cantidad exorbitante.

Con sede en Oklahoma, Ackerman lleva más de treinta años prestando sus servicios a la NRA. La agencia es una de sus principales proveedoras y su trabajo ha sido fundamental en la imagen del grupo de presión. Una gran cantidad de documentos está siendo ahora analizada para determinar si la agencia sobrefacturaba a la NRA o malgastaba el dinero. "Si es admitida, la demanda de Ackerman va a agitar las aguas dentro de la NRA durante un buen tiempo", ha declarado una fuente del Partido Republicano relacionado con la asociación pro armas.

Según un antiguo miembro de la organización con vínculos en la junta de administración, la "NRA está ahora en grave peligro" por los números rojos y la investigación abierta por la Fiscalía de Nueva York.

La organización podría recibir un golpe fatal si James determina que hubo desmanes financieros. La Fiscalía General de Nueva York supervisa a las organizaciones sin fines de lucro. Como la NRA fue fundada en 1871 en Nueva York y mantiene allí su sede, la fiscal tiene autoridad para obligar a una disolución o a una devolución de los fondos obtenidos de manera irregular.

El abogado de la NRA, Bill Brewer, ha declarado que colaborarían con James y con el Comité de Finanzas del Senado (con jurisdicción sobre los organismos exentos de tributar), donde tres demócratas han pedido documentos por una investigación similar, según el periódico The Washington Post.

Según Aquilino, los problemas crecientes del grupo tienen que ver, en parte, con los elevados salarios de LaPierre y de otros altos cargos, así como con las tarifas de Ackerman. "La NRA se ha convertido en una parte más del pantano de Washington, donde la gente se cuida a sí misma y a sus amigos, en vez de cuidar la Constitución", reconoce. "El símbolo del dólar ha reemplazado a la Constitución como emblema de los altos cargos de la NRA", sentencia. 

La NRA tiene que actuar "rápido", tuiteó Trump. Los mordaces comentarios de Aquilino, junto a los problemas legales y financieros de la NRA ayudan a entender por qué.

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