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Sobre este blog

UNRWA es la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Medio. Desde 1949 trabajamos para proporcionar asistencia, protección y defensa a más de 6 millones de refugiados y refugiadas de Palestina, que representan más de la quinta parte de los refugiados del mundo y que actualmente viven en campamentos de refugiados en Jordania, Líbano, Siria y el territorio Palestino ocupado (la franja de Gaza y Cisjordania), a la espera de una solución pacífica y duradera a su difícil situación.

Los espacios de aprendizaje temporal de UNRWA protegen a los menores de Gaza del analfabetismo

Gaza
Espacio de aprendizaje temporal de UNRWA en Gaza

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Tras dos años de desplazamientos, huyendo de una operación militar israelí a otra, Layla al-Suwaisi, de 30 años, finalmente ha encontrado una frágil pausa. Ella y sus dos hijos, Fadi, de 9 años, y Mohammed, de 7, viven ahora en una estrecha tienda de campaña en la localidad de Al-Zawayda, en el centro de la franja de Gaza. 

El hogar de Layla en el norte de la Franja fue completamente destruido en un ataque aéreo israelí, dejando a la familia sin casa, sin ahorros y sin estabilidad. La pérdida tuvo un profundo impacto en ella. Esta carga se ha visto agravada por la ausencia de su marido, quien abandonó Gaza hace seis años para buscar trabajo en el extranjero y no ha podido regresar. 

Sin embargo, la tragedia de la familia va mucho más allá del desplazamiento, el miedo y el hambre; la devastadora realidad de la violencia ha dejado profundas cicatrices en sus hijos. “Durante toda la guerra, mis hijos vivieron en un estado de terror y pánico absoluto, agravado por el hecho de que su padre no está aquí con nosotros”, afirma Layla.  

Según cuenta, sus hijos se vieron obligados a madurar mucho antes de lo que les correspondía. Recuerda con dolor su frágil estado de salud, su ropa desgastada y cómo no pudo impedir que permanecieran durante horas agotadoras en caóticas y traumáticas filas de ayuda humanitaria solo para conseguir una comida. “A una edad en la que mis hijos deberían haber estado aprendiendo, creciendo y jugando, pasaban sus días buscando comida, transportando bidones de agua y recogiendo leña para el fuego”, añadió. 

“Los miraba con una tristeza inmensa, pensando que esta no era la vida que quería para ellos. Mientras deberían haber estado sentados en pupitres escolares, estaban atrapados en entornos que incluso muchos hombres adultos apenas podían soportar”. 

El pánico de la violencia y el hambre amenazando a sus hijos se agravaba cada día por la ausencia total de espacios educativos seguros, especialmente durante el primer año de la ofensiva. Como consecuencia de los continuos bombardeos israelíes y de las amplias órdenes de desalojo forzoso, que obligaron a la población a desplazarse de un distrito a otro, el sistema educativo de Gaza quedó completamente paralizado. Más del 70% de las escuelas de la Franja fueron destruidas por ataques israelíes, mientras que las estructuras restantes se transformaron en refugios masificados para personas desplazadas. 

La falta de escolarización se convirtió en una carga psicológica para Layla. Fadi, el hijo mayor, perdió gran parte de su aprendizaje, mientras que el hijo menor, Mohammed, que tenía apenas cinco años, perdió la oportunidad de desarrollar habilidades básicas. 

La terrible historia de los dos hermanos está lejos de ser un caso aislado. Forman parte de al menos 660.000 estudiantes palestinos que quedaron completamente privados de educación durante el primer año de la ofensiva israelí.  

Tras el anuncio del primer alto el fuego temporal en enero de 2025, UNRWA puso en marcha un programa de aprendizaje en línea destinado a unos 277.700 estudiantes. Más adelante, los equipos de la Agencia priorizaron la rehabilitación y apertura de espacios temporales de aprendizaje en sus refugios. El objetivo era que los niños y niñas pudieran aprender, tener una rutina que aliviara sus traumas y de esperanza en el futuro.  

Un punto de inflexión: el regreso al aprendizaje 

“Intenté enseñarles yo misma, pero fue una lucha enorme. Las agotadoras exigencias de la supervivencia diaria, como lavar la ropa a mano, cocinar sobre fuegos de leña y barrer constantemente la arena que entra en la tienda, consumen casi todo mi tiempo”, explicó. “Entonces, hace unos cuatro meses, escuché la maravillosa noticia de que UNRWA iba a abrir un espacio educativo en la Escuela Al-Zaytoun Land, cerca de nuestro campamento”.  

Para Layla la apertura de este espacio educativo marcó el cambio más importante en la vida de sus hijos desde octubre de 2023. Sintió un enorme alivio al saber que el centro ofrecía actividades educativas y recreativas completamente gratuitas. A finales de octubre de 2025, UNRWA anunció la ampliación de su programa Vuelta al aprendizaje en toda Gaza tras el alto el fuego. Desde entonces, la Agencia de la ONU ha establecido más de 350 espacios temporales de aprendizaje, además de sus plataformas de educación en línea, dando servicio a más de 300.000 estudiantes en todo el enclave. 

“Estoy inmensamente agradecida a UNRWA por devolver la educación a nuestros hijos, especialmente a quienes vivimos en tiendas de campaña”, afirmó al-Suwaisi. “He observado una mejora notable en ambos. Fadi ya puede volver a leer correctamente, realizar operaciones aritméticas básicas y memorizar las tablas de multiplicar. Mientras tanto, mi hijo menor por fin ha empezado a reconocer letras y contar números”. 

A pesar del continuo bloqueo israelí sobre Gaza, que prohíbe la entrada de materiales de construcción y dificulta gravemente los esfuerzos de reconstrucción, UNRWA continúa levantando nuevos centros educativos, especialmente en zonas desatendidas que carecen por completo de infraestructura educativa. Para construir estas escuelas improvisadas, la agencia recurre a estructuras temporales hechas con tiendas interconectadas y lonas resistentes. 

Por ejemplo, el 20 de mayo la Agencia estableció un nuevo espacio de aprendizaje temporal en un campamento de personas desplazadas al sur de Khan Younis, el primero de este tipo en una ubicación remota donde no existían instalaciones operativas previas. En solo una semana, alrededor de 1.600 niños y niñas acudieron a inscribirse, poniendo de manifiesto la enorme sed de educación de la población. 

Mucho más que educación 

Para las familias de Gaza, especialmente aquellas atrapadas en tiendas de campaña, estas aulas improvisadas representan mucho más que el aprendizaje del alfabeto y las matemáticas; son refugios que ayudan a los niños y niñas a recuperar cierta normalidad y los protegen del peso abrumador de su realidad cotidiana. 

“He notado un cambio psicológico enorme en mis hijos desde que comenzaron a asistir a las clases de aprendizaje”, explicó Layla. “Por fin han dejado de obsesionarse constantemente con los bombardeos, el desplazamiento y el terror. Este espacio se ha convertido en su vía de escape: un lugar para liberar tensiones, entretenerse y jugar”. 

Las experiencias de las familias desplazadas de Gaza demuestran que la educación ha evolucionado mucho más allá de la simple instrucción académica; se ha convertido en un mecanismo esencial para la recuperación del trauma. Esta realidad exige que estas soluciones temporales de lona den paso con urgencia a una reconstrucción integral e internacional del devastado sistema educativo de Gaza. 

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UNRWA es la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Medio. Desde 1949 trabajamos para proporcionar asistencia, protección y defensa a más de 6 millones de refugiados y refugiadas de Palestina, que representan más de la quinta parte de los refugiados del mundo y que actualmente viven en campamentos de refugiados en Jordania, Líbano, Siria y el territorio Palestino ocupado (la franja de Gaza y Cisjordania), a la espera de una solución pacífica y duradera a su difícil situación.

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