eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

“Primero vinieron a buscar a los comunistas…”

Este sábado 9 de mayo se celebra el Día Mundial del Comercio Justo, un sistema comercial solidario, alternativo al convencional, que persigue el desarrollo de los pueblos y la lucha contra la pobreza 

Se basa en condiciones laborales y salarios adecuados, para que los trabajadores y productores de países desfavorecidos puedan vivir con dignidad

Sin embargo, el sistema económico mundial predominante es un juego de suma cero; esto es, para que unos ganen otros tienen que perder. ¿Por qué es necesario el Comercio Justo?

- PUBLICIDAD -
En México, apoyamos a la cooperativa de familias campesinas tseltales de Paluch´en, que produce café procedente de las montañas de Guaquitepec. Foto: Salva Campillo/Ayuda en Acción

El sistema económico mundial predominante es un juego de suma cero. Esto es, para que unos ganen otros tienen que perder. Por otro lado vemos cómo, mientras más alejado se esté de los círculos de poder, más devaluado es el valor del trabajo y menos derechos efectivos tienen las personas. Una de las consecuencias de este “juego” es el aumento de la brecha en derechos y salarios entre los que tienen y los que no. Los paralelismos con los autoritarismos son grandes; sirva un poema de Martin Niemöller para retratar el injusto juego comercial. 

“Primero vinieron a buscar a los indígenas y yo no hablé porque no era indígena”. La extracción y la producción de materias primas han condenado históricamente a los pueblos indígenas, que han visto arrasada su cultura, su modus vivendi autóctono, su entorno ecológico y sus derechos. Y, por supuesto, las regiones productoras apenas han visto los beneficios, a pesar de los grandes dividendos generados.

Y aunque el Banco Mundial nos diga que la exportación de materias primas beneficia el  crecimiento de América Latina, lo cierto es que regiones enteras se levantan contra las mineras al grito de “agua y justicia”. O contra la plantación de transgénicos, soja, petróleo, etc…

“Después vinieron a por las mujeres y los niños explotados laboralmente, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro”. No olvidemos que en ellas, en las mujeres, se apoyan las fortunas de los grandes imperios de retail –sector económico que engloba a las empresas especializadas en la comercialización masiva de productos–. Y ellas son las que sufren las peores consecuencias del juego injusto de suma cero (por ejemplo, en la industria textil, donde suponen el 80% de la mano de obra). Sirva esto para recordar el trágico episodio de Bangladesh hace dos años

El 80% de los trabajadores del textil son mujeres. Foto: Fernando López del Prado/Ayuda en Acción

El 80% de los trabajadores del textil son mujeres. Foto: Fernando López del Prado/Ayuda en Acción

Algo parecido ocurre con la infancia. Según la OIT, la región de Asia y el Pacífico continúa registrando el número más alto de niños trabajadores (casi 78 millones o 9,3% de la población infantil), pero el África subsahariana es la región con la más alta incidencia de trabajo infantil (59 millones, más del 21%).

“Después vinieron a por los obreros industriales y yo no hablé porque no era un obrero”. La desindustrialización de finales del siglo XX en Europa y EEUU, y la correspondiente deslocalización en países asiáticos, responde a la búsqueda de salarios más bajos y a la reducción de derechos prácticamente a la nada.

“Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí”. Hoy en España, no tener trabajo te condena a la pobreza. Y tenerlo también. La rebaja de salarios y de derechos nos ha hecho más vulnerables. No más competitivos.

Los que ganan en el juego son los “mercados”: ingenieros financieros, especuladores, CEOs que echan a la calle a cientos de personas… Gente que no produce nada. Y que además tienen derecho a cometer excesos, no asumir responsabilidades y ser rescatados con el dinero de la educación, la salud y las pensiones de todos nosotros. Ante las injusticas del mercado, el comercio justo se hace más necesario que nunca.

Hay alternativas, como el Comercio Justo

La buena noticia es que, si no te gusta este juego, no es necesario que sigas sus reglas. Hay alternativas muy reales a tu alcance. Algunos ejemplos:

La Banca Ética es una buena alternativa a los bancos tradicionales. Son entidades financieras que invierten en economía real y no están condicionados solamente por criterios de grandes beneficios inmediatos o especulativos.

La Responsabilidad Social Corporativa es una oportunidad para que las empresas puedan aportar su compromiso en la construcción de un mundo mejor. Se trata de poner en alza una gestión de negocio que equilibre lo económico, lo social y lo ambiental.

El Mercado Social: cooperar para transformar desde la perspectiva del consumo responsable. La cadena comercial está pensada en criterios democráticos, ecológicos y solidarios. Además tienen ferias. La próxima será el 13 y 14 de junio en Matadero.

Y el Comercio justo.

Este sábado 9 de mayo se celebra el Día Mundial del Comercio Justo a nivel internacional. En España, bajo el lema “Tira del hilo”, la campaña este año pretende visibilizar las injusticias y violaciones de derechos humanos que se producen en el sector textil y se llevarán a cabo actividades relacionadas con el Comercio Justo en más de 30 ciudades. Te invito a que vengas a conocer sus productos y propuestas.

Está en tu mano poder “hablar” por los indígenas, las mujeres y niños explotados, por los obreros… y por los tuyos.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha