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Antonio Baños: “El presidente debe ser una persona de consenso y Mas no lo genera”

Antonio Baños, cabeza de lista de la CUP a las elecciones al Parlament / Oriol Clavera

Jordi Molina

Barcelona —

Utiliza la ironía cuando se harta de responder siempre a la misma cuestión, pero a las puertas del 27S resulta complicado no hablar de Artur Mas y de su más que probable presidencia gracias a un apoyo -por activa o por pasiva- de la CUP. El cabeza de lista de la izquierda independentista, Antonio Baños (Barcelona, 1967) asegura, una vez más, que no votarán a Mas como presidente y que sólo se sumará a Junts pel Sí “si es para hacer una ruptura”. Con esta premisa como bandera, se muestra dispuesto a negociar el apoyo a un gobierno de concentración si se da una mayoría independentista, pero no a cualquier precio. Raül Romeva o Oriol Junqueras son algunos de los nombres que podrían desatascar el debate del presidente, un debate al que Baños trata de restar importancia. Hablamos del futuro a corto y largo plazo de Catalunya, de las posibilidades de entendimiento con Catalunya Sí que es Pot y de la relación con los pueblos de España con este veterano periodista que ahora pone voz a la CUP.

Usted dice que quiere a España, pero que quiere romper con el Estado.

Sí, es así. Del mismo modo que uno puede celebrar el gol de Iniesta en el Mundial y vibrar con la Vía Catalana. Lo que no quiero es pertenecer al Estado, pero España, como ya he dicho estos días, es irrompible. La España de las familias, los amigos, la de ir de tapas o la de la literatura es imposible de romper.

Disculpe, pero ahora me cuesta imaginarme a independentistas celebrando los triunfos de la Roja.

¡Pues es bastante normal! Como también lo ha de ser el hecho de ser independentista y del Real Madrid. Todos tenemos un límite y mucha gente se ha incorporado al independentismo por cuestiones de ruptura con un Estado que no sólo no responde a sus necesidades, sino que les oprime.

A usted no lo representa el independentismo identitario, dice.

No, claro que no. Nosotros no hablamos de banderas. Hablamos de soberanía. El independentismo identitario ya no es mayoritario, pienso. El gran valor del proceso soberanista es que hemos pasado de un 20% de independentistas, sobre todo de este tipo más indentitario, a un independentismo diferente, que está alrededor del 50%. Se han ido creando catalanidades, y no catalanismos. El nacionalismo conservador, buena parte de él convergente, no ha detectado estas nuevas realidades y los socialistas no las han tenido suficientemente en cuenta.

¿La CUP sí lo ha detectado?

La CUP es un partido pequeño. Pero ya no nos votan sólo en la Catalunya catalana, para entendernos. En las municipales hemos crecido en 70.000 votos en el área metropolitana, en zonas como Santa Coloma, Barberá del Vallès, Cerdanyola, Badalona. Pienso que esto dice mucho de este cambio.

Más allá del bipartidismo español, algunas formaciones del Estado sí han defendido el derecho a decidir. ¿Ha sido justa con ellos la CUP?

¿A cuales se refiere?

Izquierda Unida o Podemos...

Se han pronunciado cuando se les ha preguntado. Pero no cuando el Banco Central Europeo ha atacado al independentismo. O cuando un autobús del PP ha repartido octavillas contra el Estatut. No recuerdo a la izquierda española manifestándose en la Puerta del Sol. Ha estado callada, incluso cuando nos han llamado nazis. Con las izquierdas de toda España la CUP tiene toda la simpatía del mundo, pero en este caso y este tema no ha habido ningún esfuerzo. Hay gente bien intencionada, claro que sí. Pero no un movimiento sostenido como por ejemplo sí hay alrededor de la libertad de Palestina.

IU votó a favor del derecho a decidir en el Congreso…

Es lo que le decía... Cuando les preguntaron directamente han respondido bien, en algunos casos. Pero para ellos es un marrón. Como mínimo IU ha sido más coherente que Podemos. Pienso que predomina una visión más plurinacional. El problema de IU es que es muy minoritaria. Ahora bien, Pablo Iglesias defiende el derecho a decidir lunes, miércoles y algún festivo. Pero en general, nos viene a decir que nos escuchará, pero que después la legislación española nos lo echará por tierra. No es nuestro estilo fiar todo a un presidente magnánimo, que nos escuchará porque es muy buen tío. No está de más recordar que la primera votación de Iglesias en el Parlamento Europeo fue en apoyo del monopolio centralizador de AENA, que deja en una situación de sumisión del aeropuerto del Prat de Barcelona, y a todos los demás. Podemos defiende la plurinacionalidad de forma... cómo se lo diría... sui generis.

Imagine que un ex votante de ICV duda entre ustedes y Catalunya Sí que es Pot. Y una de las cosas que le preocupan es que la CUP acabe invistiendo a Mas...

No votaremos nunca una investidura de Mas. Y nunca es nunca. Nunca, nunca y nunca. Así que pueden estar tranquilos. ¡Que nos voten!

Pero, como sabe, Mas puede acabar siendo presidente con la abstención de la CUP, sin que voten a favor.

Nos preocupa más construir un gobierno de concentración, ahora mismo.

¿Cómo debe ser este gobierno?

¡Debería ser fantástico! Quizá un gobierno sin presidente... No tenemos por qué caer en un régimen presidencialista... Podría ser un presidente rotatorio, por ejemplo. El debate del presidente no nos preocupa, será una fase secundaria de todo lo que nos queda por hacer. Lo que nos preocupa es qué estará dispuesto a hacer el nuevo gobierno. Y por eso antes debemos conocer las mayorías y negociar.

¿Para ustedes cuáles son los mínimos para apoyar un supuesto gobierno de concentración?

Lo más importante es que haya una ruptura con el Estado español. Y clara, eh. De buen rollo, pero nítida. Y, en segundo lugar, hombre, una paralización inmediata de las políticas antisociales. No aceptaríamos, por ejemplo, que hubiera ningún personaje vinculado con el caso de Ester Quintana, donde aún no se han depurado responsabilidades. Solicitaríamos, de inmediato, que se parasen los desahucios y las privatizaciones.

¿Si Mas se compromete a todo esto será posible que se abstengan para hacerlo presidente?

Si garantizamos un gobierno para hacer la ruptura, la abstención puede ser una posibilidad, pero dudo mucho que el presidente Mas, el de los recortes y el que ha obedecido a la Troika, pueda comprometerse a todo esto que le he dicho. La CUP no hará de palmero de Mas, ni de nadie, pero tampoco hemos venido a obstaculizar un proyecto colectivo y popular. No nos esconderemos, ni rehuiremos nuestra responsabilidad. Ahora, si ponen de consejero de Economía al Pare Manel facilitaría mucho las cosas [risas...]

¿Y si cambiamos a Mas por Oriol Junqueras o Raül Romeva?

Si lo hacen, lo valoraremos. El presidente debe ser una persona de consenso y Mas no lo genera. Pero lo más importante es saber qué hará ese futuro gobierno. Está claro que no vamos a ser un mecanismo más para hacer presidente a Mas. En cualquier caso no nos deja de hacer cierta gracia que se pueda dar un escenario en el que CDC dependa de los de la CUP. ¡Hace poco éramos unos antisistema violentos y mira ahora!

¿Estarían dispuestos a ir a Madrid a negociar con Junts pel Sí?

¡Por supuesto! Nos apetece mucho ir. Y a Frankfurt y a Bruselas, también. El dilema no es si se debe negociar, sino desde qué posición negocias. Si lo hacemos como una República Catalana con un gobierno de transición, surgido tras una declaración de independencia, pienso que es una posición de fuerza. Ahora, si vamos como un gobierno autonómico del Reino de España, que no nos esperen. Intentaremos ser fieles a lo que diga el pueblo de Catalunya.

Ustedes se fijarán en si hay una mayoría de votos, dijeron. ¿Y si sólo la hay en escaños?

Nosotros creemos que hay esa mayoría de gente. La situación es más incierta si la mayoría de la gente no lo quiere, pero en cambio una mayoría de parlamentarios sí.

¿Cuentan con Catalunya Sí que es Pot?

Sí. Su marco mental, según tengo entendido, se sitúa en el soberanismo: creen en el derecho a decidir. Y además ven la República Catalana como un sujeto político interesante. Así que pienso que debemos contar con ellos. Además compartimos de forma total su plan de choque ciudadano. Pero tenemos un problema: ellos parece que en lugar de ser Catalunya sí se puede, son Catalunya no se puede. Ellos no creen que se pueda. Esperan que en Madrid haya alguien amable. Tienen que ir a pedir permiso. Yo les pregunto ¿Tenemos o no soberanía? Pues entonces no hay que ir a ninguna parte. ¿Si tenemos una mayoría para poner en marcha un proceso constituyente por qué tenemos que esperar a ponerlo en marcha?

Se le ha acusado de atacar más a Lluís Rabell que Raül Romeva en el debate de TV3. ¿Está de acuerdo?

¿Ah sí? Pues no lo sé. Pienso que hemos sido críticos con Junts pel Sí y les hemos pedido qué piensan hacer el día después del 27S. Si declararán la independencia o no... Más que nada porque su hoja de ruta es algo incierta. Con Rabell simplemente le pregunté si es verdad que realmente cree que Catalunya es soberana. ¿Si es así por qué no podemos ejercer la soberanía si tenemos mayoría el 27S?

¿Se cae a veces en el error de hacer creer que la independencia será fácil?

Construir una República catalana tendrá un coste. Y nosotros estamos dispuestos a asumirlo. Pero no construirla ya nos está suponiendo un coste. Así que pienso que construir un estado tampoco debe ser un drama. Lo haremos pacíficamente, con tiempo. No debe ser una catástrofe.

¿Qué le pareció la victoria de Colau el pasado 24 de mayo en las municipales?

Muy bien. Me alegré y al mismo tiempo me quedé preocupado por el trabajo que supone el Ayuntamiento de Barcelona y el riesgo de burocratización en el que puede caer cualquier proyecto político. Hace 15 años que conozco a Ada y me alegro por ella. Como por Jaume, Gerardo o Gala. No tanto por lo que representa ICV, que pongo en duda que puedan contribuir a hacer nueva política.

¿Cree que ese voto ahora les puede hacer confianza a ustedes?

No es que lo crea, estoy seguro. Mucha gente que votó Barcelona en Comú como expresión de cambio, o de ruptura, puede que ahora vote a la CUP. Y esa gente puede que, por el mismo motivo, vote a Podemos en las generales. No es que yo comparta esta lógica, pero tiene sentido en términos de querer cambiar las cosas. En términos de ruptura.

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