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El poder del manijero

"García-Page, en vez de intervenir en el mercado laboral para dignificar los salarios, participa junto con los poderes económicos en su abaratamiento"

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Trabajador

EFE

Desde hace unas semanas venimos leyendo en los medios de comunicación las diversas denuncias públicas sobre la presunta ilegalidad de los salarios que están cobrando los trabajadores y trabajadoras de los planes de empleo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

UGT, CCOO e Izquierda Unida de Toledo lo han puesto en cuestión. Se trata de un tema que se encuentra abierto, y del que seguramente tendrán que ser los tribunales los que se pronuncien.

Pero el debate que me gustaría suscitar es la forma en la que el Gobierno regional del PSOE contribuye a la degradación y precarización del empleo. Y para ello utilizaré los siguientes argumentos:

El PSOE, al menos su dirección federal, ha criticado la última reforma del Estatuto de los Trabajadores perpetrada por el Partido Popular en el 2012. Dicen, y coincido, que se trata de un mecanismo jurídico que ha permitido, entre otras cuestiones; facilitar el despido, desregular las relaciones laborales o abaratar brutalmente los salarios.

Actualmente, es normal que nuestros hijos, y en muchos casos, nosotros mismos, estemos cobrando salarios mensuales de 700 u 800 euros (en algunos casos aún menos) por jornadas mayores que las legalmente permitidas. No entraré en este momento a valorar la forma en la que el PSOE ha participado de esta degradación con las reformas laborales ejecutadas por ellos, la última, de mano de Rodríguez Zapatero. Comparto con el  PSOE federal la apreciación de que el recorte de los derechos laborales ha permitido imponer esos ínfimos salarios.

El PP, a través de la crisis trampa, ha sido capaz de asfixiar a las capas populares, hasta el punto de que empleos, ínfimamente retribuidos, sin derechos y con jornadas ilegales, supongan un alivio, y en algunos casos, una bendición para muchas familias.

Centrando el debate, deberíamos creer que el PSOE, también el de Castilla-La Mancha, combate lo dicho, el abuso al que muchos empresarios están sometiendo  a los trabajadores bajo el auspicio de la extrema necesidad de las familias.

Pero la realidad es otra. El PSOE regional, a través de su secretario general, a la sazón presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, en vez de combatirlo, de favorecer y potenciar salarios dignos, lo está apoyando y fomentando a través de los tan cacareados planes de empleo. En estos, se está pagando 25 euros diarios, 750 euros mensuales, llegando en algunos casos a ser aún menor.

García-Page, en vez de intervenir en el mercado laboral para dignificar los salarios, participa junto con los poderes económicos en su abaratamiento, legitimando dicha práctica los fines, y por lo tanto, la reforma laboral del PP.

Bajo el manto de la extrema necesidad  de las familias, el presidente regional reparte limosna con una mano mientras con la otra saluda, sumisamente, a los poderes económicos de este país.

El Poder, el de verdad, no es el poder delegado del manijero. El Poder de verdad debe ser usado en beneficio de la gente que se dice defender y no para preservar y legitimar lo que se dice combatir. Actuar de forma contraria confunde a la gente, y podemos terminar besando las manos de los que trajeron la crisis pensando que son nuestros salvadores.

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