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La violación en cita y su relación con los "privilegios históricos" de los hombres

Desde la Asociación de Hombres por la Igualdad en Castilla-La Mancha, defienden la importancia del enfoque hacia los hombres de campañas como Sin un Sí, es No

Javier Covarrubias, presidente de la Asociación, explica que "si no se trabaja contra estos privilegios, difícilmente conseguiremos una sociedad igualitaria"

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EFE

"Salgo por la mañana a trabajar a las 7 de la mañana. Es de noche. Cruzo el puente para llegar al casco de Toledo y siempre que veo una chica y me escucha caminar, acelera el paso. Anda con la antena parabólica y con el semáforo puesto. Es muy lamentable ver a las mujeres así". La reflexión del presidente de la Asociación de Hombres por la Igualdad en Castilla-La Mancha, Javier Covarrubias, explora una situación social a la que se enfocan campañas como  "Sin un Sí, es No": a empoderar a la mujer en situaciones de posible agresión o amenaza.

Covarrubias pertenece a un colectivo que se dirige especialmente a los hombres, un enfoque que la segunda edición de la pionera campaña en contra de la violación en cita ha reforzado. "Siempre se trabaja con las mujeres y es muy importante su empoderamiento: reforzar la idea de que debe existir una igualdad real y que todos somos iguales. Pero tenemos que trabajar también con los hombres, porque si no trabajamos con la otra mitad de la población difícilmente conseguiremos una sociedad igualitaria", explica. 

En este sentido, apunta a unos "privilegios históricos" que han tenido los hombres y que les ha llevado, entre otras cosas, a "obligar" a otra persona a tener sexo. "Tenemos que ver que nuestra situación es privilegiada, especialmente en el plano sexual, porque las chicas tienen que estar siempre dispuestas cuando el chico le diga", explica. Este tipo de pensamiento ha generado, entre otros, el consumo de la prostitución y que sigan habiendo hombres prostituyentes. "Si realmente hubiese educación sexual no se necesita estar con otra persona de forma obligada para satisfacer sus necesidades sexuales", destaca.

Sin embargo, también quiere hacer referencia a la "presión social" que sienten los hombres en el ámbito sexual. "Él también puede verse obligado a estar siempre dispuesto, porque sino se le ve menos hombre. Es claramente un tema en el que se necesita más educación sexual", explica. Por eso, destaca la importancia de la campaña del Instituto de la Mujer en Castilla-La Mancha, ya que se dirige a jóvenes que "no sabe que reproducen roles machistas".

Se cree, explica, que sólo el insulto o la agresión física entran dentro del rango de la violencia, pero que en la violación en cita se dan otros "igual de peligrosos". "Parece que tenemos derecho a darte un beso, una caricia y no se acepta y choca cuando la chica dice que no. Por eso es importante que se diga que no, que es lo que refuerza la campaña, porque muchas de las violaciones en cita se producen al verse forzadas al conocer al chico, que puede ser un compañero de trabajo, del barrio o del instituto. Pero también tenemos que enseñarles a ellos que eso no es así", afirma.

Covarrubias reflexiona igualmente que si esto ocurriese también a los chicos "no habría que hacer estas campañas". "Pensemos en qué ocurriría si son ellos los que se ven obligados a tener una relación sexual que no quieren o a estar en una situación en la que no quieren estar. Pues que el hombre diría que no, rápidamente", afirma. Esto se debe a que vivimos en una "sociedad heteropatriarcal, con todas sus consecuencias". Pero además, aboga porque este tipo de iniciativas también tengan conciencia con el colectivo LGTBi, porque un chico también puede ser violentado por otro chico, al igual que una chica por otra: "no sólo se trata de la penetración".

En definitiva, considera, es luchar en contra de las actitudes violentas en el ámbito de las relaciones afectivas o sexuales. "La manera de evitarlas es tener respeto y ponernos en el lugar de la otra persona. No ofuscarnos, a pesar de no conseguir lo que quieres, que es algo a lo que los hombres estamos muy acostumbrados", concluye.

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