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Artista surcoreana explora su identidad como madre inmigrante en Bangkok

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Artista surcoreana explora su identidad como madre inmigrante en Bangkok

Artista surcoreana explora su identidad como madre inmigrante en Bangkok

Cuadros en los que su hija flota sobre fondos de tinta oriental y retazos de telas tailandesas y coreanas permiten a la artista surcoreana Gi-ok Jeon explorar su identidad como madre inmigrante en Bangkok.

"Llevo 17 años viviendo en Tailandia, aquí ha nacido mi hija, pero siempre me sentiré extranjera", explica a Efe Gi-ok, quien expone la muestra "A Space to Exist" ("Un espacio para existir") en la galería Subhashok de la capital tailandesa.

Como indica el título, la artista aborda su "propio espacio como inmigrante" en Tailandia y también refleja el tiempo a través de su hija, Lily, a la que retrata a lo largo de distintas etapas desde la niñez a la adolescencia en una veintena de cuadros.

"Empecé a realizar las pinturas cuando ella tenía 9 o 10 años y en las últimas tiene 16, en toda la obra trato de explicar asuntos como la identidad y hay un diálogo entre la cultura surcoreana y tailandesa", asevera la pintora.

Gi-ok, que ha expuesto su obra en Washington, Pekín y Seúl, combina técnicas como la pintura tradicional con tinta (conocida como "shu mo hua" en China o "sumukhwa" en coreano) y la confección textil en una especie de collage.

Incluso como soporte hace uso en algunos cuadros de papel de bambú tailandés y en otros, lienzos de celulosa coreana, utilizando distintas texturas en sus obras.

El hecho de que su hija sea medio surcoreana medio tailandesa, ya que el padre es tailandés, ha permitido a Gi-ok construir un puente con la cultura y la sociedad tailandesas, a las que se siente atraída.

Lily aparece en los cuadros como flotando, con los brazos extendidos y sonrisa esbozada, sobre fondos que en ocasiones recuerdan al arte abstracto de Miró.

"Tuve que hacerle muchas fotos mientras saltaba sobre una cama elástica, a veces hasta diez tomas; mi hija terminaba exhausta", dice divertida Gi-ok, quien añade que su hija está muy orgullosa en su papel de musa aunque cuando era adolescente ya no saltaba con el mismo entusiasmo.

A partir de las fotos, la pintora dibujó con tintas de colores a su hija en pleno movimiento, con una delicadeza que recuerda a los paisajes tradicionales orientales pero con la innovación de que la figura humana es la protagonista.

"En la pintura tradicional oriental en China o Corea del Sur lo importante es el paisaje, las personas son figuras pequeñas que forman parte del conjunto", afirma la autora.

En la obra "Spatiotemporal Movement 1" (tinta sobre papel coreano), la hija de Gi-ok se eleva en una divertida pose sobre un pedazo tela tailandesa de motivos florales, que añade un toque tridimensional al cuadro.

En otras pinturas, la tela sirve como el vestido de Lily o añade al lienzo pequeños parches textiles que emulan los colores y líneas del "hanbok", el traje tradicional coreano.

Gi-ok, que estudió arte en Corea del Sur, China y Estados Unidos y habla coreano, chino, tailandés e inglés, asegura que el arte actual está menos circunscrito a una determinada cultura y cada vez refleja más la globalización.

"En Bangkok hay cada vez más artistas, yo he aprendido y me he inspirado en muchas obras tailandesas. Sin embargo, hoy día no es fácil vivir sólo de tu arte, muchos tenemos que compaginarlo con otros trabajos", apunta.

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