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Berlín recuerda la invasión nazi a la URSS entre llamadas a la distensión

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Berlín recuerda la invasión nazi a la URSS entre llamadas a la distensión

Berlín recuerda la invasión nazi a la URSS entre llamadas a la distensión

Alemania recordó hoy el 75 aniversario del arranque de la invasión nazi a la Unión Soviética, entre palabras en recuerdo a los millones de víctimas del conflicto y llamadas a la distensión frente a las turbulencias persistentes con Moscú.

El 22 de junio de 1941 "se desató el infierno", en palabras del ministro de Asuntos Exteriores, Frank Walter Steinmeier, en un acto ante el plenario del Bundestag (Cámara baja) dedicado a conmemorar ese aniversario.

Arrancó ese día lo que en Rusia se denominó la Gran Guerra Patria -periodo comprendido entre esa fecha y la capitulación del Tercer Reich, en mayo de 1945-, en la que murieron 27 millones de ciudadanos soviéticos, soldados y civiles, recordó Steinmeier.

El régimen nazi desató con esa invasión una guerra "sin precedentes", de consecuencias "demoledoras", ante la cual dos países de "historias pasadas extremas" -es decir, la Alemania y la Rusia de hoy- deben actuar con responsabilidad compartida.

Con la anexión de la península ucraniana de Crimea, en 2014, Rusia vulneró el principio de la integridad territorial, advirtió a continuación Steinmeier, en un salto entre la situación creada por "el horror de la ideología nazi" y las actuales tensiones generadas a escala internacional por Moscú.

La respuesta "responsable" a ello debe proceder de la vía del diálogo y no de la hostilidad, prosiguió el ministro, en un discurso de menos de media hora que inició con un saludo a los embajadores de varias de las antiguas repúblicas soviéticas asistentes al plenario.

Sobre la declaración de Steinmeier pesaba el revuelo causado por unas palabras suyas, en una reciente entrevista, donde atribuía a algunos socios de la OTAN actitudes "desafiantes" hacia Moscú.

Desde el Kremlin, y también coincidiendo con el 75 aniversario de la invasión nazi, el presidente Vladímir Putin se había pronunciando a favor de incrementar la capacidad de defensa del país ante las "acciones agresivas" de la Alianza Atlántica.

En el Parlamento, Steinmeier se ratificó en su convicción de que hay que evitar "distanciamientos extremos" con Moscú, puesto que sin Rusia no habrá "una paz sólida y duradera" para el continente.

En sentido parecido se había pronunciado poco antes la canciller, Angela Merkel, en una comparecencia con la primera ministra polaca, Beata Szydlo, al hacer uno de sus característicos equilibrios al pronunciarse por reforzar el flanco este de la OTAN -como quiere Varsovia- y al mismo tiempo mantener el diálogo con Moscú.

El acto institucional estuvo marcado por la tensa realidad actual, mientras que a primera hora de la mañana había tenido lugar una ofrenda floral ante el monumento a los soldados del Ejército Rojo caídos en la guerra, en el Treptower Park, en el antiguo sector este de la capital alemana.

Diez coronas, por cada una de las exrepúblicas soviéticas a excepción de las bálticas Estonia, Letonia y Lituania, y Ucrania y Georgia, fueron colocadas a los pies de la colosal estatua levantada en el parque, donde se estima que yacen 5.000 soldados soviéticos muertos en la Gran Guerra Patria.

Los mismos embajadores que acudieron al Bundestag fueron los primeros en subir, en silencio, la larga escalinata hasta la capilla que se encuentra bajo la estatua para depositar allí flores rojas, seguidos de más de un centenar de ciudadanos de las exrepúblicas.

Algunas personas se habían vestido para la ocasión, otras llevaban en la solapa una cinta de San Jorge -de franjas negras y naranjas- en recuerdo de la victoria sobre la Alemania nazi y en reconocimiento a los veteranos de la contienda mundial.

El acto transcurrió en silencio y distó mucho del ambiente festivo que reina en este mismo lugar cada 9 de mayo, cuando miles de personas recuerdan el Día de la Victoria sobre la Alemania nazi.

Olga y Valentina, dos octogenarias -la primera del puerto ruso de Novorossiisk, en el mar Negro, y la segunda, nacida en la República Socialista Soviética de Kazajistán- disfrutaban sentadas en un banco a la sombra de la tranquilidad del parque.

En declaraciones a Efe, la primera recordó el hambre y el frío que pasó su gente en tiempos de guerra, pero tuvo también palabras de agradecimiento para "un cirujano alemán" que salvó la vida de su madre al amputarle parte de un brazo gangrenado.

"No hay naciones malas, sólo hay personas malas", dijo Olga, que tenía cinco años cuando las tropas nazis invadieron la URSS.

A modo de gesto conciliador, el mismo Steinmeier y su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, anunciaron en una declaración conjunta difundida este martes su intención de intensificar los trabajos para documentar el destino de los soldados que cayeron prisioneros en la contienda mundial y "devolverle su nombre a cada uno de ellos".

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