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César Mallorquí: Soy un artesano que trabajo en régimen de semana inglesa

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César Mallorquí: Soy un artesano que trabajo en régimen de semana inglesa

César Mallorquí: Soy un artesano que trabajo en régimen de semana inglesa

"Trece monos" (Fantascy) es el título de la antología de relatos de ciencia ficción con la que vuelve al género, tras una exitosa carrera en la literatura juvenil, el escritor y periodista César Mallorquí que se define como "un artesano que trabaja en régimen de semana inglesa".

"Trece monos" recoge una selección de los relatos escritos -algunos de ellos, inéditos- desde la publicación en 1996 de su anterior antología, "El Círculo de Jericó".

Mallorquí, que asegura tener ideas "como para llenar varios contenedores, aunque el problema es el tiempo para escribirlas", decidió emprender la aventura de la literatura juvenil tras ganar los premios más importantes de la ciencia ficción, un género con un "recorrido corto, incluso a día de hoy".

"Aunque hay autores que no la toman muy en serio, la juvenil es interesante respecto a la generalista porque las obras aguantan mucho tiempo", asegura, al comparar "los tres meses que puede mantenerse una novela corriente en la mesa de novedades, antes de desaparecer y no volver a saber nada de ella" mientras que una juvenil está disponible "durante muchos años".

Cita como prueba "El último trabajo del Señor Luna" (EDEBÉ), su primera obra juvenil, que se publicó en 1966 y "ahí sigue, disponible, para quien quiera leerla ahora, casi veinte años después".

Mallorquí explica que trabaja cada libro "hasta el detalle", en un proceso en el que está "permanentemente lleno de dudas porque éste es un oficio lento, pesado y solitario" y, aunque imaginar la historia "es muy divertido, llevarla luego al papel requiere más trabajo de lo que parece".

Para afrontar esta tarea, se autoimpone una rígida disciplina escribiendo "como en una oficina, de 09:30 a 13:00 y de 17:00 a 20:30 de lunes a viernes, aunque es cierto que, comparado con picar en una mina, esto es jauja", bromea.

La recompensa llega al contemplar la obra publicada, cuando siente una "profundísima gratificación" por haber podido escribir el texto y, sobre todo, cuando recibe los parabienes de los lectores.

"Mi primer libro juvenil lo publiqué hace 20 años..., los chavales que lo leyeron entonces a los 14 tienen ahora 34 y me lo agradecen porque han seguido leyendo: es un gran regalo para ellos y para mí", admite.

Por eso suele repetir la sentencia del escritor norteamericano Fredric Brown: "Odio escribir, pero adoro haber escrito".

La obra que más satisfacciones le ha dado es "sin duda, 'La isla de Bowen' (EDEBÉ)" pues además de las buenas críticas y ventas importantes ha ganado varios premios, incluyendo el Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2013.

"La comencé como una novela de aventuras al estilo de las de Julio Verne, sin más pretensiones..., y al final salió algo que parece mereció la pena", recuerda.

Mallorquí cree que la ciencia ficción en España no ha cambiado demasiado en los últimos 20 años, "más allá de que hoy hay mucha más gente escribiendo que antes y muchos menos fanzines y revistas donde publicar, como campo de pruebas para ir creando el propio estilo".

Como autor, lo único que lamenta hoy es que está haciendo "un montón de cosas -promoción de la antología, jurado de premio literario, y colaboración en una exposición sobre la obra de su padre José Mallorquí, el creador de 'El Coyote'- menos lo que le gustaría estar haciendo "que es escribir".

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