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El cineasta taiwanés Hou Hsiao Hsien dice que "las novelas de artes marciales me marcaron de niño"

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El cineasta taiwanés Hou Hsiao Hsien dice que "las novelas de artes marciales me marcaron de niño"

El cineasta taiwanés Hou Hsiao Hsien dice que "las novelas de artes marciales me marcaron de niño"

Los recuerdos de infancia han marcado el camino al cineasta taiwanés Hao Hsiao Hsien, que en "The Assassin", su primera película en ocho años, se ha inspirado en las novelas de artes marciales que leía de niño para alumbrar un filme formalmente esplendoroso y tan aplaudido por unos como incomprendido por otros.

Poco conocido por el gran público pero adorado por los cinéfilos, Hsiao Hsien se alzó con el premio al mejor director en el pasado Festival de Cannes con "The Assassin", una historia ambientada en la China del siglo IX sobre una asesina a sueldo que, tras fracasar en una misión, es obligada a volver a su lugar de origen -después de 13 años de exilio- para matar a uno de los suyos.

"De pequeño leí muchas obras clásicas del género wuxia (caballeros de artes marciales) y este relato en concreto en que se basa la película me impresionó mucho, recordaba cada detalle", explicó el director a un grupo de periodistas en su primera visita a España durante el último Festival de San Sebastián.

La idea de llevarlo a la pantalla llevaba años rondando su mente, pero sabía que contarla adecuadamente era cuestión de tiempo y de madurez. A eso se añade que en los últimos ocho años -su última película fue "El vuelo del globo rojo"- ha estado muy ocupado con su trabajo al frente del Festival de Taipei y el Golden Horse Film Awards.

"Para rodar 'The Assassin' necesitaba experiencia, recursos y conocimiento", explica. "Siempre estudio mucho antes del rodaje, leí todo sobre la dinastía Tang, una época muy especial, con abundantes frutos literarios y artísticos. Me interesa todo, incluso detalles como cuánto tiempo dura el sonido de los tambores".

En los diálogos, Hsiao Hsien recurre al chino clásico de la época, que sólo se hablaba en ambientes palaciegos, ha señalado, y que ha obligado a introducir subtítulos incluso en la versión china.

Esa búsqueda obsesiva de verosimilitud se traslada a un estilo naturalista, con pocas y largas tomas, que lo diferencia de otros compatriotas que han abordado el género, como Zhang Yimou, Ang Lee o Wong Kar Wai. Nada de vuelos y piruetas en el aire en las escenas de lucha, sino concisión extrema que traslada al espectador al centro de la escena.

"Tengo mi estilo propio, mi estética. Lo que quiero hacer es una película realista. La intuición es importante, también la experiencia. Yo me dejo llevar por ambas a la hora de trabajar, sin hacerme planteamientos de antemano", señala cuando le preguntan si antepone la estética al argumento.

El autor de "El maestro de las marionetas" o "Flores de Shangai" divide el filme en dos partes, con cambio de ratio y salto del blanco y negro al color incluido.

"La idea era filmar en blanco y negro un prólogo, en el que se presenta el contexto, a la protagonista y su relación con el entorno, y pasar al color en la trama principal", explica.

Para el papel de asesina a sueldo, el taiwanés ha elegido a su compatriota Shu Qi, exactriz de porno blando con quien ya trabajó en la aclamada "Millenium Mambo".

Pionero de la llamada nueva ola de cine taiwanés, Hsiao Hsien empezó a llamar la atención de los cinéfilos con películas como "Ciudad doliente" (1989), con la que obtuvo el León de Oro de Venecia y que retrataba la decepción del pueblo taiwanés a raíz de la integración en China después de la Segunda Guerra Mundial.

Por Magdalena Tsanis

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