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Manfredi: La romanización de los pueblos germánicos habría cambiado Europa

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Manfredi: La romanización de los pueblos germánicos habría cambiado Europa

Manfredi: La romanización de los pueblos germánicos habría cambiado Europa

El escritor y arqueólogo italiano Valerio Massimo Manfredi, que acaba de publicar una nueva novela ambientada en el mundo antiguo, "Teutoburgo", considera que la romanización de los pueblos germánicos, que se dirimió en esa batalla, "habría cambiado probablemente la evolución de Europa".

Manfredi, autor de novelas históricas de éxito como la trilogía "Aléxandros", publicada en 40 países, "La última legión", "El imperio de los dragones" o "Los idus de marzo", narra en "Teutoburgo" (Grijalbo) la historia de la batalla que demostró al mundo que Roma no era invencible y que convirtió a dos hermanos, Arminio y Flavio, en héroes de pueblos enemigos.

En una entrevista concedida a Efe, Manfredi explica que "faltó muy poco para que la romanización de los pueblos germánicos concluyera, lo que habría cambiado probablemente la evolución posterior de Europa".

A pesar de que en Teutoburgo, un bosque en el norte de Germania, 20.000 soldados romanos perdieron una batalla en el año 9, "no perdieron la guerra y, de hecho, el Imperio Romano siguió existiendo casi cinco siglos más", recuerda el arqueólogo italiano.

Esa romanización de Germania que no pudo ser "tal vez habría evitado las invasiones bárbaras, las guerras de religión por siglos y siglos, y puede ser que no habría habido necesidad de un Felipe II, de un Napoleón, tampoco de Hitler, ni las dos guerras mundiales del siglo XX".

La extensión de la romanización, vaticina Manfredi haciendo historia ficción, habría aportado "una cultura unitaria, fundada sobre un sistema jurídico, económico, de comunicaciones y urbanístico común, pero es peligroso hacer la historia del 'y si...', porque en la historia intervienen elementos caóticos que no se pueden prever".

Aquel "escenario visionario pero posible" que imaginó el emperador Augusto sigue sin resolverse, según el autor, si nos atenemos a las recientes declaraciones del presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, quien afirmó que los países del sur no pueden gastarse el dinero en "licor y mujeres" y después "pedir ayuda".

"Nunca había oído una cosa tan estúpida, idiota y ofensiva", señala Manfredi y precisa: "Nunca he encontrado borrachos por las calles de Barcelona, Madrid, Roma o Francia, mientras he visto muchos más en los pueblos septentrionales, dicho con el máximo respeto. Soy un admirador de muchos aspectos de la civilización del norte de Europa, pero el sur es la base de la cultura europea".

La novela y la batalla que le da título es el símbolo de que "Roma perdió la Germania, pero la Germania también perdió a Roma".

Para Manfredi, "el proyecto de Augusto era ambicioso y visionario, no era simplemente una rectificación de fronteras, en realidad quería trasladarlas 600 kilómetros al este".

Los protagonistas de la historia de "Teutoburgo", Armin y Wulf, hijos del caudillo de los queruscos, capturados por los romanos, son ejemplos de una práctica habitual en la Roma de Augusto: "En la casa del emperador había una especie de orfanato con hijos del enemigo. Dejaban intacto el 'hardware' y cambiaban el 'software', y así, aunque eran rubios con ojos azules, pensaban como romanos y pasaron a ser Arminio y Flavio".

El propio Tácito, recuerda Manfredi, describe una escena en la que Flavio permaneció como soldado fiel al Imperio Romano, mientras Arminio se erigió en jefe de una unificación de las tierras germánicas, como una especie de "Primer Reich", que ideó a imagen de la estructura política romana.

A decir de Manfredi, "resulta paradójico e incómodo que los alemanes dedicaran un monumento a Arminio, cuando se sabe que era ciudadano romano, con el rango de équites (segundo rango senatorial) y se había ganado esa posición masacrando a sus consanguíneos luchando con el ejército de Tiberio".

Rechaza la etiqueta que cuelga sobre sus libros de escritor de la antigüedad: "La mitad de mis obras no se ambientan en períodos antiguos" y, de hecho, añade, el libro que está escribiendo ahora está ambientado en "la crisis del Congo en el período 1960-66 y nada tiene que ver con Tácito o con Homero".

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