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Vicente Aranda aseguró que "habría querido ser escritor, no director de cine"

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La capilla ardiente de Vicente Aranda, fallecido hoy, se instalará en Madrid

La capilla ardiente de Vicente Aranda, fallecido hoy, se instalará en Madrid

El cineasta Vicente Aranda, fallecido hoy en Madrid a los 88 años tras 45 años de carrera y 29 películas en su haber, habría querido ser escritor y no director de cine pero "la vida", decía en su última entrevista, publicada por la revista de AISGE, le llevó por el camino que le dio la fama.

Aranda explicaba en la publicación oficial de Artistas Intérpretes Sociedad de Gestión (AISGE) que padecía parkinson y que eso le hacía hablar con cierta dificultad aunque el periodista señalaba que lo hacía con "derroche de coherencia".

El cineasta, "virtualmente retirado" aunque tenía proyectos "en la cartera", recuerda en ese texto sus trabajos, su relación con los productores, con los actores y la industria en general.

Padre de Isona, estudiante de piano de 20 años, y Nina, de 22, que vive y trabaja en Estados Unidos, nacidas de su relación con la montadora de todas sus películas, Teresa Font, de la que se separó hace siete años, el director de "Amantes" o "Juana la Loca" consideraba sus películas más veteranas aún "vigentes".

Se preguntaba también por qué no habrían tenido "más éxito" algunas, como "Si te dicen que caí", a la que llamaban "Si te dicen que entendí" porque la novela de Juan Marsé en la que se basaba tenía "algo de crucigrama".

"Yo habría querido ser escritor, no director de cine. Pero la vida me encaminó por ahí", afirmaba.

Recordaba en esa entrevista su infancia, el estallido de la Guerra Civil y su juventud en Venezuela.

"La guerra me había impedido seguir estudiando. Mi hermano estaba allí, y yo quería escapar de la Barcelona franquista. Pero en ese país había otra dictadura y una miseria mayor. Me fui con 23 años. (...) Yo estuve siempre con catalanes. Trabajé en lo que pude", rememora.

Al volver a España, "como no había terminado el Bachillerato", no le dejaron entrar en la Escuela de Cine y se incorporó a lo que se llamaba la Escuela de Barcelona, "una especie de generación" en la que él se alineaba.

"Había escrito un guión en Venezuela, 'Brillante porvenir'. Lo puse sobre la mesa, y resultó ser el mejor, o el más perfilado de la 'escuela'. Habíamos hecho un grupito con el dinero de las familias, para hacer cosas. Ricardo Bofill (coguionista) se empeñó en que dirigiera yo. La codirigí con Román Gubern, porque el Sindicato Vertical que regía entonces exigía un currículo que yo no tenía".

Sobre su exitosa "fórmula" de "señora que enseña carne", aseguraba que ahora en las series "no es que se siga" esa "receta" sino que el lenguaje "se ha liberado hasta el porno".

"Si no follan no hay audiencia. Yo nunca he hecho esto: exhibicionista no he sido. En cambio, las series son exhibicionistas", afirmaba.

En general estaba contento con sus protagonistas, "obviamente" con Victoria Abril, "un animal cinematográfico" e "incluso" con Imanol Arias, "que ha ido mejorando con el tiempo" porque no era "nadie" cuando hicieron "El Lute".

"A los actores tiene uno que quererlos. Son imprescindibles, y el que no se dé cuenta, fracasa. Pero han cambiado mucho: los actores apenas miran hoy al director. Están locos por acabar la toma para ir al monitor a ver cómo ha quedado", lamentaba.

Admitía que no se llevaba "bien" con los productores, entre ellos los de "Carmen", "Juana la Loca" o "Tirante el Blanco" y que, seguramente, sería "por culpa de ellos".

"Hay alguno con el que no me he llevado mal, pero habla mal de mí, como Andrés Vicente Gómez ("El amante bilingüe" o "La pasión turca"). Lo menciono solo porque él tiene cierto encono conmigo y no sé por qué. Últimamente ha dicho que se equivocó conmigo. Pero, claro, hay que arriesgar: si quieres calidad y comercialidad habrá que ir a otro director. Los productores son comerciantes del cine".

De los guionistas decía que "son malos siempre" y que los directores tenían que fabricarse el suyo propio porque nunca le gustaban.

Pero, decía, los guionistas en las series "son los que mandan, son emporios importantes. En cambio, el director es una especie de brazo mecánico, un obrero".

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