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JOSEFINA BUENO | Directora General de Universidades

"Hay que evitar una burbuja de universidades movidas por fines lucrativos"

La responsable de universidades de la Generalitat defiende la oferta privada como complementaria de la pública y pone el foco en garantizar el acceso de los alumnos con menos dinero a la educación superior

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Josefina Bueno, la directora general de Universidades de la Generalitat Valenciana.

Josefina Bueno, directora general de Universidades de la Generalitat Valenciana.

Josefina Bueno (París, 1966) es profesora de filología francesa en la Universidad de Alicante, ha sido vicerrectora en ese centro y ahora es directora general de Universidades de la Conselleria de Educación. La Generalitat ha presupuestado 860 milones de euros en 2017 para atender a las cinco universidades públicas -hay otras cuatro privadas- de la Comunidad Valenciana, donde se forman más de 150.000 alumnos.

¿Por qué solo hay dos universidades valencianas entre las 500 mejores del mundo según el ránking de Shangai?

Los ránkings son importantes y deberíamos tener más universidades en los mejores ránkings internacionales, pero como España invierte menos que la medía de países de la  OCDE en educación universitaria, salimos peor. Primera conclusión: Hay que invertir más. Los recortes en ciencia en los últimos años tampoco ayudan: Las reducciones en investigación y desarrollo han hecho mucho daño, pero en relación al dinero invertido los resultados son más que satisfactorios. Hay cosas que mejorar, pero la Comunidad Valenciana puede estar orgullosa de sus universidades públicas.

La Generalitat se ha comprometido a aumentar las becas y revertir la subida de tasas. Un  estudio de tres profesores de la Universidad de Valencia apunta, sin embargo, que el aumento de precio de las matrículas ha incentivado un mejor desempeño de los alumnos.

No tengo claro que tasas más caras generen mejor rendimiento. Tras 25 años de docencia conozco a mis alumnos, y la subida de las tasas de 2011, un 40% en la Comunidad Valenciana, expulsó de la universidad públicas a muchos alumnos. Esa tendencia ha ido en aumento. Me cuesta trabajo ver que una familia con pocos ingresos que no viva en una ciudad universitaria pueda pagar los estudios de un alumno con las actuales tasas. En resumen, el acceso a la universidad es imposible para muchos.  Queremos bajar las tasas, aunque no hemos podido hacerlo, y, en consonancia con las desigualdades de la Comunidad Valenciana, ayudar a los colectivos vulnerables a acceder a la universidad.

¿Cuando van a bajar las tasas?

Una administración progresista debe ayudar a los más vulnerables a acceder a la universidad, ahora mismo reservada solo a las clases medias. Esa es nuestra preocupación fundamental y por eso estamos aumentando las becas. Una bajada uniforme de las tasas por si sola, aunque está entre nuestros objetivos, no favorecerá que los desfavorecidos vayan a la universidad.

Algunos profesores han protestado por la exigencia de la Universidad de Valencia  del conocimiento del valenciano a sus docentes.

La Universidad de Valencia puede tomar esas decisiones gracias a la autonomía universitaria y poco puedo decir ante una decisión de su consejo de gobierno. No es descabellado. El valenciano es una de las lenguas del territorio y cualquier profesor tiene la obligación de poder comunicarse con el alumno en esa lengua. La comunicación en la universidad debe ser fluida en valenciano, castellano, inglés o francés, lenguas del conocimiento. No es una barrera de entrada sino algo enriquecedor.

La gran mayoría de profesores de universidad de la Comunidad Valenciana estudiaron donde ahora enseñan, lo que es señalado como un síntoma de endogamia, uno de los problemas, según algunos, de la universidad española.

La endogamia es mala solo si se lleva una plaza alguien que no lo merece y dejamos en la cuneta, por ser de fuera, a alguien más brillante. No hay más endogamia en la universidad que en otras instituciones. Creo que el problema no es ese sino la falta de movilidad del profesorado, que habría que incentivar.

Los profesores asociados se quejan de salarios pobres y precariedad enorme.

En general, la docencia está mal pagada, desde el catedrático hasta el asociado pasando por el contratado doctor, y si queremos una universidad potente habrá que pagar bien a los profesores. Los asociados tienen un gran problema: se ha desvirtuado su figura -profesional de reconocido prestigio que aporta su saber práctico al universitario-  con perfiles que no responden a su objetivo inicial. ¿Por qué? Se ha utilizado esa vía flexible de contratación ante la imposibilidad de usar otras figuras legales y eso ha generado algunas bolsas de precariedad en profesores que dedican muchas horas y ganan poco dinero. Se ha utilizado esa figura de manera perversa y ahora hay demasiados asociados, además con perfil muy diverso.

El PP mimó a las universidades privadas. Este Consell parece apostar por la pública.

Soy la directora general de todas las universidades y de todos los alumnos. No tenemos hostilidad hacia la privada, pero tenemos nuestras prioridades en el uso de los recursos públicos.

La Comunidad Valenciana tiene cuatro universidades privadas. ¿Hay una burbuja?

No quiero entrar ahí, pero nuestras prioridades son las que son, y lo que me debe preocupar es que la oferta de grados universitarios tenga salida en el mercado laboral y, ahora mismo, por ejemplo, hay más oferta en ciencias de la salud en la privada que en la pública. Tres centros de Valencia ofrecen estudios de medicina mientras el sector dice que no hay trabajo para tantos futuros graduados.

La universidad privada debe ser complementaria de la pública. Es legítimo que un alumno cuya nota no le da acceso a la pública vaya a la privada, pero hay que evitar una burbuja universitaria entendida como un aumento descompensado de determinados estudios con fines lucrativos o porque algunas titulaciones estén de moda.

¿Cuales son las prioridades de la Generalitat en materia universitaria?

Mejorar las condiciones laborales de profesores, docentes, investigadores y el resto del personal, ya que somos conscientes del daño que han hecho los recortes y de la precariedad laboral existente por la actuación del PP tanto en el gobierno central como en el autonómico. Es muy difícil solucionar en meses, teniendo en cuenta los problemas económicos de la Generalitat por la infrafinanciación y las políticas seguidas por muchos años. El gobierno valenciano apuesta con claridad por la educación pública. Nuestras universidades públicas son buenas pero tienen que ser mejores.

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