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La Guardia Civil admite que no auxilió a los inmigrantes “apelotonados” en la tragedia de Ceuta

Imagen de archivo: miembros de la Guardia Civil realizan labores de búsqueda en la zona del perímetro fronterizo entre Ceuta y Marruecos tras la tragedia de Ceuta/ Efe

Gabriela Sánchez

Durante la mañana del 6 febrero, cuando murieron 15 personas en aguas fronterizas de Ceuta, la patrullera de la Guardia Civil no auxilió a los inmigrantes que estaban “apelotonados cerca de las rocas del espigón” por “prudencia” para evitar “peligro de colisión contra ellos” y por su cercanía a la costa, ya que las características de esta embarcación “no lo aconsejan”, según las declaraciones de sus tripulantes, a cuyo contenido ha tenido acceso eldiario.es. A la zona no llegaron a tiempo otras embarcaciones del Instituto Armado más ligeras y adecuadas para el rescate hasta que “casi no quedaban inmigrantes en el agua”.

El operativo activado por la Guardia Civil la mañana del 6 de febrero, que incluía el lanzamiento de pelotas de goma y botes de humo hacia el agua, obvió la preparación de los medios adecuados ante la posible necesidad de auxiliar a los inmigrantes. El Instituto Armado, como publicó eldiario.es, no llamó a Cruz Roja ni a Salvamento Marítimo, pero tampoco movilizó embarcaciones capacitadas para efectuar labores de rescate con mayor facilidad en los alrededores del espigón, como se desprende del informe entregado por la Guardia Civil en el Juzgado de instrucción número 6 de Ceuta. Es la primera vez que los responsables de la patrullera reconocen y explican las razones de la falta de auxilio en los primeros instantes -admiten que vieron a estas personas “apelotonadas” aunque ninguna les pidió socorro-, algo que había negado el ministro del Interior en su comparecencia en el Congreso el 13 de febrero.

El dispositivo del Instituto Armado de Ceuta durante el intento de entrada en el que murieron 15 personas incluyó la movilización de tres embarcaciones. Dos pertenecían al Servicio Marítimo de la Guardia Civil y la restante formaba parte del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) -los buzos-.

La patrullera 'Río Caudal M-18' del Servicio Marítimo, cuyas dimensiones dificultan el acceso a zonas cercanas a la costa, recibió el aviso “entre las cinco o las seis de la mañana” tras la localización de un grupo numeroso de inmigrantes en los montes marroquíes cercanos a la frontera, según han declarado los tres agentes que conformaban su tripulación. La embarcación llegó, apuntan, “minutos antes” de la introducción de los subsaharianos en el agua.

El sargento del Servicio Marítimo de la Guardia Civil de Ceuta, patrón de la embarcación, ha reconocido que su tripulación no auxilió a los inmigrantes durante los primeros momentos del intento de entrada -cuando se produjeron las muertes, según la versión oficial-. “Con motivo del gran numero de personas que se encontraban nadando consideró que cualquier tipo de maniobra que se realizara en esta zona debía ser con la máxima prudencia debido al riesgo que pudiera suponer para los nadadores, permaneciendo a una distancia prudencial de estos, que continuaban entrando al agua en avalancha”, reza la transcripción de su declaración.

Además, apunta que “durante su estancia en la zona, debido a las condiciones de luminosidad y al ruido, no se observó que ninguno de los nadadores demandara algún tipo de auxilio, si bien se observaba que la intención de los nadadores era rebasar el espigón e intentar acceder a la costa española”.

Durante esos “primeros instantes” en los que la única embarcación movilizada no podía acercarse, uno de los agentes de la tripulación vio a “muchas personas apelotonadas y en la zona próxima a las rocas del espigón”, momento que parece coincidir con el descrito por uno de los mandos de la Guardia Civil presentes en el terreno. “Un número importante de ellos estaba agolpándose en la misma punta, creando un embudo donde se puede ver cómo se empujan y apelotonan”, reconoció.

Según ha admitido la Guardia Civil, esta situación se producía mientras miembros Instituto Armado disparaban pelotas de goma desde el espigón hacia el agua -sin apuntar a las personas, dice la versión oficial- y lanzaban botes de humo -al menos uno de ellos cayó sobre los inmigrantes mientras nadaban, como demostraron las imágenes del Ministerio del Interior- . El Instituto Armado dijo durante los días posteriores a la tragedia que, previsiblemente ,las personas fallecidas habrían muerto ahogadas a causa del “apelotonamiento” producido durante el intento de entrada.

Uno de los agentes del Servicio Marítimo que formaba parte de la tripulación de la patrullera 'Río Caudal' explica que “no pudieron efectuar ninguna función concreta sobre los inmigrantes” y la embarcación se mantuvo a “una distancia prudencial”, por un lado, “para evitar peligro de colisión o embestida contra las personas que se hallaban en el mar” y, por otro, “por la cercanía de los inmigrantes a la playa” dado que las características de la embarcación “no aconsejan” sobrepasar los “180 metros de la costa”. Aunque la Guardia Civil tiene embarcaciones más ligeras capaces de hacer estas labores con precaución, no estuvieron presentes en los momentos más dramáticos, según la declaración de sus ocupantes.

Más tarde sí pudieron auxiliar

Minutos más tarde, “la macha de inmigrantes se dispersó” y la patrullera pudo recoger a un grupo de cerca de cinco personas que nadaban hacia la orilla. Más tarde, fueron entregadas al Grupo de Actividades Subacuáticas (GEAS) ya que “por las características de la embarcación no podían acercarse a la costa”. Los agentes pertenecientes al GEAS afirman que fueron avisados a las 7:40 horas pero, según la descripción de los hechos, llegaron a la zona cuando estaba la zona más calmada, aunque quedaban algunos inmigrantes dispersos en el agua. Los buzos localizaron a una persona que pedía auxilio, “rezagada” y que estaba “sumergiéndose”, y rescataron a “unos inmigrantes introducidos en una pequeña cueva inundada en las piedras del espigón”.

La embarcación semirrígida del Servicio Marítimo arribó al lugar de los hechos más tarde. “Al llegar a la zona apenas quedan inmigrantes en el agua”, admite uno de los dos guardias civiles que la manejaban. Según se describe en la transcripción de su declaración, “permanecieron de apoyo a la patrullera, pero no tuvieron que realizar ningún tipo de actuación, puesto que no existían nadadores en el agua en esos momentos. La situación estaba controlada”. Por tanto, concluye, “no realizaron ninguna misión, se limitaron a permanecer en la zona limítrofe de forma disuasoria, tras haber navegado por aguas españolas y no observar nadadores”.

Durante los días posteriores al seis de febrero, en medio de una retahíla de versiones contradictorias esgrimida por las fuentes oficiales, la Guardia Civil justificó la ausencia de las labores de auxilio bajo el argumento de que “todas las muertes se produjeron en aguas marroquíes” donde, insistían, la patrullera española no tenía permiso para acceder. Tras la difusión de los vídeos del Ministerio del Interior, se demostró que esta embarcación se introdujo en varias ocasiones en zona alauí.

Un sargento apunta a los agentes marroquíes

El patrón de la patrullera 'Río Caudal' sostiene que, mientras las personas que intentaban acceder a Ceuta “se apelotonaban” cerca del espigón, una “embarcación de las fuerzas marroquíes se encontraba navegando en zona española y marroquí tratando de impedir que los inmigrantes continuasen en su empeño de acceder a España”. El sargento del Servicio Marítimo Provincial destaca que estas actuaciones suponían “un riesgo para los nadadores debido a las condiciones de luminosidad, elevado numero de personas y la ausencia total de señalización” pues, añade, la zodiak alauí carecía de señales visuales.

Es la primera vez que desde la Guardia Civil se critica de forma pública la actuación de las fuerzas de seguridad de Marruecos durante el intento de entrada del 6 de febrero. El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, destacó “la excelente colaboración en frontera entre España y Marruecos” en repetidas ocasiones durante sus intervenciones públicas relativas a la tragedia.

Los testimonios de los inmigrantes supervivientes siempre destacaron la actuación de la Guardia Civil y su empleo de material antidisturbios mientras nadaban. Algunos transmitían su sorpresa porque, según aseguraban, normalmente los agentes marroquíes son los que emplean la fuerza sin contemplaciones pero, en esta ocasión, centraban sus denuncias en la represión del intento de entrada por parte de las fuerzas de seguridad españolas. “No sabía qué hacer. Nosotros siempre vemos a la 'Guardia' como los buenos; cuando vi lo que hacían, di la vuelta y regresé a nado a la playa”, dijo Stephane -nombre ficticio- cuyo testimonio fue publicado en eldiario.es en febrero.

“La 'Guardia' nos detectó [a los inmigrantes] dos horas antes, ¿por qué no avisó a la Cruz Roja española si vieron que nos estábamos ahogando?, se preguntaba Stephane en febrero. Ellos [la 'Guardia'] sólo disparaban pelotas de goma. Los únicos que nos auxiliaron un poco en el agua, sorprendentemente, fueron los policías marroquíes”, aseveró.

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