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DESALAMBRE

El presidente de Filipinas rectifica y fija en 2.500 las víctimas del tifón

La ONU pide 224 millones de euros para desarrollar la respuesta de emergencia en el país durante seis meses

Jefa de ayuda humanitaria de la ONU: "No siento que la respuesta internacional esté avanzando lo bastante rápido"

Miles de afectados acampan en el aeropuerto de Tacloban a la espera de poder salir de la ciudad

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La ONU pide 224 millones euros para los afectados por el tifón en Filipinas

La ONU pide 224 millones euros para los afectados por el tifón en Filipinas/ Efe

La cifra de muertos tras el devastador tifón Haiyan se acerca más a las 2.000 o 2.500 que a las 10.000 calculadas inicialmente. El presidente del país, Benigno Aquino, ha ofrecido el nuevo balance en una entrevista en la CNN, en la que ha reconocido que las primeras estimaciones fueron consecuencia del "impacto emocional" causado por la tragedia.

En su conversación con la periodista Christiane Amanpour, Aquino ha señalado que, en cualquier caso, las dudas sobre la cifra de víctimas persisten puesto que el gobierno que preside no ha podido contactar aún con las autoridades de varios municipios afectados por el tifón.

Naciones Unidas ha reclamado el martes a la comunidad internacional que envíe ayuda por valor de 224 millones de euros a Filipinas, donde centenares de miles de víctimas carecen de acceso a alimentos y agua. El objetivo es desarrollar la respuesta de emergencia durante seis meses en el país, mientras la jefa de ayuda humanitaria de la ONU, Valerie Amos, pedía un mayor esfuerzo ante la magnitud de la devastación causada por el tifón. "No siento que la respuesta internacional esté avanzando lo bastante rápido", ha afirmado.

De momento, la comunidad internacional ha ofrecido cerca de 40 millones de euros en asistencia de emergencia a Filipinas, según informó el Departamento de Asuntos Exteriores filipino. El problema continúa siendo el acceso a determinadas zonas debido a los daños causados por el tifón sobre las infraestructuras y comunicaciones.

Cerca de 660.000 personas han tenido que huir de sus hogares, según el recuento del órgano gubernamental, y está resultando extremadamente difícil conseguir que la ayuda llegue a todos los afectados, situados alrededor de los 10 millones de personas.

La escasez de bienes de primera necesidad ha creado un clima de histeria entre los supervivientes que, hambrientos y sin nada que beber, deambulan por las carreteras de la región. El portavoz de Defensa Civil, Reynaldo Balido, declaró que el restablecimiento del orden en Tacloban y otras áreas es una de las "principales prioridades", mientras la Policía Nacional y el Ejército han enviado a la zona efectivos de refuerzo para asegurar la paz y el orden en la región.

Para socorrer a las víctimas, el portaaviones USS George Washington, flanqueado por otros barcos de la Armada de Estados Unidos y el buque de guerra británico HMS Daring, se dirigen a Filipinas. Por su parte, la Unión Europea ha anunciado una ayuda adicional de 10 millones de euros al país para rehabilitar las zonas afectadas por el paso del tifón Haiyan.

La nueva ayuda se suma a los tres millones de euros ya previstos por la UE, a los ocho millones destinados a la recuperación socioeconómica del área de Mindanao y a los dispositivos de emergencias y rescate desplegados por los Veintiocho países miembros, explicó en un comunicado la Comisión Europea.

La ayuda va llegando a cuentagotas a Tacloban, la ciudad más afectada por el paso de Haiyan: suministros médicos, agua y alimentos apilados en camiones, aviones y transbordadores. No obstante, numerosos equipos de emergencia aún no pueden acceder a la zona, debido a la cancelación de vuelos. Es el caso de un equipo de Médicos Sin Fronteras que, una vez alcanzada la isla de Cebú, no pudo tomar el avión previsto para este martes.

Además, miles de víctimas intentan salir de Tacloban y se agolpan en las instalaciones aeroportuarias, a pesar de que están reservadas para uso militar. En su intento de tomar un vuelo, muchas personas, rompieron una de las vallas del lugar y fueron frenados por la policía. 

"Necesitamos ayuda" ha afirmado a AP Aristone Balute, de 81 años, que no consiguió hacerse con un vuelo para salir de la ciudad. "No hemos comido desde ayer por la tarde". Sus ropas estaban empapadas de la lluvia y las lágrimas corrían por su rostro. 


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