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DESALAMBRE

La presión de Marruecos reabre la ruta de la inmigración hacia las Canarias

La vía para alcanzar el continente europeo ya no son las vallas de Ceuta y Melilla, sino las aguas del Estrecho y las Islas Canarias.

El bloqueo de fronteras empuja a muchos inmigrantes a elegir rutas más peligrosas.

Por eso cada vez más personas se quedan en el Sáhara con la esperanza de llegar desde allí hasta Canarias. En los últimos días se han registrado varios naufragios con muertos en esa ruta.

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Mueren once inmigrantes al naufragar una patera que buscaba Salvamento

Mueren once inmigrantes al naufragar una patera que buscaba Salvamento EFE

En las últimas semanas el Sahara se ha convertido en el nuevo punto de partida para los inmigrantes subsaharianos que aspiran a llegar a Europa. La vía para alcanzar el continente ya no son las vallas de Ceuta y Melilla, sino las aguas del Estrecho y las Islas Canarias.

“Hemos constatado la llegada de más personas de origen subsahariano a la ciudad de El Aaiún (en el Sahara Occidental, bajo control marroquí) con la intención de tomar la ruta a las Canarias”, explica a eldiario.es Stephane Julinet desde la asociación marroquí Gadem de apoyo a la inmigración.

En El Aaiún hay establecida una pequeña comunidad de senegaleses y mauritanos que llegaron desde la frontera con Mauritania, se establecieron hace años y no tienen intención de viajar a Europa. Ahora el paisaje ha cambiado. De hecho, por primera vez las fuerzas auxiliares llevaron a cabo una redada hace dos días en El Aaiún buscando a inmigrantes subsaharianos para arrestarlos y expulsarlos de allí. Varios de ellos fueron trasladados en autobús hasta Rabat.

Empujados lejos de la fronteras con España

Este recién estrenado procedimiento en el sur es el mismo que se ha seguido en los últimos meses en el norte del país, en los que Marruecos ha “vaciado” de inmigrantes subsaharianos las inmediaciones de Nador -junto a Melilla-, Tánger y los bosques junto a Ceuta con la intención de alejarles todo lo posible de las fronteras con España. Parece que ahora es el turno de la costa atlántica sur. Si los inmigrantes han sido empujados a este nuevo punto de partida, es previsible que también lleguen hasta allí las fuerzas de la seguridad marroquí para impedir la salida.

“Nos dicen que España y Europa invierten mucho dinero y que no pueden dejarnos pasar. Eso me lo han dicho a la cara las fuerzas auxiliares en Tánger y en Nador”, explica Fred, un inmigrante camerunés que se ha establecido en la ciudad de Fez y vive de pequeños trabajos temporales. “De momento no estamos viendo redadas en las ciudades del centro del país. Parece que de momento, las autoridades marroquíes prefieren que estén allí, en Rabat, Fez o Meknés”, señala Julinet.

Hacia rutas más peligrosas

El problema para los inmigrantes subsaharianos en Marruecos es acercarse demasiado a las fronteras: “Cada vez que se intenta bloquear una frontera, vemos un desplazamiento de los flujos migratorios hacia rutas más peligrosas”. Ante la imposibilidad de acceder a Ceuta y a Melilla, muchos inmigrantes han decidido emprender el camino de vuelta volviendo a cruzar Argelia hasta Libia y embarcarse en el Mediterráneo hacia Italia. Otros lo están intentando desde el Sahara.

Ashavi, un joven camerunés de 23 años, busca desde la noche del domingo a su hermano, su cuñada y a su sobrino, un bebé de tres meses. “Llevaban un año en Marruecos, pero la situación en el norte es muy difícil, así que se fueron a Bojador para intentar llegar a Canarias desde allí”, cuenta al teléfono desde Temara, a pocos kilómetros de Rabat. Cree que embarcaron en una patera en la madrugada del domingo al lunes y no ha vuelto a saber de ellos. Lo único que sabe es que Marruecos rescató el lunes los cadáveres de once personas cuya embarcación naufragó en esa zona.

Naufragios y muertes

El pasado 18 de noviembre, Salvamento Marítimo rescató en aguas del Atlántico a 22 hombres que sobrevivieron al naufragio de la patera en la que viajaban. Según los testimonios de familiares y amigos recogidos por la ONG Caminando Fronteras, a la embarcación subieron al menos 44 personas. Murieron más de 20, según dijeron los supervivientes al llegar a Gran Canaria.

El 6 de diciembre hubo más suerte y la embarcación en la que viajaban 51 personas fue rescatada a 12 millas de Maspalomas. Un día después, otros 47 inmigrantes llegaron a Gran Canaria después de haber sido rescatados a pocas millas de Cabo Bojador, en el Sahara Occidental. Este pasado lunes, la Marina Real de Marruecos recuperó los cuerpos de 11 personas cuya embarcación naufragó al sur de Bojador. Según Caminando Fronteras, algunos de los supervivientes han sido retenidos en esa ciudad. Sigue sin quedar claro si se trata de la embarcación con 39 personas a bordo que dio aviso el domingo por la noche de su situación en el mar.

Esta vieja ruta de la inmigración que se abrió en los años noventa desde los países de África Occidental, como Senegal o Mauritania, quedó prácticamente inactiva en el año 2008 después de la firma de acuerdos de cooperación entre España y los gobiernos de Mauritania y Senegal. Desde 2008, los inmigrantes subsaharianos eligieron Marruecos como la vía más rápida pero desde 2014 la ruta está prácticamente bloqueada. Las autoridades regularizaron a casi 20.000 extranjeros y ahora, quien permanezca en el norte sin la tarjeta de residencia, se arriesga a ser expulsado al sur del país. Sólo que ahora, en lugar de volver al norte, cada vez más personas se quedan en el Sahara con la esperanza de llegar desde allí a Canarias con resultados catastróficos, como evidencian los naufragios de los últimos días.

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