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EEUU rechaza dejar de producir imitaciones del Champagne, Oporto y Jerez con el TTIP

Los documentos filtrados revelan que Washington se opone a parar la producción de 17 marcas ‘semi-genéricas’, entre las que están también los vinos de Mosela y Málaga o el Chablis

Los principales vinos como Burdeos y Rioja están protegidos por un acuerdo de 2006, pero la Comisión Europea reconoce que no sabe cómo convencer a la parte estadounidense sobre semi-genéricos

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Viñedos regionales. Foto: castillalamancha.es

Estados Unidos muestra su rechazo a dejar de producir hasta 17 denominaciones protegidas

Las filtraciones del Tratado de Libre Comercio e Inversión (TTIP) que negocian la UE y Estados Unidos, realizadas por Greenpeace Holanda y conocidas como TTIPLeaks, amenazan con minar la "confianza" entre ambas partes, en palabras del negociador de la Comisión Europea, Ignacio García Bercero. Según el Ejecutivo comunitario, las revelaciones han dado lugar a conclusiones "erróneas e incompletas". Pero las filtraciones también retratan la foto de la discusión, y eso es importante porque permiten conocer las posiciones de ambos países.

Es el caso del apartado ‘Tactical Stay of Play’ (traducible como situación táctica), en el cual Estados Unidos muestra su rechazo total a dejar de producir hasta 17 denominaciones protegidas en Europa, que entrarían en la categoría de vinos ‘semi-genéricos’: así aparece en los papeles y así lo ha confirmado a eldiario.es la Comisión Europea. Los productores estadounidenses seguirán fabricando Champagne, Oporto y Jerez porque son tres de las 17 indicaciones geográficas. Algo que solo es posible al no reconocer EEUU las denominaciones de origen.

"En vinos, la UE recordó que el TTIP debe incluir cierta flexibilidad en vinos y licores, basada en la incorporación de los acuerdos bilaterales existentes", reza el párrafo filtrado. Entre los acuerdos que cita, se refiere al Acuerdo Vinos de 2006 firmado entre la UE y EEUU, en el que se rechaza la fabricación de los principales vinos europeos (Burdeos, Rioja, etcétera). Pero hay más: "La UE pide la eliminación de la posibilidad para los fabricantes norteamericanos de hacer cualquiera de los 17 vinos, denominados semi-genéricos, que aparecen en el Anexo II del acuerdo de 2006".

La respuesta fue un no cortante: "Estados Unidos reiteró su oposición a la incorporación del Acuerdo Vinos al TTIP así como de la petición europea sobre semi-genéricos". Las 17 denominaciones, además del Champagne, Oporto y Jerez, son: Burgundy, Chablis, Chianti, Claret, Haut Sauterne, Hock, Madeira, Malaga, Marsala, Mosela, Retsina, Rhine, Sauterne y Tokay (un vino húngaro).

Fuentes de la Comisión confirman el desacuerdo en este punto y explican que históricamente Estados Unidos produce champán desde el siglo XIX, especialmente en la región vinícola que es California, pero no puede vender este producto más allá de sus fronteras. "Es uno de los capítulos más complicados".

"Uno de los argumentos más repetidos de la Comisión Europea ha sido que protegerá a los productores locales pequeños y medianos. Este documento muestra que no lo puede garantizar", señala el periodista Ekaitz Cancela, cuyo libro sobre el TTIP está a punto de ver la luz. "En una negociación tan ambiciosa, todas las partes tienen que hacer cesiones. El problema radica en qué cede la Unión Europea y qué no".

Bruselas ha hablado de "confusión" al interpretar los documentos filtrados. La comisaria Cecilia Malmström y el negociador insisten en que lo que aparentemente dicen los documentos no refleja para nada el resultado final. Los textos consolidados muestran corchetes con espacios en blanco que, según la Comisión, no significan que la UE no se oponga, sino al contrario: "Son textos consolidados no cerrados, en los que es posible que no se llegue a ningún acuerdo", subrayó el lunes Bercero.

Según Lola Sánchez, eurodiputada de Podemos, "las filtraciones que ha publicado Greenpeace son absolutamente verídicas. Yo he leído cada uno de los documentos en la reading room y en ellos se funda mi oposición al TTIP. He comparado las filtraciones con las notas que pude tomar, pero no enseñar, en esa sala de lectura y no cabe ninguna duda". "Ante la falta de voluntad de la Comisión Europea de aportar transparencia sobre las negociaciones, tenemos que dar las gracias a Greenpeace por la filtración", declara Florent Marcellesi, de Equo en Bruselas.

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