eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

La proliferación de pisos de alquiler ilegales y los precios ponen en cuestión el modelo turístico de Ibiza

Los hoteleros señalan que las familias han huido y que las estancias son más cortas y se circunscriben, sobre todo, a los fines de semana

En junio, un 88% de las camas de Ibiza estaba ocupado, lo que se traduce en un descenso del 1,8% respecto al mismo mes del año anterior

El Ejecutivo balear ha puesto el techo de plazas turísticas (donde se incluyen tanto hoteles como apartamentos) en Ibiza en 109.800

- PUBLICIDAD -
Los partidos de izquierda llegan a acuerdo sobre el alquiler turístico en Baleares

Imagen de turistas en Baleares. EFE

Mientras los propietarios de viviendas  hacen su particular agosto en Ibiza ofreciendo camas por 500 euros al mes en habitaciones a compartir y pisos de una habitación por más de 1.500, sin contar con los balcones, porches y caravanas que llegan a ofertarse por internet, la situación hotelera de la isla pitiusa no pasa por su mejor momento.

El principal motivo es la proliferación de los alquileres turísticos ilegales que inundan la web y a los que el Gobierno balear ha decidido poner coto. Pero además a esto se suma la proliferación de una mayor oferta de nuevos hoteles de cuatro y cinco estrellas, lo que supone un encarecimiento de los precios que complica colgar el capital de completo, reconocen fuentes del sector. ¿Se está agotando la gallina de los huevos de oro?

En declaraciones a  eldiario.es, el presidente de la Federación Empresarial Hotelera de Ibiza y Formentera, Juan José Riera, quita hierro a las cifras de este año y señala que si esta temporada está siendo fuente de preocupación se debe a que 2016 fue "un periodo excepcional". De hecho, precisa en agosto del pasado año se registró un 95% de ocupación mientras que este mes se espera que se sitúe entre el 93% y el 94%. El responsable de la entidad reconoce que los datos "son un poco más flojos, pero también hay que reconocer que hay más oferta de restaurantes y hoteles nuevos cinco estrellas".

El hecho de que estas instalaciones hayan apostado por un aumento en la calidad de sus servicios ha derivado, según los hoteleros, en un descenso de las pernoctaciones a la espera de que esta nueva oferta se consolide. Mientras tanto, recalcan que también las estancias son más cortas y estas se circunscriben principalmente a los fines de semana. De lunes a jueves, la disponibilidad es mayor, motivo por el que los responsables de estos establecimientos han tenido que acudir a ofertas de hasta el 20% en sus precios para llenar sus camas.

Los viajes en familia quedaron atrás

La situación contrasta con los más de siete días que decidían pasar en la isla los visitantes que contrataban sus viajes en familia y a través de touroperador: en la temporada alta de 2008, por ejemplo, la estancia media se situaba en siete días, mientras que en el año 2000 llegaba a situarse en diez. El panorama es diferente, además, en unas zonas y en otras. Así, los lugares que más han acusado el descenso de aforo en sus hoteles son la ciudad de Ibiza y los enclaves costeros de sus alrededores, como las turísticas Talamanca y Playa de’n Bossa.

De acuerdo con los datos de junio, un 88% de las camas de Ibiza estaba ocupado, lo que se traduce en un descenso del 1,8% respecto al mismo mes del año anterior.

El presidente de la Asociación de Viviendas y Alojamientos Turísticos de las Pitiusas, Roberto San Esteban, asevera en esta línea que Ibiza "está muy cara". Debido a que cada vez viajan menos familias, sus establecimientos –cuenta con 250 propietarios y 27 comercializadores– también se han visto afectados. En mayo registró un descenso de entre el 15% y el 18% en su ocupación. Critica las plataformas como Airbnb: "Las llaman economía colaborativa pero no pagan impuestos, admiten cualquier tipo de estancia y no ofrecen la misma calidad en sus servicios". 

Este cambio de paradigma no ha afectado únicamente a estos sectores. El responsable de la Asociación de Bares, Restaurantes y Cafeterías de Ibiza y Formentera, Juan Riera, afirma que, durante estas semanas, "gente hay pero indudablemente no tiene poder adquisitivo". El contraste es significativo: "Unos tienen un nivel muy alto y otros, muy bajo. Y los que contratan sus estancias con plataformas como Airbnb acaban yendo a comprar a los supermercados de turno".

También el representante de los restauradores señala la influencia del incremento de los hoteles de lujo, aunque recalca "lo que falla es la clase media familiar. Se nota que estos turistas no vienen tanto". Además, subraya que las discotecas "ya no se llenan, tan sólo el día que viene un determinado dj".

Oferta de pisos turísticos

También critica el tamaño de la oferta de pisos turísticos: "Hay que solucionarlo", sentencia aludiendo a la problemática que atraviesa la mayor de las Pitiusas y que está convirtiendo la gentrificación, la subida de precios, los abusos y la especulación en problemas diarios a los que deben hacer frente tanto residentes como profesionales llegados de fuera para establecerse temporalmente.

"No puede venir nadie, los precios están desorbitados y los que viven aquí lo hacen en condiciones infrahumanas", lamenta Riera. No sólo eso. Recrimina que las playas estén saturadas y que hasta 4.000 coches de alquiler circulen por las carreteras.

Mientras tanto, el Ejecutivo autonómico se ha puesto manos a la obra para frenar la emergencia vacacional motivada sobre todo por los alquileres ilegales y lo ha hecho mediante una reforma de la ley turística balear que establece un techo máximo de 623.624 plazas y sanciones de hasta 400.000 euros a las plataformas que comercialicen por internet pisos turísticos sin autorización y no retiren los anuncios ya existentes, y de 40.000 a los propietarios que den este uso a sus viviendas.

De esta cifra, 435.707 plazas corresponden a Mallorca, 109.800 a Ibiza, 60.117 a Menorca y 18.000 a Formentera. El problema llega a tal punto que en la isla ibicenca llegan a hacinarse durante esta temporada una media de hasta diez personas por apartamento. Cada una de las cuales paga entre 350 y 500 euros. "Las condiciones en las que viven no son humanas", lamenta Riera, mientras el presidente de los hoteleros alude a un problema que "está generando una competencia desleal y que los trabajadores que vienen de fuera no tengan vivienda".

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha