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De la depresión al subidón por el síndrome postvacacional

Carlos está aquejado de un síndrome que medicamente no existe, el postvacacional.

Como él, otros muchos españoles somatizan su vuelta al trabajo de tal manera que parecen desarrollar una depresión que no es tal; sino un proceso de adaptación que, en algunas ocasiones, puede convertirse en un subidón.

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De la depresión al subidón por el síndrome postvacional

De la depresión al subidón por el síndrome postvacional

Aunque los médicos no lo consideran una enfermedad, más de un 70% de los españoles ha sufrido en alguna ocasión el conocido síndrome postvacacional. El trastorno, definido como 'malestar genérico al regresar al entorno laboral', afecta tanto física como mentalmente, y puede llegar a provocar fatiga, dolores musculares, taquicardia, cansancio, sueño, falta de apetito o dificultad para concentrarse. Habitualmente, estos síntomas desaparecen gradualmente, conforme el trabajador se amolda a sus nuevos horarios y abraza su nueva rutina, pero en ocasiones la presión que conlleva la vuelta al trabajo puede llegar a convertirse en crónica y generar verdaderos cuadros de estrés agudo y ansiedad.

Pese a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no reconoce este problema como una enfermedad (lo califica como un fenómeno psicoemocional) son muchos los trabajadores que lo sufren tras su vuelta la oficina. Porcentualmente, afecta más a las mujeres que a los hombres, pero estos últimos también lo padecen. Un ejemplo de ello es Carlos, un trabajador de una empresa de servicios que, tras disfrutar de un merecido descanso, no encajó nada bien su regreso a la rutina. Carlos no logró readaptarse con la celeridad que se presupone y, para más inri, comenzó a ser invisible a los ojos de los demás. No en vano, le sucedían cosas tan extrañas como que sus compañeros, quienes por cierto encajaron mucho mejor que él el retorno a la rutina, no le abrían la barrera del parking, no le resolvían las dudas o le ignoraban a la hora de felicitarle por el trabajo bien hecho. Inexplicablemente, Carlos dejó de existir.

La situación comenzó a sobrepasarle y es por ello que Carlos decidió dejar atrás la desidia y empezar a movilizarse. No estaba dispuesto a continuar de esa manera ni un minuto más. Quería hacerse notar y dejar de ser invisible. La pregunta era, ¿cómo recobrar el protagonismo perdido de una forma fácil y sencilla? ¿Qué hacer para que sus colegas volvieran a tenerle en cuenta? La solución la encontró en Sixt, empresa premium de alquiler de coches.¡Resulta que podía alquilar un BMW Serie 2 desde solo 49 euros/día! Un chollazo en toda regla que Carlos no pudo dejar escapar. Dicho y hecho. Carlos cambió su viejo utilitario por un flamante BMW y, de la noche a la mañana, todo cambió: sus colegas ahora sí le daban los buenos días, valoraban su opinión, e incluso le invitaban a la hora del café.

Por obra y gracia de Sixt y sus precios #irreSIXTibles, Carlos se ha convertido en el nuevo rey de la oficina. No hace falta decir que el síndrome postvacacional ya está más que superado y olvidado.
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