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El transporte eléctrico contra el cambio climático

Desplazarnos en bicicleta o en transporte público y relegar el uso privado de los coches son acciones que contribuyen a la movilidad sostenible. El mayor desarrollo de la tecnología también nos ofrece vehículos eléctricos cada vez más autónomos. 

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La evolución de los vehículos eléctricos está acelerándose a pasos sólidos y agigantados.

La evolución de los vehículos eléctricos está acelerándose a pasos sólidos y agigantados. Foto: Freepik

El 43% de las emisiones de CO2 que se producen en el mundo proceden del modo en que nos desplazamos. Cambiar la forma en la que nos movemos, sobre todo en el entorno urbano, no es una opción sino una realidad a la que debemos hacer frente para combatir el cambio climático. Además de impulsar campañas que conciencien a la ciudadanía en el uso de la bicicleta, el transporte público o el uso compartido del vehículo privado, también es necesario potenciar la implantación del transporte eléctrico en las ciudades.

La evolución de los vehículos eléctricos está acelerándose a pasos sólidos y agigantados. Atrás quedan ya esos primeros coches, reducidos de espacio y de potencia, y una concepción del vehículo eléctrico como algo futurista y casi exótico. Ahora, se están convirtiendo en un aliado imprescindible para la sostenibilidad en la movilidad urbana, no sólo para el transporte público sino también para el uso privado. De ahí, que en los últimos años se hayan desarrollado en España diversas iniciativas que poco a poco van implantando vehículos eléctricos como forma de preservar el medio ambiente.

Una de ellas es un proyecto pionero en nuestro país que se puso en marcha en Málaga en 2013. Bajo el nombre de Victoria (Vehicle Initiative Consortium for Transport Operation and Road Inductive Applications), se empezó a utilizar un autobús eléctrico que cubría el recorrido de la línea 16 de la red pública y que atraviesa la ciudad en paralelo a la costa. Lo más innovador de este prototipo de movilidad sostenible es que cuenta con un sistema de carga triple. Por las noches se recarga de manera convencional y a lo largo del día lo hace mediante dos sistemas: a través de un carril de recarga inductiva dinámica, que permite al vehículo recargarse en movimiento y sin necesidad de utilizar cables, y a través de una estación de recarga inductiva estática, donde se realizan recargas parciales.

En 2014 arrancó en ocho ciudades europeas -Londres, Glasgow, Barcelona, Pilsen, Estocolmo, Münster, Bonn y Cagliari- el proyecto ZeUS (Zero Emission Urban Bus System), con el apoyo de diversas empresas e instituciones nacionales e internacionales, como Eurelectric, Volvo, la UPC (Universidad Politécnica de Cataluña), la Università degli Studi di Roma, Skoda o Endesa. Con un presupuesto de más de 20 millones de euros, la iniciativa tiene como objetivo implantar una red de autobuses eléctricos en Europa, demostrar su viabilidad económica y el favorable impacto social que supondría la proliferación de este tipo de vehículos en los núcleos urbanos.

El  plan ZeEUs de Barcelona ha puesto en marcha cuatro autobuses y cuatro puntos de carga rápida, ubicados en las cocheras de la empresa TMB (Transportes Metropolitanos de Barcelona). Una de estas líneas, la H16, cuenta con el primer punto de carga ultrarrápida por pantógrafo para autobuses eléctricos instalado en España y uno de los primeros de Europa. Este sistema, que llena la batería hasta el 80% en un tiempo estimado de entre cinco y ocho minutos, cuenta con un funcionamiento muy innovador. No en vano, la parte delantera del autobús dispone de un sensor de aproximación, que avisa al sistema de que el vehículo está llegando al punto de carga; mientras, el sensor de posición, en la parte posterior de éste, prepara al brazo pantógrafo para acoplarse a la campana del pilar y comenzar la carga.

Proyecto Zem2All

El uso privado del vehículo eléctrico también comienza a ser una realidad, pero para ello es imprescindible una infraestructura que permita una recarga rápida y eficiente. Este es el caso del proyecto Zem2All, que se puso en marcha en Málaga hace dos años y desde entonces ya hay adheridos al programa 200 coches. En conjunto, todos ellos han recorrido tres millones de kilómetros. Si hubieran empleado combustión fósil habrían emitido a la atmósfera 220 toneladas de CO2.

Otra de las iniciativas a destacar es el Programa de Movilidad Eléctrica para empleados que Endesa puso en marcha en 2015. Hasta el momento, 240 trabajadores se han unido a él, adquiriendo un coche eléctrico particular y realizando un uso de la energía más sostenible.

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