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EXTREMADURA

“Monago, me has echado un pulso y lo he ganado”

Isabel Rodríguez, la desahuciada de 32 años, recibió al presidente tras la derrota con esa pancarta

Después de cuatro meses de protesta frente a la casa de Monago “estoy muy contenta”

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Isabel Rodríguez Monago

Isabel Rodríguez con su hermana Leonor, y la pancarta que prepararon.

Isabel Rodríguez ha resistido hasta el final y se dio el domingo por la noche, ya de madrugada al lunes, el gusto de ver pasar en su coche oficial y camino de casa al presidente de la Junta en funciones, José Antonio Monago, ya derrotado en la batalla electoral.

Al final se quedó ella sola en la protesta por la vivienda frente a la urbanización de Badajoz en la que vive el presidente de la Junta; la otra mujer que quedaba, Isabel Pintado, lo dejó hace dos meses, y también Isabel, que inició su acampada a mediados de enero, se ausentó del lugar en las últimas noches, prefirió según dice ser escrupulosa con las leyes durante la campaña electoral.

Pero el domingo volvió a la hora del recuento electoral, que siguió en casa de unos vecinos, porque quería saborear de cerca la derrota de Monago. A eso de la una y media bajaron por fin a la calle ella, su hermana y un amigo, y unos minutos después vieron llegar a los dos coches oficiales de la comitiva en la que se suele desplazar el presidente.

“Pasaron al lado y supongo que nos vieron con la pancarta”. Un panel en el que se podía leer: “He tenido el privilegio de pasar los últimos 4 meses al lado del ex presidente autonómico más malo de la historia. Monago, te dije que el pulso que me has echado no lo ibas a ganar”. Firmado las hermanas Isabel y Leonor Rodríguez.

“Estoy muy contenta”, explica a eldiarioex, “y espero que a partir de ahora se pueda arreglar mi problema y el de mucha más gente”. Se refiere a la promesa del ganador, el socialista Fernández Vara, de que en la región no habrá desahucios.

Confía en que alguien desempolve su expediente de solicitud de vivienda como víctima de violencia de género, ese expediente que se perdió y por lo que dio con sus huesos, y los de su familia, en la calle, desahuciada. Ahora aguarda en casa de su hermana, con sus dos hijos de 12 y 14 años, una solución, “y me da igual que sean dos semanas que dos meses”. Ha recuperado la confianza.

Aunque se confiesa de izquierda, Isabel Rodríguez asegura que siempre se ha tratado de una lucha personal, igual que la del resto de familias, una pelea por sus derechos al margen de la disputa y la carrera entre partidos: “Nadie podrá decir que me he hecho fotos con líderes de este u otro partido”.

 

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