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EXTREMADURA

Planes para afrontar con vitalidad el paso del verano al otoño en Extremadura

Los Cristos de septiembre, el veranillo del membrillo o el brote de las primeras setas son claves que ayudan a sobrellevar con mejor espíritu el cambio de estación

La berrea y la apertura de las visitas turísticas a las ganaderías bravas son otras dos propuestas para vivir en estas semanas en las que los días se hacen más cortos

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El paso de una estación a otra conlleva adaptaciones pero cuando se trata de dar el salto del verano al otoño siempre cuesta más, simplemente porque se acaba una etapa en la que se han disfrutado de más días de descanso de lo que es habitual y, además, bañados por más horas de luz, que siempre insuflan una buena dosis de optimismo y vitalidad. Sin embargo tras el verano llega irremediablemente el otoño, el 23 de septiembre para ser más exactos, un tránsito que se puede sobrellevar mucho mejor si se encara con positivismo, por ejemplo, participando en esas actividades que se empeñan en exprimir hasta la última gota al jugoso verano y preparándose para las que se tienen por delante durante unos cuantos meses. En Extremadura esta pasarela interestacional está salpicada de propuestas de lo más apetitosas, desde un buen puñado de fiestas con regusto estival hasta el brote de las primeras setas.

Charcos que no cierran

Los Cristos de septiembre son protagonistas indiscutibles de este cambio de estación porque se celebran por toda la geografía regional entre la segunda y tercera semanas de septiembre, principalmente entre el 14 y 22, a las puertas justo del otoño. Son auténticas fiestas de pueblo con procesiones, charangueo, degustación de platos típicos y muchas ganas de apurar el verano en la calle y se celebran en Hervás, Jarandilla, Pinofranqueado y Torremocha hasta Carmonita, Cheles, Guareña o Fuente del Maestre, por citar solamente algunos destinos. Busque la que le queda más cerca y, eso sí, no se olvide de llevar una chaqueta que por la noche ya refresca.

El veranillo del membrillo es un fenómeno característico del cambio estacional que se produce a final de septiembre, metidos ya incluso en otoño, al subir de golpe las temperaturas hasta el punto de poder pegarse un chapuzón. Ocurre en torno al 29 de septiembre, no dura más de una semana y en Extremadura juega con la ventaja de disponer de decenas de gargantas, piscinas naturales y embalses que no cierran, en los que vivir esa especie de flashback emocional que representa este singular fenómeno atmosférico. Muy recomendable frenar la emoción y sumergirse con prudencia porque, evidentemente, el agua no está a la misma temperatura que en verano verano.

Prepare la cesta para coger setas

Dos propuestas propias para este cambio de estación son la berrea que se produce durante apenas una veintena de días entre septiembre y octubre y el brote de las primeras setas. Para lo uno y para lo otro hay que estar muy pendientes del cielo porque las primeras lluvias son esenciales para disfrutar del espectacular bramido de los venados en celo que es la berrea y para que el mundo micológico empiece a florecer con avidez. Mientras llegan esas gotas, puede entretenerse poniendo a punto los prismáticos que lo mismo le permiten ver algún ciervo o haciéndose con una cesta en la que quepan cinco kilos de setas porque, recuerde, que a los aficionados no se les permite pasarse de esa cantidad en Extremadura a partir de esta temporada.

Esta antesala del otoño y el resto de la estación es, además, el tiempo perfecto para proponerse visitar alguna de las ganaderías de bravo que se explotan turísticamente en Extremadura.

Usted elige qué le apetece más hacer.

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