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“La LOMCE excluye del sistema educativo a las personas con discapacidad intelectual”

Delmiro Prieto (segundo por la izquierda), en un acto de Down Galicia

David Lombao

La Federación Down Galicia trabaja desde hace case veinte años para “canalizar las demandas del colectivo de personas con síndrome de Down ante la Administración y aportar soluciones para contribuir a normalizar su situación en nuestra sociedad”, partiendo de la base de que “lo normal es ser diferentes”. Más acostumbrados al trabajo callado que a los pronunciamientos públicos, los responsables del colectivo se han sentido en el deber de dar un paso adelante para rechazar la LOMCE, que “vulnera la calidad de la enseñanza” y “discrimina” a las personas con discapacidad intelectual, argumentan. Su presidente, Delmiro Prieto, muestra su apoyo a la huelga de la comunidad educativa y sostiene que el plan del ministro Wert es que las personas con síndrome de Down regresen “a tiempos que teníamos ya olvidados”.

No es habitual que una organización como Down se pronuncie abiertamente a favor de una huelga... ¿Por qué esta ley merece una movilización de este tipo?

Motivos sobran, porque hacia donde vemos que conduce la aplicación de esta normativa es a echar por tierra todo lo que se ha venido consiguiendo hasta la fecha con mucho sacrificio. Esto conduce a todo lo contrario a lo que llevamos hecho, porque la aplicación de la ley, entre reválidas, pruebas en cada ciclo, aumentos de ratios de alumnado por aula, pérdida de profesorado de educación de apoyo... Todo conduce a que, aunque se permita el acceso a personas con síndrome de Down o con otras necesidades educativas específicas, poco a poco van a ir quedando marginadas. No van a poder formar parte del colectivo educativo y volverán a tiempos que ya creíamos olvidados.

¿Hasta qué punto serán un obstáculo esas reválidas para las personas con discapacidad intelectual?

Son una barrera infranqueable. Cuando hablamos del sistema educativo, este no es solo importante para el alumnado con dificultades, también lo es para el resto del alumnado. En la medida en que todo el alumnado con alguna dificultad física, psíquica o de otro tipo esté excluido del sistema, formaremos en la sociedad el desconocimiento de una parte de sí misma. La integración no beneficia solo a un determinado colectivo, y la experiencia que tenemos a día de hoy lo avala y lo demuestra.

¿Es posible garantizar la no exclusión que proclama el texto de la propia ley o, por la vía de los hechos, va en sentido contrario?

Totalmente. Yo garantizo que esto no tendrá lugar. De lo que hablaremos es de educación especial, de guetos, de segregar.

Desde Down Galicia señalan que un alumno o alumna puede ser declarado “inservible” con solo 12 años... ¿Por qué?

El sistema actual permite ir compatibilizando durante una serie de años las adaptaciones y las pruebas a la medida del alumno, para que pueda ir evolucionando. No solo se contempla el aprendizaje o los conocimientos académicos, también se tiene en cuenta la socialización, la integración, el conocimiento mutuo, la convivencia por parte de todo el mundo en lo que es común a todos. Todos formamos parte de la misma sociedad pero, en la medida en que no la conocemos, tenderemos a ser segregadores y marginadores del diferente.

¿Hasta ahora, las personas con síndrome de Down eran bien acogidas en los sistema educativo público?

Sí, son muchos. Desde Down Galicia siempre hemos apostado por la participación y la igualdad en los servicios comunes. Es lo que llevamos practicando durante muchos años. En la población con síndrome de Down, hemos pasado de un analfabetismo del 80% a que en estos momentos prácticamente no exista. Sobre todo, en la población que recurre al sistema educativo ordinario. Eso es lo que se ha conseguido hasta el momento y esta ley lo va a hacer desaparecer, a no ser que sea derogada antes de que cause más daño.

¿El Estado le traslada la responsabilidad de la formación de las personas con síndrome de Down a las familias o a las organizaciones sociales?

Este es un camino y el otro es el de la educación especial, el de la segregación.

A lo mejor, la “competitividad” por la que apuesta el Ministerio no es compatible con la integración...

De vez en cuando se ponen de moda muchos términos. Yo le preguntaría al ministro qué es la competitividad para él, si es competitividad, competencia o de qué se trata. Porque si se trata de competencia, a él le daremos un suspenso .

El ministro insiste en que lo que traerá consigo esta ley es “calidad” para la enseñanza...

Ese es el argumentario común de cualquier político, hay que interpretarlo en ese ámbito. “Algo que hago yo siempre está bien y si lo hace el contrario, siempre está mal”. A mí no me preocupan esas guerras, pero analizando las cosas en un contexto realista, que se dejen de historias y llamen a las cosas por su nombre. Y el nombre de esta ley es la vuelta de tuerca y el retorno la unos años que forman parte de la historia.

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