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REGIÓN DE MURCIA

Ascenso, caída y muerte de Rita Barberá

Después de 25 años descorchando botellas e inaugurando eventos en una Valencia de relumbrón calatravesco, cuánto frío tuvo que sentir Rita Barberá en el Senado

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La comparecencia ante el Supremo último acto público de Rita Barberá

La comparecencia ante el Supremo último acto público de Rita Barberá EFE

En las últimas fotos publicadas en los medios de comunicación el rostro de Rita Barberá tenía ya el color cetrino de los cadáveres pasado por una o doble vuelta de collar de perlas. El pelo cardado de siempre, la arrugas zigzagueando la cara y la expresión de profundo cansancio. Después de 25 años descorchando botellas e inaugurando eventos en una Valencia de relumbrón calatravesco, cuánto frío se debe sentir en el Senado mientras los memes se ceban contigo, tu partido te considera un peso muerto y el Tribunal Supremo te investiga por blanqueo de capitales en el PP valenciano en el caso Taula.  

Antes de un paro cardíaco se notan sudores fríos y la piel se humedece. El caloret, la expresión que la exacaldesa acuñara en un aparente estado de ebriedad en la inauguración de las Fallas de 2015, paradójicamente le trajo el frío. El frío del declive político que le quitó la mitad de votos en las urnas del 24 de mayo de ese año, de modo que la Jefa perdió la banderola de Alcaldesa Mayor que le había engalanado durante casi un cuarto de siglo.

Sin alcaldía, con la web de Ritaleaks abierta por Compromís goteando documentos con gastos difíciles de justificar en el Ayuntamiento de Valencia en época de crisis ,  obligada a darse de baja del Partido Popular el pasado septiembre después de 40 años de afiliación, aferrándose al Senado como si fuera el arca de Noé, la angustia se iría acrecentando en el corpulento cuerpo de Barberá hasta que las dificultades respiratorias, la sudoración excesiva, la indigestión, los vómitos y el dolor en el pecho acabaron en un infarto al corazón de esta valenciana de 68 años en una habitación de hotel, no sabemos si con vistas a los leones.

El pueblo español, tan exagerado y ebrio de brillos y pose como ella, celebró con excesivo entusiasmo durante demasiado tiempo a Barberá en las urnas y con excesiva rabia la hizo arder en la hoguera de las redes sociales y los medios de comunicación. El ascenso, la caída y la muerte de Rita Barberá también son un poco los nuestros.

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