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ETA tiene "una cantidad significativa de armas y explosivos sellada" y seguirá trabajando con los verificadores

Pla afirma que la banda "no tiene necesidad de sellar los arsenales ni de desarmarse" y, si lo hace, es "por el bien del proceso"

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El miembro de la interlocución de ETA David Pla asegura que la banda tiene "una cantidad significativa de armas y explosivos sellada" y seguirá trabajando con los verificadores internacionales. Además, afirma que la banda "no tiene necesidad de sellar los arsenales ni de desarmarse" y, si lo hace, es "por el bien del proceso".

En una entrevista concedida a Gara desde prisión, recogida por Europa Press, Pla asegura que el sellado avanza pese a "las trabas" y afirma que la banda "seguirá colaborando" con los verificadores.

Preguntado sobre si conoce qué ocurre con el proceso de sellado de las armas, responde positivamente. "Se está desarrollando. Se va llevando a cabo con más dificultades y más despacio de lo que quisiéramos debido a la actitud de los Estados francés y español. Pero una cantidad significativa de armas y explosivos ya está sellada", añade.

También explica que puede confirmar que las operaciones policiales "no han detenido el proceso" y que ETA continuará en relación y colaborando con la Comisión Internacional de Verificación (CIV).

En su opinión, el papel que está jugando este grupo de expertos internacionales, es "muy importante, más aún teniendo en cuenta la posición que han tomado los estados". Además, considera que su labor aporta "credibilidad y fue decisiva" al inicio del proceso, cuando el Gobierno español quiso "crear la duda sobre la actitud de ETA".

También remarca que han trabajado en condiciones "difíciles", no solo por "las amenazas judiciales", sino también por "las presiones de otros para que hablaran en contra de ETA". Por ello, insiste en que la CIV "ha actuado con profesionalidad, aferrándose a la función y la labor acordadas".

David Pla asegura que "se está dando una situación muy peculiar y contradictoria" porque, "para atacar a ETA, están valiéndose del proceso para dejar las armas fuera de uso operativo". "Y ETA no tiene necesidad de sellar los arsenales ni tampoco de desarmarse", indica.

En esta línea, precisa que "las armas pueden quedarse donde están". "Si ETA hace esto es por el bien del proceso, porque quiere dar salida también a este tema. Y lo hace por voluntad propia, no a disgusto. En consecuencia, todos tendríamos que hacer una reflexión y analizar si existe algún interés. Creo que es un ejercicio que hay que hacer antes de hablar de otros pasos", indica.

"CARENCIAS" DESDE 2011

Pla incide en "las grandes opciones abiertas" por el escenario creado en 2011, pese a las "carencias" que ha habido para avanzar.

Tras señalar que la banda "ha cumplido todos los compromisos" que ha adoptado sucesivamente, "contrariamente a lo ocurrido con el Gobierno español y otros agentes", admite que "no parece" que se pueda abrir algún tipo de interlocución con el Gobierno español tras el 20D. "Habría que trabajar esa oportunidad, pero, en todo caso, sin convertirla en el pilar de nuestra estrategia", admite.

El representante de ETA se centra más "en lo que se pueda hacer en Euskal Herria y desde la unilateralidad". Además, revela que, cuando fue detenido en Baigorri junto a Iratxe Sorzabal, la banda había emprendido "una reflexión profunda cuatro años después de Aiete, para asentar la estrategia y los pasos sucesivos". "Para eso, queríamos escuchar las opiniones y propuestas de diferentes personas y agentes. Y en ello estábamos cuando nos detuvieron", apunta.

David Pla asegura tener una "sensación agridulce" por lo ocurrido desde 2011 porque "construimos un escenario político lleno de oportunidades, pero no estamos de ningún modo en el lugar que queríamos". También indica que "el bloqueo al proceso de resolución genera un contexto difícil en el que estamos mostrando muchas carencias para avanzar".

En el plano político, Pla se muestra escéptico de que el Estado español pueda realizar "por sí mismo un proceso de democratización que conlleve el reconocimiento de Euskal Herria", y tampoco cree que sea "demasiado realista" pensar que con la sola petición de bilateralidad se pueda cerrar algún acuerdo en estos términos.

A su juicio, "debe abrirse un proceso como pueblo, con el objetivo de crear la correlación de fuerzas necesaria para que Euskal Herria pueda avanzar". En este punto, hace hincapié en que la izquierda abertzale no llegó a este proceso hace cinco años porque creyera que existen opciones de negociar con el Estado español, sino "porque concluyó que era imprescindible cambiar de estrategia para avanzar en el proceso de liberación".

Asimismo, considera que, con las detenciones o "vulneraciones de los derechos de los presos", existe un objetivo de "recrear un escenario de vencedores y vencidos". "Pero, si se amplía el foco y se va a las auténticas variables, la imagen es bien diferente: el proyecto de España se derrumba en Euskal Herria. El Gobierno español se muestra como auténtico obstáculo para la paz ante los ojos de la mayoría de la ciudadanía vasca y sus partidos cada vez tienen un menor apoyo en Euskal Herria", asevera.

Entre los problemas generados tras la Conferencia de Aiete, Pla cita el hecho de que "la izquierda abertzale comenzó a recoger muy pronto los frutos del cambio de estrategia", con el éxito electoral de mayo de 2011 y ello "encendió todas las alarmas" en el Estado y también en Sabin Etxea, la sede del PNV.

Además, se muestra crítico con la actitud del PNV y del Gobierno vasco porque "el parón actual no puede entenderse sin tener en cuenta su actitud". En este sentido, cita varios ejemplos de cómo han tratado de "taponar" vías como la aportación internacional, el Foro Social y, finalmente, la ponencia de paz del Parlamento vasco.

A su juicio, el objetivo del PNV no es "una resolución razonable, sino debilitar a la izquierda abertzale". Además, le reprocha "que se aproveche políticamente de los ataques" del Estado, y se refiere al caso de Arnaldo Otegi, "que todavía está preso" y que puede ser "el principal rival" del lehendakari, Iñigo Urkullu, en las elecciones autonómicas.

David Pla hace un recorrido de las gestiones realizadas "en estos últimos cinco años" por ETA, incluidos los 16 meses que la delegación designada por ETA estuvo en un país europeo, con la aprobación, primero, con José Luis Rodríguez Zapatero, y "el consentimiento", ya después, de Mariano Rajoy. Los representante de la banda estaban, según apunta, bajo protección del Gobierno del país en el que se encontraban, aunque no ha querido confirmar si se trataba de Noruega.

Según asegura, allí se entrevistaron con una docena de personalidades internacionales de diferentes ámbitos y, al final, llegó incluso "un enviado del Gobierno del PP". No obstante, señala que, cuando el intermediario regresó a Madrid, el Ejecutivo que lo había enviado "no lo quiso ni recibir". "Alguien mandó parar", señala.

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